Partido de Hurlingham

Hurlingham
Partido
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Bandera
Hurlingham.svg
Escudo
Partido de Hurlingham, Argentina.png
Ubicación de Hurlingham
Coordenadas 34°36′00″S 58°38′00″O / 34°36′00″S 58°38′00″O / -58.633333333333
Cabecera Hurlingham
 • Población 60165[1]
Ciudad más poblada Villa Santos Tesei[1]
Entidad Partido
 • País Argentina
 • Provincia Bandera de Provincia de Buenos Aires  Buenos Aires
Intendente Juan Zabaleta ( PJ- FpV)
Fundación
Creación
28 de diciembre de 1994
Superficie Puesto 134.º
 • Total 36 km²[2]
Altitud  
 • Media 8 m s. n. m.
Población (2010) Puesto 26.º
 • Total 185 241 hab.[3]
 • Urbana 185 241 hab.
Gentilicio Hurlinguense
IDH (2004) 0,868 ( 80.º) – Muy Alto
Código postal 1686 / 1688
Prefijo telefónico 011
IFAM BUE060
Patrono Nuestra Señora de la Guardia
Sitio web oficial
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Hurlingham es uno de los 135 partidos de la provincia argentina de Buenos Aires. Forma parte del aglomerado urbano conocido como Gran Buenos Aires, ubicándose en la zona oeste del mismo.

Anteriormente era parte del partido de Morón.

Ubicado en el oeste del conurbano bonaerense, es uno de los menos extensos de la Provincia, pero a la vez, uno de los más poblados de la región. Es considerada La perla del Oeste por su belleza arquitectónica de estilo inglés y sus amplios espacios verdes y arboledas.

Fue cuna de la banda Sumo.

Toponimia

El año 1665 fue para Inglaterra uno de los desastres humanitarios más grade de su historia, sus enemigos lo adjudicaron a un “castigo divino”. La “gran peste” había llegado y arrasó con la quinta parte de la población de Londres. El 2 y 3 de septiembre de 1666 puso fin a semejante calvario, con otro desastre, “el gran incendio de Londres”. Es necesaria la cita para comprender de donde viene el nombre del partido, los cadáveres que se apilaban por miles, fueron arrojados con mucha premura, por los enterradores, en fosas comunes, cerca del Támesis, en los suburbios de Londres. Esta acción (Hurry up) se deformó en Hurlingham Field para denominar a esos campos que se utilizaron como cementerio. Doscientos años después esos mismos terrenos fueron alquilados para que empezara a funcionar un club de tiro al plato, un par de años después, en 1874, un tal Richard Naylor le vende al Club Hurlingham 17 hectáreas, un 20% de su propiedad. Pasado el tiempo el Hurlingham Park le proporciona al citado club un entorno de increíble belleza. El Hurlingham Club fue pionero en deportes, fundamentalmente del polo, al punto que realizó y difundió las reglas del mismo por todo el mundo. Este club se transformó en uno de los más exclusivos del mundo, exportando su modelo societario y de participación en el mismo. Lo notable, sin embargo, no es el club, sino la transformación que lograron en la zona donde está ubicado. Para dar un ejemplo, cuatro manzanas que habían sido destinadas a viviendas sociales, mutaron en un condominio de 150 unidades habitacionales que tienen un costo promedio cada una de 850.000.- Libras, los dueños del club pagaron sus terrenos a razón de 1.588.- Libras la hectárea.

“John Ravenscroft, un inglés que estaba poblando la estancia "Tres Cueros" en Puán, tuvo la idea de reunir a los súbditos británicos que vivían en nuestro país, para que dentro de un solo establecimiento tengan la posibilidad de encontrarse socialmente y practicar todos los deportes posibles sin distinción. Se le ocurrió modelar el club sobre el ya existente y muy respetado "Hurlingham Club" de Londres. Un club que fue fundado allí en 1869 y que era el órgano rector del polo en todo el mundo.

En 1888, John Ravenscroft logró reunir el apoyo financiero necesario. Además de poner dinero de su propio bolsillo, recibió aportes de John y Walter Dawson Campbell, Hugh Scott Robson, David Methven y al poco tiempo de los dos John Drysdale. El 6 de octubre de 1888, se reunieron en Asamblea Constitutoria: John Campbell, John Drysdale, John Ravenscroft, John Drysdale (sobrino), Hugh Scott Robson, B.W. Gardom, David Methven y como Suplentes: Edward Casey, Alexander Hume y David Bankier quienes redactaron los Estatutos de la "Sociedad Anónima Hurlingham Club", los que fueron presentados al gobierno para su aprobación.”

De esta manera cuenta la historia del Hurlingham Club de Argentina, la página web de la institución. Un club bajo la figura de una sociedad anónima, que firmó y aprobó directamente el presidente de la República, el 22 de noviembre de 1888, el Dr. Miguel Juárez Celman. Según los testimonios John Ravenscroft evaluó cinco opciones antes de llegar al lugar, que el por entonces, Gerente General del Ferrocarril Pacífico (Sr. Hill), le había sugerido. Un campo remoto, de difícil acceso, desolado y despoblado, es la manera que fue calificado el cuartel cuarto de Morón. No tenemos el dato de cuanto se pagó por las 73 hectáreas del predio, lo que sí se sabe, es que por ese entonces la hectárea valía unos $1.300.-, como Ud. ya lo sospecha, no fue por iniciativa de los gobernantes de entonces, que el Ferrocarril Pacífico decidiera poner una estación, (Hurlingham), en el medio de la nada y que le prohibieran al Sr. Lacroze utilizar locomotoras a vapor para impulsar sus tranvías rurales, que tenían un paraje en el lugar, conocido como “La Estanzuela”. Este paraje debía el nombre a la denominación de las tierras de Don Norberto Quirno, 850 hectáreas tenía el hombre. La primera obra destinada al deporte fue un hipódromo, pasaba que era un buen negocio y además varios de los integrantes del flamante club, también participaban en el Jockey Club. Y recibió de este Club de 1904 hasta 1910, en concepto de subvención, la suma de $ 234.000.-, de todas maneras cerraron el hipódromo cuando el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires prohibió las carreras los días de semana. Don Tito Gómez nos pone en tema con su nota Úrlingan (Así nomás) y hace una radiografía de esos tiempos y a uno no le queda más que pensar, que no fue el amor por el deporte, ni la necesidad de juntarse lo que motivó a los ingleses a fundar el Hurlingham Club, la idea fue, sospechamos, un gran negocio inmobiliario. Pasó, que cuando preguntaron en Belgrano por unos terrenos, los dueños avivados de que querían poner una réplica del club de Londres, subieron el precio. La situación se repitió en varios lugares hasta que intervino el Sr. Hill y uno supone que propuso lo siguiente: “Tenemos una marca internacional, somos dueños del ferrocarril, tenemos amigos en el gobierno, (El Presidente y el Ministro del Interior Dr. Norberto Quirno Acosta), hagamos un pueblo…” y lo hicieron.

Una rápida negociación con el dueño de los terrenos de “La Estanzuela”, la instalación del club y la oferta a sus socios de terrenos cercanos, ideales para la construcción de casas de fin de semana, con la promesa de instalar una estación del Ferrocarril Pacífico en las inmediaciones, convirtieron a la propuesta en una gran inversión. Estas acciones valorizarían la zona de tal manera que filtraría de hecho a cualquier aspiración popular. Después vino todo eso del Polo y la visita del Príncipe de Gales