Partido Socialista Obrero Español

Partido Socialista Obrero Español
Logotipo del PSOE.svg
Presidente Vacante[1]
Secretario/a general Vacante[2]
Líder Javier Fernández
(presidente de la Comisión Gestora)
Portavoz en el Congreso Antonio Hernando
Portavoz en el Senado Vicente Álvarez Areces
Fundación 2 de mayo de 1879 (137 años)
Ideología Véase Ideología
Posición Centroizquierda[4]
Sede C/ Ferraz, 70
28008, Madrid
País Flag of Spain.svg  España
Organización
juvenil
Juventudes Socialistas de España
Organización
estudiantil
Campus joven
Afiliación internacional Internacional Socialista, Alianza Progresista
Afiliación europea Partido Socialista Europeo
Grupo parlamentario europeo Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas
Membresía 623 000 en total, 217 000 militantes[5] y 406 000 simpatizantes (2013, según el PSOE)
Concejales
20 823 / 67 611
Parlamentos autonómicos
345 / 1268
Congreso [1] [2]
84 / 350
Senado
62 / 266
Europarlamento [1]
14 / 54
Publicación El Socialista
Sitio web www.psoe.es
1 Incluye al PSC
2 Se excluye un diputado por Nueva Canarias, que se integró en el Grupo Mixto
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El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) es un partido político español que en el espectro político se sitúa en el centroizquierda.[6] Desde el 1 de octubre de 2016 está dirigido por la Comisión Gestora, que preside Javier Fernández.

Fue fundado en 1879 por Pablo Iglesias y durante cien años se definió como un partido de clase obrera, socialista y marxista,[8] Se convirtió en uno de los dos partidos políticos mayoritarios de España, junto con el Partido Popular, habiendo gobernado el país durante la mayor parte del régimen constitucional iniciado en 1978, con las presidencias de Felipe González (1982-1996) y José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011).

Actualmente es el principal partido de la oposición parlamentaria de España, presidiendo los gobiernos de comunidades autónomas como Andalucía, Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, Extremadura y Castilla-La Mancha, y formando parte del ejecutivo de Canarias en coalición con Coalición Canaria, del de Cantabria en coalición con el Partido Regionalista de Cantabria y de las Diputaciones Forales de los territorios históricos del País Vasco en coalición con el Partido Nacionalista Vasco. Su organización juvenil son las Juventudes Socialistas de España y forma parte del Partido Socialista Europeo y de la Internacional Socialista.

Historia

Liderazgo de Pablo Iglesias (1879-1919)

Pablo Iglesias, fundador del partido, fotografiado por Manuel Compañy.

El Partido Socialista Obrero Español se fundó en Madrid el 2 de mayo de 1879 por el tipógrafo ferrolano Pablo Iglesias Possé,[9] constituyendo uno de los partidos obreros más antiguos de Europa, sólo superado por el Partido Socialdemócrata de Alemania. Desde sus inicios, aspiraba a agrupar al proletariado industrial español bajo la ideología marxista. No obstante, su implementación fue muy irregular: sus principales núcleos se desarrollaron en Madrid, Asturias y el País Vasco, disponiendo de poca presencia en Cataluña, el mayor foco industrial de España. El atraso de la sociedad española y el frágil desarrollo industrial, así como la fuerza del anarquismo y el anarcosindicalismo entre los sectores obreros barceloneses, explican la poca relevancia que el PSOE alcanzó en los primeros años tras su fundación, al contrario que sus homólogos europeos.[ cita requerida]

El PSOE celebró su primer congreso en Barcelona, en 1889, aunque no logró representación parlamentaria hasta el 8 de mayo de 1910, cuando la Conjunción Republicano-Socialista permitió a Pablo Iglesias obtener 40 899 sufragios y el acta de diputado a Cortes.[10] Fue reelegido en 1914, en vísperas del asesinato de Jean Jaurés, con 21 956 sufragios, esta vez presentándose por Oviedo.

A partir de la alianza con los republicanos y la entrada en el parlamento, su presencia y su importancia en la sociedad española fue en aumento, tanto por su propia actividad como partido como por la fuerza de la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato socialista fundado por Pablo Iglesias en 1888 en la ciudad de Barcelona e íntimamente ligado al PSOE, ya que hasta la década de 1880 la sindicación a UGT suponía la afiliación al PSOE y viceversa.

Aunque históricamente la lucha contra el clericalismo no les había parecido a los dirigentes e ideólogos socialistas que fuese la causa del movimiento obrero, el contacto con la cultura política republicana junto con el crecimiento de los sindicatos católicos «amarillos», le hizo adoptar una postura anticlerical como se pudo comprobar en el programa de 1918 en el que, además de propugnar la «supresión del presupuesto del clero y confiscación de sus bienes» y la enseñanza «gratuita y laica» (reivindicaciones que aparecían en el programa de 1888), se defendía «la disolución de todas las órdenes religiosas» (la máxima reivindicación anticlerical del republicanismo). Precisamente cuando la oleada anticlerical de la primera década del siglo XX remitió, los socialistas se convirtieron en "los mejores custodios de la tradición laicista de la izquierda española".[11]

El 9 de abril de 1916, Pablo Iglesias repitió escaño con 18 054 sufragios. Debido al papel activo que tuvieron durante la huelga general de 1917, los futuros líderes socialistas Francisco Largo Caballero y Julián Besteiro fueron detenidos, juzgados y encarcelados con una condena a cadena perpetua, aunque eso no impidió que en las elecciones generales españolas de febrero de 1918 todos fueran elegidos diputados. En 1919, Pablo Iglesias empezó a abandonar sus obligaciones políticas debido a problemas de salud, falleciendo en 1925.

Crisis de las Internacionales (1920-1922)

Julián Besteiro fue presidente del PSOE desde 1925 hasta su dimisión en febrero de 1931.[12]

Como el resto de partidos obreros, el PSOE se vio seriamente afectado por la llamada crisis de las Internacionales. El triunfo de la Revolución rusa de 1917 y la creación de la Internacional Comunista (separada de la unitaria Internacional Socialista) provocó la ruptura del partido entre los partidarios de adherirse al Komintern (que finalmente se agruparían en el Partido Comunista de España, en 1921) y los sectores más moderados, mayoritarios, que permanecieron en la Segunda Internacional.

Primer logotipo conocido del PSOE, utilizado desde la década de los años 20 hasta los 70. Representaba la unión los trabajos físico e intelectual.

Colaboración con la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)

La dictadura de Miguel Primo de Rivera, que había sustituido al gobierno turnista en 1923, adoptó medidas represivas contra organizaciones obreras como la CNT, pero toleró los movimientos de la UGT, que se convirtió en la primera central sindical de España. Promovió también una extensa legislación social, parte de la cual se recogió en el Código del Trabajo (1926), en cuyo éxito fue clave la colaboración entre el régimen, el PSOE y la UGT.

La colaboración socialista con la Dictadura fue muy criticada por los anarquistas, y considerada por el historiador Javier Tusell como «difícil de entender desde la óptica actual». La propaganda de Primo de Rivera insistía en que el PSOE era el único partido honesto de la etapa anterior, y llegó a afirmar que pretendía crear un nuevo sistema turnista con el PSOE y la Unión Patriótica. Francisco Largo Caballero llegó a tomar posesión de un cargo de consejero de Estado el 25 de octubre de 1924; a ello se opusieron Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto.[13]

En 1929, en pleno declive de la dictadura, que estaba ya dispuesta a aceptar en la Asamblea a cinco representantes de la UGT elegidos libremente, el PSOE rompió con la misma y se declaró a favor de la república.[14] Aunque a título personal, un líder del partido participó en el Pacto de San Sebastián para proclamar la II República.

En febrero de 1931, Besteiro presentó su dimisión irrevocable como presidente del PSOE y de la UGT.[12]

La Segunda República (1931-1936) y la Guerra Civil (1936-1939)

Instantánea de Largo Caballero en las Cortes.

Cuando cayó el régimen primorriverista, el PSOE era el partido político más extendido y mejor organizado del país. En abril de 1931 se había elegido a Remigio Cabello como presidente de la formación, cargo en el que le sucedería el propio Francisco Largo Caballero con la nueva ejecutiva formada tras el Congreso de octubre de 1932.[16] El PSOE se convirtió en el partido mayoritario de las Cortes republicanas de 1931 al obtener 131 diputados.

Durante el primer bienio (1931-1933) fue una fuerza fundamental en la coalición que sostuvo los gobiernos de Manuel Azaña, gestionando diversos ministerios y colaborando con partidos como Acción Republicana o el Partido Republicano Radical Socialista.

Indalecio Prieto en 1936; según Santos Juliá, la preponderancia en el partido de Prieto llegó «a sacar literalmente de quicio» a Largo Caballero.[17]

Las elecciones de 1933 supusieron un fuerte varapalo a las izquierdas republicanas, y consolidaron a la Confederación Española de Derechas Autónomas como principal partido en el Parlamento. A lo largo de este bienio, la situación social sufrió un proceso de radicalización y confrontación ideológica del que no se salvó el PSOE, progresivamente escindido entre los sectores más centristas y demócratas, representados por Indalecio Prieto y Julián Besteiro; y el ala más radical liderada por Francisco Largo Caballero, cada vez más escorada hacia el rechazo de las instituciones republicanas y la defensa de una revolución proletaria al estilo soviético.

Esta deriva radical culminó en la Revolución de 1934, en la que el PSOE y la UGT (con la única oposición de los sectores centristas minoritarios de Besteiro) lideraron un violento movimiento insurreccional que sólo triunfó en Asturias, donde contó con la colaboración de la CNT y de los comunistas y se estableció un orden revolucionario precario; y en Cataluña, donde la revolución tuvo un marcado carácter nacionalista.

En 1935, el PSOE participó en el Frente Popular, que aglutinaba a fuerzas republicanas de izquierdas, socialistas, comunistas y nacionalistas. Esta obtuvo un ajustado triunfo en las elecciones de 1936, pero su gobierno se vio interrumpido por el alzamiento militar del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra civil. Durante el transcurso de esta, el PSOE constituyó uno de los cimientos de los sucesivos gobiernos republicanos. Francisco Largo Caballero y Juan Negrín, ambos dirigentes socialistas, ocuparon la presidencia del gobierno en esa etapa.

Clandestinidad durante el franquismo (1939-1977)

Rodolfo Llopis en un congreso socialista en Ámsterdam celebrado en septiembre de 1963.

Tras el triunfo de los rebeldes y el establecimiento de la dictadura franquista, el PSOE fue ilegalizado junto con el resto de partidos y organizaciones democráticas. Sus dirigentes se vieron obligados a exiliarse y sus militantes en el interior fueron ejecutados, encarcelados o represaliados durante la represión de la posguerra, dejando prácticamente descabezada la organización. De hecho, en los años del franquismo la actividad del Partido Socialista Obrero Español fue muy limitada. El peso de la resistencia antifranquista recayó básicamente sobre el maquis y el Partido Comunista de España.

En los últimos años de la dictadura, el PSOE acometió una contundente renovación generacional e ideológica que permitió tomar el mando a una nueva generación de socialistas ajenos al exilio. Esta renovación se hizo efectiva en el Congreso de Suresnes de 1974, cuando el histórico Rodolfo Llopis dio paso a Felipe González al frente de la Secretaría General del partido.

Alternancia en el poder (1978-presente)

Enrique Tierno Galván, alcalde de Madrid entre 1979 y 1986 con el PSOE.
Felipe González en 1986, junto al primer ministro israelí Simon Peres.

Tras la reinstauración de la monarquía parlamentaria en España, el PSOE se convirtió en uno de los dos grandes partidos del panorama político. En el comienzo de este periodo el PSOE se reforzó con la incorporación del Partido Socialista Popular liderado por Enrique Tierno Galván.[18]

Ha ganado en diecisiete convocatorias electorales a nivel nacional (frente a las siete del PP y las tres de la UCD), cuenta con un cuerpo electoral que ronda el 30 % de la población y ha permanecido en el poder veintiún años. Posee el récord en número de votos obtenidos en unas elecciones generales en España: 11 288 698 votos (43,87 %) en las elecciones generales de 2008 y el récord en porcentaje de voto y un 48,11 % (10 127 392 votos) en las elecciones generales de 1982, así como el récord de diputados (202), obtenido también en 1982. El partido ha sido criticado, después de la Transición, por formar parte de un sistema bipartidista en el país junto al Partido Popular, llegándose a conocer esta realidad dual e «inamovible» de la política española de forma informal como « PPSOE».[19] El partido se ha visto implicado en varios casos de corrupción durante este periodo.

Liderazgo de Felipe González (1978-1997)

En las elecciones generales de 1982, el PSOE obtuvo una contundente mayoría en el Congreso de los Diputados, consiguiendo 202 diputados con el respaldo de más de diez millones de votos (48,11 % de los votos). Se acometió entonces una notable transformación del país en diversos ámbitos. En el plano económico, se decantó por el pragmatismo liberal, acometiendo una reconversión industrial y estableciendo la reducción de la inflación como prioridad, mientras que en el social se asistió a la extensión el Estado del bienestar. Cabe destacar igualmente la reforma del Ejército, iniciada ya en la etapa ucedista, y más tarde conducida por el ministro de Defensa socialista Narcís Serra, que fue clave para la promoción del apoliticismo y la profesionalización de los mandos.

Con la moderación del PSOE en su llegada al poder, los gobiernos socialistas no llegaron a tomar ninguna gran medida reformadora sin el consentimiento de tres importantes poderes fácticos: la banca, la Iglesia y el Ejército.[21]

Aunque el partido se había opuesto inicialmente a la OTAN, el gobierno de González organizó y ganó un referéndum sobre la cuestión en 1986, pidiendo un voto favorable. El gobierno fue criticado por evitar los nombres oficiales de la organización utilizando términos como 'Alianza Atlántica' no oficiales. Un símbolo de este cambio de opinión fue Javier Solana, que hizo campaña contra la OTAN, pero terminó años más tarde como su secretario general.

En las elecciones de 1989, el PSOE se quedó a un diputado de la mayoría absoluta, con 175 escaños (la mitad exacta del Congreso). Ya en los comicios de 1993 el desgaste se hizo notar en los resultados electorales: aunque Felipe González volvió a ganar las elecciones, esta vez la victoria fue con menos respaldo (159 escaños) y con la presencia del Partido Popular más reforzado (con 141 escaños). El desgaste se debió mayoritariamente a la aparición de numerosos casos de corrupción y al encausamiento de altos cargos del PSOE, algunos condenados posteriormente por los tribunales, como responsables de la financiación y dirección del terrorismo de Estado de los Grupos Antiterroristas de Liberación. También se produjo la dimisión de Alfonso Guerra, a causa de un caso de corrupción en el que se vio involucrado su hermano, conocido como caso Guerra.[22]

En estos años también empezó el proceso de privatización de empresas públicas, como Telefónica, Endesa, Repsol, Argentaria o Tabacalera. Finalmente en las elecciones generales de 1996 el PSOE perdió 18 diputados y resultó vencedor el Partido Popular. La renuncia de Felipe González a la secretaría general en 1997 llevó al PSOE a una grave crisis de liderazgo.

José Borrell.[n 1]

Crisis y liderazgo de Joaquín Almunia (1997-2000)

El partido eligió a Joaquín Almunia como secretario general y celebró por primera vez elecciones primarias para designar al candidato a la Presidencia del Gobierno. En ellas los militantes eligieron a José Borrell en contra del aparato del partido, que apoyaba a Joaquín Almunia. Finalmente, José Borrell se vio obligado a renunciar, evidenciando el fracaso de dichas primarias. Joaquín Almunia fue el candidato socialista a las elecciones de 2000, en las cuales el PSOE fue derrotado con contundencia por el PP de José María Aznar, por lo que presentó su dimisión.

Liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero (2000-2012)

Desde el año 2000 hasta el año 2012, José Luis Rodríguez Zapatero estuvo al frente del partido.

Bajo el liderazgo de Zapatero, el PSOE recuperó terreno electoral frente al PP, superándolo en las elecciones autonómicas y municipales de 2003 y ganando las elecciones generales de 2004 con mayoría simple, así como las europeas del mismo año. Las citadas elecciones generales coincidieron con los días sucesivos a los atentados del 11 de marzo y la criticada gestión del PP de los mismos.[24]

Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato a la presidencia del Gobierno en las generales de 2011, pasó a liderar la oposición.

En las elecciones generales de 2008 el Partido Socialista Obrero Español volvió a ganar los comicios, obteniendo 169 diputados, cinco más que en 2004 y un 43,87 % de los votos.[28]

Liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba (2012-2014)

Mitin del PSOE celebrado en el año 2011 en la ciudad de Vigo.

En las elecciones generales de España de 2011, el PSOE, que presentaba a Pérez Rubalcaba como candidato, obtuvo 110 escaños (59 menos que 2008, su peor resultado desde la restauración de la democracia)[29] y un 28,76 % de los votos. Tampoco en las municipales de 2011 obtuvo buenos resultados, llegando a perder la segunda ciudad más poblada del país, Barcelona, la cual gobernaba desde las primeras elecciones democráticas. Obtuvo el gobierno, en cambio, en diez capitales de provincia, siete en solitario ( Cuenca, Lérida, Lugo, Orense, Tarragona, Toledo, Zaragoza) y una con apoyos ( Segovia). Respecto a autonomías, sólo gobernaba en Andalucía (junto con Izquierda Unida), Asturias (en minoría, con apoyo parlamentario de IU y UPyD) y Canarias (junto a CC).

En el 38º Congreso Federal del PSOE celebrado en Sevilla, Alfredo Pérez Rubalcaba fue elegido secretario general del PSOE el 4 de febrero de 2012, con 487 votos a favor de su candidatura y con 465 votos para la candidatura de su rival, Carme Chacón.

Tras los malos resultados del PSOE en las elecciones europeas de 2014, Pérez Rubalcaba anunció su dimisión y se proclamaron tres candidatos: Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.[30]

Liderazgo de Pedro Sánchez y crisis interna (2014-2016)

Pedro Sánchez, secretario general desde 2014 hasta 2016.

En las elecciones primarias del partido celebradas el 13 de julio de 2014, Pedro Sánchez obtuvo un 49 % de los votos, frente a un 36 % de Madina y un 15 % de Pérez Tapias, convirtiéndose en el nuevo secretario general.[36]

En las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2015, celebradas anticipadamente en marzo de 2015,[41]

Exceptuando las elecciones andaluzas de 2015, la mayoría de comicios celebrados durante el liderazgo de Sánchez arrojaron resultados negativos para el PSOE.[43] Se gestó en el seno del partido una corriente crítica con Sánchez, encabezada por Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía.

El 28 de septiembre de 2016, el secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, presentó en la sede del partido la dimisión en bloque de 17 miembros de la Ejecutiva Federal para que el partido pase a estar dirigido por una gestora y presionar a Pedro Sánchez a dimitir como Secretario general. La Ejecutiva, compuesta por 35 miembros (38 en su origen), perdió por dimisión a dos ejecutivos, que se sumaron a los 17 haciendo un total de 19, la mitad más uno de la misma. Entre ellos se encontraban la presidenta del partido, Micaela Navarro, la exministra Carme Chacón o los presidentes de la Comunidad Valenciana Ximo Puig y de Castilla-La Mancha Emiliano García-Page.[44]

En la tarde del 1 de octubre de 2016, tras la celebración de un tenso Comité Federal, Pedro Sánchez presentó su dimisión como secretario general del partido. Esa misma noche se notificó que le sucedería una gestora provisional, al frente de la cual estará el presidente del Principado de Asturias Javier Fernández Fernández.[45]

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