Partido Nacional Revolucionario

Partido Nacional Revolucionario
Logo Partido Nacional Revolucionario.svg
Logo basado en el emblema oficial del PNR.
Presidente Manuel Pérez Treviño
Primer presidente
Silvano Barba González
Último presidente
Fundación 4 de marzo de 1929
Disolución 30 de marzo de 1938
Ideología Nacionalismo revolucionario[1]
Sucesor Partido de la Revolución Mexicana
Sede Esquina del Paseo de la Reforma y Avenida del Palacio Legislativo núm. 2.[2]
Posteriormente en las calles de Gral. Prim núm. 128 y Paseo de la Reforma.[3]
País Bandera de México  México
Publicación El Nacional Revolucionario (más tarde denominado simplemente El Nacional).[4]
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El Partido Nacional Revolucionario (PNR) fue un partido político mexicano, activo entre 1929 y 1938. La muerte del presidente electo Álvaro Obregón en 1928, en torno a cuya persona se aglutinaban distintos grupos y dirigentes surgidos de la Revolución mexicana, acarreó un riesgo de dispersión política. En consecuencia y por iniciativa de Plutarco Elías Calles se fundó el PNR para «transitar» de un «gobiernos de caudillos» a un «régimen de instituciones». No obstante, en la práctica la institucionalización política fue solamente de forma y de fondo se trató de un caudillismo orientado hacia su artífice.[5]

Surgió como una coalición de los partidos regionales de diversos estados de la República y más tarde se transformó en una organización centralizada cuando se introdujeron cambios en su estructura que disolvieron las entidades que lo habían conformado. En su primera etapa siguió una ideología nacionalista y populista y su programa fue un proyecto capitalista que tomó en cuenta y subordinó a obreros y campesinos. Posteriormente, a partir de 1933 adoptó una postura más cercana al socialismo y en su programa político optó por un intervencionismo de Estado en ámbitos como la economía, la educación y la industria. En su segunda etapa también se efectuó la «semicorporativización de la masas», con la creación de confederaciones y otras organizaciones de obreros, campesinos y empleados públicos.

Definido como un partido oficial,[7]​ A lo largo de sus nueve años de vida mantuvo una posición preponderante en la vida política nacional y de él surgieron los dos candidatos presidenciales vencedores en ese periodo. Sus métodos, sin embargo, alcanzaron niveles como la represión de opositores.

Calles se mantuvo como una pieza importante en las decisiones políticas tanto del partido, como del país, en un periodo conocido como maximato, que se extendió de 1928 a 1935, año en el que su enfrentamiento con el presidente Lázaro Cárdenas provocó una crisis política. Como resultado, Calles salió del país exiliado y sus seguidores fueron eliminados del gabinete presidencial y del propio partido. El creciente apoyo de Cárdenas a los grupos obreros y campesinos incrementó el descontento para con la estructura partidista. En última instancia, el presidente abogó por transformar el partido para incorporar a los propios campesinos y obreros, así como a empleados públicos y militares. Finalmente, el PNR fue disuelto en 1938 y dio paso al Partido de la Revolución Mexicana.

Antecedentes

Córdova (1994) establece que, según un testimonio de Luis L. León, Álvaro Obregón —conocido como el «último caudillo»[9]

Elección presidencial de 1928

A medida que se acercaba la elección presidencial de 1928, Obregón expresó sus intenciones de contender por una segunda presidencia —Obregón fue presidente de México entre 1920 y 1924—. Esta situación, sin embargo, acabó con el Bloque Revolucionario —coalición entre el Partido Nacional Agrarista (PNA) y el Partido Laborista Mexicano (PLM)— en el Congreso de la Unión, que había apoyado al presidente Plutarco Elías Calles en sus primeros dos años de mandato.[10]

Dos días después de la promulgación, Obregón presentó oficialmente su candidatura, que fue dirigida por el «Centro Director Obregonista» y recibió el apoyo «entusiasta» del PNA y, más a regañadientes, el del PLM, además de otras formaciones políticas regionales. A estos intentos de reelección se opusieron los generales Francisco R. Serrano y Arnulfo R. Gómez. Ante las pocas posibilidades de ganar, ambos planearon un «golpe de fuerza» que, sin embargo, les llevó a la muerte al ser descubierta la «conspiración». Las diferencias entre los partidos llegaron a un punto álgido unos meses antes de las elecciones, cuando líderes laboristas —como Luis N. Morones— manifestaron abiertamente sus desacuerdos con Obregón. No obstante, en las elecciones del 1 de julio de 1928, según cifras oficiales, el candidato único obtuvo el 100% de los votos y sus seguidores recuperaron la mayoría en la Cámara de Diputados.[12]

Asesinato de Obregón

Sin embargo, el festejo de los obregonistas duró poco. 16 días después de las elecciones —17 de julio de 1928—, Obregón fue asesinado por José de León Toral, un fanático religioso, en el restaurante La Bombilla de la Ciudad de México, durante una banquete ofrecido en su honor.[16]

También se acusó de complicidad a Calles. La negativa del PNA de apoyar la nominación de Emilio Portes Gil como presidente sustituto, luego de que este se negara a romper con Calles, llevó a un conflicto con el presidente y, finalmente, a la división del partido a inicios de 1929. Por otra parte, señala Castro Martínez (2012), la muerte de Obregón supuso el fin de la «época del caudillismo» y era necesario «buscar una fórmula institucional que mantuviera la hegemonía revolucionaria».[13]

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