Partido Liberal-Conservador

Partido Liberal-Conservador
Líder Antonio Cánovas del Castillo
Francisco Silvela
Antonio Maura
Eduardo Dato
Fundación 1874
Disolución 1931
Precedido por Unión Liberal y Partido Moderado
Ideología Liberalismo,
conservadurismo,
monarquismo
Partidos
creadores
País España
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El Partido Liberal-Conservador, más comúnmente denominado Partido Conservador,[2] fue un partido político español creado por Antonio Cánovas del Castillo al tiempo de solicitar a Alfonso XII que asumiera la corona española tras el fracaso de la Primera República. Aglutinaba a un variado grupo de personas, desde los partidarios de Isabel II cuando llegó la República, hasta los miembros de la Unión Liberal que él mismo había formado. En sus primeros años de historia, la existencia del partido estuvo vinculada al propio Cánovas.

Historia

El liderazgo de Cánovas del Castillo

«Allá va la nave», 1881.

El partido fue fundado por Antonio Cánovas del Castillo en el momento final del Sexenio Revolucionario, durante el periodo 1874-1876. Se denominó «liberal» por el sistema de Estado que defendía —siempre cumpliendo la Constitución de 1876 que el mismo Cánovas había redactado—, y « conservador» por el tipo de ideas que, en el momento de gestionar las cuestiones de Estado, iban a imperar en España. En sus primeros años los miembros del Partido Conservador procedían de antiguas formaciones que había existido durante el reinado de Isabel II: una parte importante venía de la extinta Unión Liberal,[3] mientras que otra parte procedía del también extinto Partido Moderado. Cánovas del Castillo dominó la situación política española durante varios años, hasta las elecciones de 1881.

En 1885 firmó con el Partido Liberal de Sagasta el Pacto de El Pardo, por el que ambos partidos acordaron alternarse en el poder a la muerte de Alfonso XII, lo cual fue garantizado gracias a las redes caciquiles con que ambos partidos contaban por toda España e impidió que ideologías entonces radicales — socialismo, anarquismo, republicanismo— obtuvieran el poder y acabaran con la monarquía.

Tras el asesinato de Cánovas del Castillo por un anarquista en 1897, la jefatura del partido la asumió Francisco Silvela.

Época de Antonio Maura (1905–1913)

Caricatura en la que aparecen Dato, Maura y Fernández Villaverde, obra de Xaudaró, publicada en la revista satírica Gedéon el 1 de junio de 1905.

Tras el fallecimiento de Francisco Silvela en 1905, el Partido Conservador se dispuso a buscar de nuevo un líder fuerte y consensuado, algo harto difícil dentro del partido y en el sistema caciquil de España, en donde en cada comarca dominaba un político. Finalmente el nuevo líder fue el mallorquín Antonio Maura Montaner, a quien el propio Silvela había designado como sucesor, y quien sería presidente del Consejo de Ministros en diferentes etapas, siendo la más fructífera y amplia la del denominado « gobierno largo» de 1907–1909. Paradójicamente, Antonio Maura había militado originalmente en el Partido Liberal, aunque se escindió del mismo junto a los partidarios de Germán Gamazo Calvo —los llamados gamacistas— y acabó integrándose dentro del Partido Conservador.[4]

En 1903, Alfonso XIII le había encargado ya la presidencia del Gobierno.[4] Organizó entonces el primer viaje oficial del rey a Barcelona, que resultó un éxito para la figura del monarca, aunque Maura resultó herido en un atentado. En 1904, su enfrentamiento con el rey le hizo salir del Gobierno. Regresó al poder en 1907, tras las elecciones celebradas ese año, y durante los siguientes años desarrolló una amplia labor legislativa: Ley electoral, Ley de huelgas, Ley del descanso dominical, creación del Instituto Nacional de Previsión (INP), modernización de la Marina de guerra, y el proyecto de Ley Reforma de la Administración Local.

La retirada de Maura causó conmoción.

Promovió también el acercamiento a Francia y Gran Bretaña. Sin embargo, durante su gobierno se sucedieron graves problemas de orden público como la Semana Trágica de Barcelona (1909). El posterior fusilamiento de Francisco Ferrer Guardia, acusado injustamente de ser el principal instigador de los incidentes de Barcelona, provocó una durísima campaña en contra de Maura —en Barcelona incluso llegaron a aparecer carteles con el lema «Maura No»—, y supuso el final de la gran popularidad que hasta entonces había disfrutado.[5] La crisis provocada por el fusilamiento de Ferrer Guardia acabó llevando a su caída en octubre de 1909. En 1913 abandonó la jefatura del partido, aunque todavía mantendría una importante posición en el mismo.

Eduardo Dato (1913–1921)

En 1913 acepta la jefatura del Partido Conservador el abogado gallego Eduardo Dato Iradier y se produce su ruptura con Antonio Maura al aceptar el encargo de formar gobierno, lo que supuso la fractura del Partido Conservador entre los partidarios de uno y de otro: los mauristas y los datistas o idóneos, y crisis que se agravó con la pérdida de las elecciones de 1916. Dato presidiría nuevamente el gobierno en 1917, cediendo ante las Juntas militares de Defensa y reprimiendo enérgicamente la huelga general de agosto. Todavía Maura volvería a la dirección del gobierno de la nación, al acceder a presidir de nuevo el Consejo de Ministros, en 1918, con la formación de un gabinete de concentración nacional con militantes mauristas y datistas, pero también con miembros del Partido Liberal. Aquel contexto, con la Primera Guerra Mundial, la huelga general de 1917 y la Revolución rusa, aconsejó recurrir de nuevo al viejo político conservador. Este Consejo de Ministros elaboró la nueva Ley de Jornada Laboral (ocho horas) y dio paso a otro encabezado por Joaquín Sánchez de Toca, que dio lugar al Real Decreto que la ponía en vigor. Ambos gabinetes estuvieron sustentados por Eduardo Dato y sus diputados afines, pero cobró poder dentro del conservadurismo el diputado por Murcia y ministro Juan de la Cierva y Peñafiel, quien se opuso a que Sánchez de Toca aceptase la Comisión Mixta Obreros-Patronos que intentó poner fin al pistolerismo en Cataluña.

En 1920 Dato volvió al poder continuando su labor de reformismo social —creó el Ministerio de Trabajo, para el que escogió a Carlos Cañal— aunque reprimió con métodos expeditivos —defendidos también por Juan de la Cierva y Peñafiel— el pistolerismo anarquista en Barcelona. Fue el promotor de la Ley de Accidentes en el Trabajo y fundó el Instituto Alfonso XIII. Dato murió asesinado en la Puerta de Alcalá de Madrid, en 1921, cuando ostentaba de nuevo el cargo de presidente del Consejo de Ministros.

Los últimos años (1923–1931)

Con el golpe de Estado del general Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923 y la posterior instauración de la Dictadura, el Partido Conservador y sus líderes se vieron alejados de la vida política hasta el año 1930, en el que nuevamente el partido entró a formar parte del último gobierno de la monarquía, presidido por el almirante Juan Bautista Aznar, quien puso al frente del Ministerio de Fomento a Juan de la Cierva y Peñafiel en 1930–1931, ya considerado líder de los conservadores. Silvela, Maura y Dato habían fallecido; Sánchez de Toca declinó formar parte de los últimos gobiernos de Alfonso XIII e incluso declinó ser primer ministro; y otros políticos de origen liberal-conservador como Miguel Maura y Santiago Alba se habían pasado a las filas del republicanismo conservador.

Los resultados de las elecciones municipales de abril de 1931 reflejaron que ni el Partido Liberal ni el Partido Conservador contaban con apoyo entre la población, y que su poder era más artificial que real. Con la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, Juan de la Cierva y Peñafiel trató de evitar por todos los medios la marcha de Alfonso XIII al exilio, pero fue inútil. El Partido Conservador desapareció poco después de la proclamación de la República.

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