Partido Carlista (1971)

Partido Carlista
Partido Carlista logo.svg
Fundación 1970[2]
Ideología Socialismo autogestionario, confederalismo plurinacional
Posición Izquierda rupturista
País España
Publicación El Federal
Sitio web www.partidocarlista.com
1 Fue legalizado en 1977.
Formó parte de Izquierda Unida (IU) en 1986 hasta su expulsión de la misma en 1987.[3]
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El Partido Carlista (PC) es un partido político español que afirma ser continuador directo de la organización histórica del carlismo. Tiene su origen en el cambio ideológico promovido por un sector de la Comunión Tradicionalista a partir de 1968, coincidiendo con la expulsión de España de la familia Borbón Parma.[4]

Actualmente está situado en la izquierda alternativa, reivindicando el socialismo autogestionario como proyecto de sociedad y el confederalismo plurinacional como modelo de Estado. En cuanto a la institución de la jefatura de estado se declara accidentalista con total respeto a la voluntad popular. Rechaza el régimen político de 1978 y plantea la necesidad de una ruptura democrática a través de un proceso constituyente desde la movilización social y la pluralidad nacional.

El Secretario General Federal es, desde noviembre de 2009, el navarro Jesús María Aragón. Su rama juvenil son las Juventudes Carlistas. Su portavoz oficial a nivel estatal es la revista El Federal, que empezó a publicarse en 1999 como sustitución del histórico boletín I.M.-Información Mensual. Anualmente organiza, a principios del mes de mayo, unas jornadas en Montejurra, en la localidad navarra de Estella. Su principal órgano de decisión es el Congreso Federal, que se celebra una vez cada cuatro años. Entre congresos la dirección corresponde a un Consejo Federal conformado por representantes de las federaciones regionales del Partido Carlista: Euskalherriko Karlista Alderdia, Partit Carlí de Catalunya, Partit Carlista del País Valencià, Partido Carlista de Aragón, etc. Desde el año 2000 existe una iniciativa editorial vinculada al partido, la Biblioteca Popular Carlista, que ya lleva publicados unos 27 libros.

Historia

Precedentes históricos y debate historiográfico

A inicios de la década de 1970, de acuerdo con la tendencia prevaleciente en la izquierda española renaciente de los años 70, el Partido Carlista liderado por Carlos Hugo de Borbón-Parma, abandonó el tradicionalismo y se definió como «autogestionario», propugnando una fuerte dosis de autogobierno a nivel provincial, local y comunitario que entroncaba, según sus promotores, con el «foralismo y comunitarismo carlista del siglo XIX».[7]

Los defensores de esta tesis destacan que durante las Guerras Carlistas dentro de las masas populares que apoyaban el carlismo se habrían desarrollando precedentes populistas en torno a reivindicaciones regionalistas (como la restauración de los Fueros en la medieval Corona de Aragón en la Tercera Guerra o su conservación en el País Vasco y Navarra) o sociales (como la supresión de las quintas y los consumos, o la oposición a la desamortización de las tierras comunales y a la abolición de los gremios corporativos) que en 1974 el historiador marxista Eric Hobsbawm señaló como muestras de «populismo antioligárquico» o «comunitarismo antiestatal».[8]

Por su parte, el historiador Pierre Vilar ha escrito que el fenómeno carlista no era púramente dinástico, ya que había tenido precedentes en el reinado de Fernando VII, y habría sido: «un rechazo del capitalismo liberal e individualista, en nombre de las tradiciones comunitarias, morales y religiosas, especie de "populismo" político reaccionario, pero innegablemente popular como fenómeno de sociedad».[10]

Se ha afirmado asimismo que a principios del siglo XX y especialmente durante la etapa jaimista, se habrían producido en el carlismo tendencias socializantes expresadas en lo obrerista en la articulación de un sindicalismo de clase de inspiración social-católica,[15]

Para negar el carácter reaccionario que se había achacado tradicionalmente al carlismo, el citado José Carlos Clemente, militante e ideólogo del Partido Carlista en la década de 1970, desarrolló una teoría de diferenciación entre Carlismo y Tradicionalismo,[22]

Ya en 1939, el periodista, empresario y diplomático carlista Román Oyarzun había escrito un compendio titulado Historia del Carlismo en el que afirmaba que era necesario reescribir la memoria de este movimiento, para así corregir la «falsa historia» escrita por los liberales, «salvo autores serios como Antonio Pirala y Buenaventura de Córdoba».[26]

Estos planteamientos de Oyarzun serían posteriormente extremados por Clemente. Según el mismo, a partir de los años 1940, después de la reconstrucción clandestina de la Comunión Tradicionalista al margen de la legalidad del partido único FET de las JONS,[30]

Por su parte, Manuel Martorell ha destacado que los javieristas llegaron a denunciar la ausencia de libertades en 1950, cuando unos 275 universitarios de la Agrupación Escolar Tradicionalista escribieron al ministro de Educación que «ahogar [la opinión] de los ciudadanos, reducirla al silencio forzoso, es a los ojos de todo cristiano un atentado al derecho natural del hombre».[31]

Al quedar de manifiesto el cambio ideológico, en 1976 el profesor Manuel Tuñón de Lara declaró en una entrevista que la evolución seguida por el Partido Carlista era «un fenómeno de gran interés, aunque sin duda alguna es explicable», destacando que el carlismo había tenido siempre un enorme arraigo popular y el notable proceso de industrialización en las zonas donde estaba extendido, particularmente en Navarra.[32]

Otros autores han rechazado que los planteamientos del Partido Carlista moderno tengan precedentes en el carlismo histórico. Por ejemplo, Ricardo de la Cierva definió al Partido Carlista moderno como «un extraño híbrido de resabios carlistas y socialismo autogestionario», debido al asesoramiento del príncipe Carlos Hugo, según de la Cierva, de «consejeros estrambóticos» como José Carlos Clemente, a quien define como «carlista de origen, yugoslavo de fascinación y luego partidario comprensivo de la Masonería».[35]

Aparición del progresismo en la Comunión Tradicionalista

A partir de la década de 1960 las organizaciones sectoriales de la Comunión Tradicionalista en los ámbitos universitario y laboral, la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas (AET) y el Movimiento Obrero Tradicionalista (MOT), se implicaron en diversos movimientos unitarios de oposición al régimen franquista, como las Comisiones Obreras, e iniciaron un debate sobre la necesidad de modernizar en profundidad el viejo movimiento. Se trataba fundamentalmente de jóvenes que no habían vivido la Guerra Civil Española pero que crecieron en familias carlistas profundamente decepcionadas ante el rumbo del régimen nacido en aquella contienda bélica. El Concilio Vaticano II, desarrollado entre los años 1962 y 1965, influiría enormemente en la progresiva articulación de corrientes abiertamente progresistas en la Comunión Tradicionalista. Fue especialmente importante el impacto de la Declaración conciliar Dignitatis humanae, del 7 de diciembre de 1965, a favor de la libertad religiosa, que hasta entonces el carlismo había rechazado. El 7 de febrero de 1965 se celebró en Zaragoza un Congreso de la AET, coincidiendo en fecha y lugar con una Asamblea del MOT. En esta reunión conjunta, la AET y el MOT no se limitaron a tratar cuestiones exclusivamente sindicales o estudiantiles, sino que fue debatida la urgencia de realizar profundos cambios en el movimiento carlista.

No obstante, hasta la expulsión de España de la familia Borbón Parma en 1968, las tendencias progresistas no eran dominantes en la Comunión Tradicionalista; muestra de ello es el progresivo distanciamiento entre los sectores progresistas de la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas y la dirección de la Comunión, llegando a publicar en 1967 la AET de Madrid un documento anunciando su ruptura con el carlismo y la causa monárquica representada por Javier de Borbón-Parma como protesta contra la actitud política defendida por los dirigentes del carlismo, por su «identificación estrecha con los elementos antidemocráticos, su incomprensión de los problemas de la Universidad, su oposición al pensamiento posconciliar...».[36]

Con ocasión del acto de Montejurra de 1968, el MOT y la AET publicaron un manifiesto en el que realizaban el siguiente balance de los treinta años de la dictadura franquista: «La Justicia Social pisoteada; Una Paz llena de injusticias, dictatorial, eterna y opresora; Treinta años de sindicalismo antidemocrático; El centralismo repugnante que engendra el separatismo; La explotación partidista de una guerra que acabo hace muchos años; La perpetuación de unas castas privilegiadas; Una Universidad acallada con porras; Una Prensa dirigida que oculta la verdad o la tergiversa; Una jerarquía eclesiástica que se aparta del Concilio para seguir al Gobierno que la nombró; Un Futuro que se quiere decidir a espaldas del auténtico Pueblo y en contra de la Juventud; Un Estado que se dice Católico y Social, y en cambio es opresor, hipócrita y capitalista».[37]

Un sector juvenil que consideraba que la acción política del carlismo era insuficiente, se radicalizó y articuló los Grupos de Acción Carlista (GAC).[39]

Fundación

Entre los años 1970 y 1972, en los llamados Congresos del Pueblo Carlista celebrados en Arbonne (Francia), la dirección de la Comunión Tradicionalista, dominada por la camarilla del príncipe Carlos Hugo de Borbón Parma desde 1966, propuso una serie de cambios ideológicos. Según el historiador Francisco Javier Caspistegui, las decisiones estaban tomadas con antelación y los congresos sirvieron para arrogarse una supuesta participación activa de las bases, del «pueblo carlista».[43]

En este proceso fue fundamental la participación, en estrecha colaboración con Carlos Hugo, del secretario general del partido, José María de Zavala, y del periodista Josep Carles Clemente, encargado la dirección ideológica,[47]

Los días 17, 18 y 19 de julio de 1970 fue celebrado cerca de Vera de Bidasoa un Congreso de la Juventud Carlista por parte de las posiciones más radicales. Se constituyeron entonces las Fuerzas Activas Revolucionarias Carlistas (FARC) con el fin de presionar hacia la izquierda los ritmos evolutivos del aparato central del Partido Carlista, que consideraban muy lentos.[49]

El 27 de julio de 1971 fue reestructurada la Junta Suprema del Carlismo (máximo organismo directivo), cesando en sus cargos Juan J. Palomino y Ricardo Guiz de Gauna. En su nueva composición estaba conformada por el equipo de la Secretaría General, los representantes de las juntas regionales e Ignacio Romero Osborne, por la Hermandad Nacional de Antiguos Combatientes de los Tercios de Requetés.[50]

En febrero de 1972 Javier de Borbón-Parma, tras sufrir un grave accidente de tráfico, transfirió la dirección del partido a su hijo Carlos Hugo de Borbón-Parma. Ante los ataques que recibía la nueva línea ideológica y política del Partido Carlista desde diferentes posiciones, en 1973 apareció una carta firmada por Javier de Borbón-Parma en el boletín I.M., en la cual se señalaba que:

«Por una parte se encontraban incrustados dentro del partido en sus puntos rectores, los que nos inmovilizaban por su integrismo; y por otra parte, los que intentaban llevarnos a la colaboración con el régimen dictatorial para que fuésemos utilizados como base de su maniobra. Ambos intentaban por intereses propios, sean de orden ideológico o sean de ambición personalista impedir una dinámica popular queriendo sustituirla por corrientes contrarias al ser del Carlismo. Hoy estos hombres frustrados en sus ambiciones e intereses, militan en fuerzas o grupos que siempre combatieron al Carlismo (...) No son carlistas aquellos que desde fuera o desde dentro esgrimen posiciones de poder y de prestigio personalista empleando para su defensa grandilocuentes términos marcados de un falso espiritualismo, patriotismo o carlismo»[51]

Por su disconformidad con los planteamientos izquierdistas, diversos grupos se apartarían durante estos años del Partido Carlista. Algunos de ellos conectarían en 1975 con el hermano menor de Carlos Hugo, Sixto de Borbón, que trató de liderar un partido político alternativo desde posiciones tradicionalistas. Para ese fin fue recuperada la denominación de «Comunión Tradicionalista» que el Partido Carlista había abandonado en 1971.

El Partido Carlista durante la Transición

En 1971 Partido Carlista entra en la recién fundada Asamblea de Cataluña, que reúne a toda la oposición democrática catalana. En marzo, Cecilia de Borbón-Parma es expulsada del territorio español.[54] A partir de entonces la única publicación legal de la que dispondrá el Partido Carlista será la revista Esfuerzo Común, de Zaragoza. En 1972 son juzgados cincos militantes de los Grupos de Acción Carlista en un Consejo de Guerra en Santander. En junio se desarrolla el III Congreso del Pueblo Carlista.

En 1973 en el acto del Quintillo, que organiza el Partido Carlista de Andalucía, su Junta Regional publica una Declaración denunciando el subdesarrollo de su territorio.[57]

El 15 de septiembre de 1974 el Partido Carlista se incorporó a la Junta Democrática de España, plataforma unitaria de diversas fuerzas antifranquistas que se había constituido unos meses antes en París. Sin embargo por discrepancias con el PCE en relación a la cuestión nacional anuncia su marcha el 4 de febrero de 1975, ya que «no puede aceptar la configuración que se le viene dando a dicha Junta, de carácter centralista».[58] Poco después, el 11 de junio participa en la creación de la Plataforma de Convergencia Democrática junto con el PSOE y el PNV. En marzo de 1976 estas dos plataformas se fusionaron en la Coordinación Democrática, más conocida popularmente como la «Platajunta».

El 20 de abril de 1975 Javier de Borbón-Parma abdicaría sus derechos dinásticos en favor de su hijo Carlos Hugo de Borbón-Parma. El 10 de julio de 1975 Carlos Hugo, con motivo del centenario de la jura de los Fueros por Carlos VII en Guernica, en una rueda de presa presenta ante periodistas españoles y extranjeros un estudio sobre el conflicto nacional vasco y la alternativa federal del Partido Carlista.[59]

En 1976 a pesar de las promesas de apertura del Gobierno de Suárez, a Carlos Hugo se le prohíbe en Barajas su entrada en el territorio español. En cambio, su hermano Sixto Enrique de Borbón (hasta entonces apartado de la política española) pudo viajar por España en agosto de 1975 para contactar con los sectores de la refundada Comunión Tradicionalista, con el objetivo de reconquistar Montejurra para el tradicionalismo y destruir al nuevo Partido Carlista socialista. Esta campaña fue promovida por periódicos tradicionalistas o afines como El Alcázar, El Pensamiento Navarro, Brújula, Iglesia Mundo, ¿Qué pasa?, de la que también se hizo eco la prensa del Movimiento.[60] y desembocaría en los sucesos de Montejurra de 1976, que se saldaron con la muerte de dos simpatizantes del Partido Carlista.

En febrero de 1977 el Patido Carlista participó en la creación de Euskal Erakunde Herritarra. En la primavera el Gobierno prohibió la celebración de los actos de Montejurra, que finalmente fueron celebrados en el castillo de Javier. Con motivo de las primeras elecciones en junio de 1977, el Partido Carlista fue discriminado y no pudo participar en ellas ya que el Gobierno de Suárez denegó su legalización por su supuesto carácter subversivo. Finalmente fue legalizado, el 10 de julio, después del proceso electoral. Los días 30-31 de octubre y el 1 de noviembre se celebra en Madrid el IV Congreso del Partido Carlista, siendo reelegido José María Zavala como Secretario general. Dentro de su equipo, Carlos Carnicero se encarga de la secretaría de organización, mientras que María Teresa de Borbón Parma lleva la de relaciones internacionales.

Defendió el "Sí" en el referéndum de la Constitución de 1978. En las elecciones generales de marzo de 1979 el Partido Carlista obtuvo 50.552 votos (0,28%) y quedó sin representación parlamentaria. Los mejores resultados los obtuvo en Navarra con 19.522 votos (7,72%). Debido al fracaso electoral varios de sus principales dirigentes dimitieron de sus cargos como fue el caso de José María de Zavala, su secretario general, o de Carlos Carnicero. El partido entraría en crisis por la marcha de una parte importante de su militancia hacia partidos nacionalistas y de izquierda. En abril de ese año obtuvo 12.165 votos (4,79%) en las elecciones al Parlamento de Navarra de 1979, obteniendo un escaño que fue ocupado Mariano Zufía pero que no volvería a revalidar en posteriores comicios. Meses más tarde con motivo de un nuevo Congreso Federal Mariano Zufía asumiría la secretaría general del PC. En noviembre de 1979 Carlos Hugo renunció a la presidencia y en abril de 1980 se dio de baja en el partido, trasladándose a Estados Unidos.[61]

Historia reciente

Sede del Partido Carlista de Euskalherria en Estella.

Tras las elecciones al Parlamento de Navarra de 1983 y la pérdida del único parlamentario foral logrado en 1979, Zufia abandonó el cargo de Secretario General, asumiendo el liderazgo de los carlistas navarros José Angel Pérez-Nievas, cargo que ocupó hasta 2002.

El 5 de mayo de 1983 fue celebrado en Madrid el VI Congreso del Partido Carlista y se elige a Enrique Cordero como Secretario General.

En 1986 el Partido Carlista participó en las movilizaciones contra la permanencia del Estado español en la OTAN. Ese mismo año fue una de las fuerzas que dieron origen a Izquierda Unida (IU),[3]

En febrero de 1987 se celebra en Pamplona el VII Congreso Federal del Partido Carlista, en el que es elegido Juan Francisco Martín de Aguilera nuevo Secretario General Federal. Un sector planteó la autodisolución, pero fue rechazado por el 75 % de los compromisarios. El partido se definió como «federalista y de izquierdas, que lucha por la implantación de las libertades reales y no formales».[63]

En 1991 el Partido Carlista posicionó contra la guerra del Golfo y participa en diversas manifestaciones pidiendo el final de la misma. En Tolosa se celebra el VIII Congreso Federal. En las elecciones generales de 1993 pidió el voto en blanco. En 1994 concurre a las elecciones al Parlamento Europeo con el lema: "Europa sí, pero no así". En 1996 se celebra en Pamplona el IX Congreso Federal del Partido Carlista. También fue conmemorado el 20 aniversario de los asesinatos de Ricardo García y Aniano Jiménez en Montejurra. El Ayuntamiento de Estella en su pleno decidió dedicarles una calle en homenaje. En 1998 fue uno de los partidos y asociaciones firmantes del Pacto de Estella, y en 2005 se pronunció en contra de la Constitución Europea.

En el mes de noviembre del 2000 es elegido Evaristo Olcina Jiménez como nuevo Secretario General Federal, reelegido por aclamación en el XI Congreso del partido, celebrado en Tolosa en 2004, y vuelto a reelegir en el XII Congreso de 2008, aunque solo aceptó por un año para dar paso al relevo. Durante su etapa se potenció la difusión de El Federal y se llevaron a cabo diversas Jornadas Ideológicas sobre el socialismo autogestionario y el confederalismo plurinacional. En el XII Congreso del Partido Carlista de noviembre de 2009, celebrado en Zaragoza, el actual secretario general Jesús María Aragón fue elegido en el cargo. El XIII Congreso del Partido Carlista fue celebrado en Estella ( Navarra) en 2012, siendo reelegido Aragón como secretario general de los carlistas.

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