Parque nacional de las Tablas de Daimiel

Parque Nacional
de las
Tablas de Daimiel
Categoría UICN II ( Parque nacional)
291114B- Tablas Daimiel - El puente - Castilla-La Mancha.jpg
Humedal de Las Tablas
Situación
País Flag of Spain.svg  España
División Flag of Castile-La Mancha.svg  Castilla-La Mancha
Subdivisión Flag Ciudad Real Province.svg  Ciudad Real
Coordenadas 39°09′00″N 3°40′00″O / 39.15, 39°09′00″N 3°40′00″O / -3.66666667
Datos generales
Administración Gobierno de Castilla-La Mancha
Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ( Gobierno de España)[1]
Grado de protección Parque Nacional
Fecha de creación 28 de junio de 1973
Legislación Decreto 28-06-1973
Visitantes (2011) 204 314[2]
Superficie 3030 ha
Sitio web
[ editar datos en Wikidata]

El parque nacional de Las Tablas de Daimiel es un parque nacional español que protege el humedal homónimo, las Tablas de Daimiel. El parque nacional se encuentra situado en los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Es además ZEPA y parte de la Reserva de la Biosfera La Mancha Húmeda.

Las Tablas son uno de los últimos representantes de un ecosistema denominado tablas fluviales que se forman al desbordarse los ríos en sus tramos medios, favorecidos por fenómenos de semiendorreísmo y la escasez de pendientes. El humedal se forma en la confluencia del río Guadiana y su afluente Cigüela y es uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la Península Ibérica por la variedad y calidad de la fauna y flora que habitan en ella, así como por aquellas aves que la emplean en los pasos migratorios.

Sin embargo, la supervivencia del parque peligra debido a la sobreexplotación de los acuíferos. Debido a esta degradación, el 22 de octubre de 2009 la Comisión Europea abre un expediente a España,[3] mientras que la UNESCO ya había expresado con anterioridad la posibilidad de retirar la figura de Reserva de la Biosfera. La Unesco abrió un expediente contra España a instancias de la denuncia presentada en noviembre de 2007 por las organizaciones ecologistas (Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF); en ella se argumentaba que la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda y, en especial, Las Tablas de Daimiel, presentaban un alto nivel de degradación que suponía la pérdida de los valores que les habían hecho merecedoras de la calificación como Reserva de la Biosfera.

A finales de 2009 los incendios de turbas se habían sumado a la desecación para provocar una situación crítica. La degradación de la capa de turbas puede comprometer la impermeabilización del suelo que genera las balsas de agua o "tablas". Las medidas adoptadas para controlar los incendios se habían revelado insuficientes y, por ello, se aprobó un trasvase desde el río Tajo. Cuando las aguas del Tajo llegaban al parque natural, llegaron simultáneamente abundantísimas lluvias que hicieron innecesario continuar con el trasvase y que en los primeros meses de 2010 llenaron la totalidad de la superficie inundable del parque, sofocando de forma natural los incendios de turbas. Desde entonces, las condiciones hídricas se han recuperado notablemente y el nivel del acuífero ha subido más de 20 metros, debido a la terminación del periodo de fuerte sequía y a las medidas que ya se habían venido adoptando para controlar la sobreexplotación del acuífero, entre ellas el control de las extracciones de los agricultores y la adquisición de fincas circundantes del Parque Natural, con el fin, entre otros, de adquirir también los correspondientes derechos de extracción, por lo que dos años más tarde el parque aborda la tercera primavera desde la recuperación de las condiciones hídricas en proceso de franca recuperación y con la ampliación de su tamaño por parte del estado como medida de protección[4]

Historia y características

Ya en 1325 el infante Don Juan Manuel en su Libro de la caza pone de manifiesto las cualidades de las orillas del río Cigüela para la cetrería. Años más tarde, en 1575, Felipe II mandó redactar la relación en la cual se ordena literalmente que "se guardase muy bien". Las Tablas de Daimiel, así como otras zonas encharcadas de los alrededores, tienen una larga tradición como espacio de caza de aves acuáticas: en particular, el General Prim en 1870 y el rey Alfonso XII en 1875 cazaron en estos parajes.[5]

Vista por satélite de las Tablas y su entorno.

En 1956 se promulga la Ley de Desecación de Márgenes del Gigüela, Záncara y Guadiana, una ley que se mantiene en vigor hasta 1973, fecha en que se declaran Parque Nacional las Tablas de Daimiel. Durante todos esos años, se construyen canales y desecan hectáreas de humedales. Sin embargo, la desecación de estas zonas húmedas en las márgenes de estos ríos tuvo una nefasta consecuencia para toda la zona: la amenaza de la desecación definitiva planeaba sobre lugares tan característicos aguas abajo como los Ojos del Guadiana o las propias Tablas.

Pero es a partir de los años 60 cuando comienzan los malos tiempos para las Tablas. Por un lado se aceleran las obras de canalización de los ríos manchegos desecando la zona y, por otro lado ya a comienzos de los 70, una extensión muy importante de regadíos acaba con los recursos hídricos del subsuelo.

La especial riqueza ecológica de las Tablas de Daimiel viene, -en opinión del conservador del parque Jesús Casas-, del hecho de que los dos ríos que confluían en el mismo tenían distinta salinidad. Mientras que el agua del acuífero 23,[6] o lo que es lo mismo, la del Guadiana, es completamente dulce, la del Cigüela es salina, lo que creaba un paraíso para diferentes tipos de fauna y flora.

Divulgación y protección

Tablas de Daimiel.
Tablas de Daimiel, Ciudad Real

Paralelamente a los trabajos para la desecación del humedal y sus afluentes, Las Tablas fueron visitadas por ilustres científicos como Félix Rodríguez de la Fuente que, como paraje de singular característica, despertó en ellos un creciente interés poniendo de manifiesto sus riquezas faunísticas y botánicas, con sus publicaciones científicas, haciendo que la atención mundial se centrara en este punto del solar manchego. Así, obtuvo una calificación preferente en el llamado Proyecto MAR del UICN, plan destinado a la custodia y rescate de las áreas húmedas del continente europeo, que iniciaba sus pasos en 1965 con un catálogo de los lugares de mayor valor al respecto; que recomendaba al Gobierno su mantenimiento y protección.

Sin embargo, desoyendo los llamamientos de los especialistas, desde 1967, las obras de canalización de los ríos adquieren un ritmo acelerado, y en los marjales del Guadiana comienzan a repercutir gravemente los descensos del nivel de las aguas. La zona Oeste del parque -hoy denominada zona de restauración- fue roturada, desecada y puesta en cultivo, al tiempo que la maquinaria pesada se iba adentrando en el corazón del humedal desde el Suroeste (cauce del Guadiana) y por el Noreste (Gigüela, Guadiana-Azuer), excavando profundos canales rectilíneos en los lechos meandriformes de los ríos. La alarma que produjeron estos hechos motivaron un activo movimiento en el que participaron científicos diversos de todo tipo, y del que se hizo eco el Estado a través de su Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA). La polémica abierta saltó al gran público y tuvo un resonante reflejo en toda la prensa nacional.

Tras ordenar el Gobierno la suspensión de las obras de desecación, se crea una Comisión Interministerial con objeto de mediar en el conflicto planteado y dictaminar una solución satisfactoria, y en febrero de 1973, alcanzaban un compromiso final, deteniéndose definitivamente los trabajos de desecación, anunciando la creación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en los límites de un área de 1.820 Has. Posteriormente, en el año 1980, el Parque fue ampliado por la parte sur hasta una extensión de 1.928 Has y en 2014 alcanzaba las 3030 Has.[7]

El Guadiana-Azuer

En su estado original e inalterado, buena parte de los aportes hídricos a las Tablas provenían del río Guadiana, que era en realidad la suma de 2 corrientes; las aguas del río Azuer (primer afluente del Guadiana por su margen izquierda) más las procedentes de las surgencias denominadas Ojos del Guadiana, situadas a 14 kilómetros del parque, en dirección Este. Dichas surgencias eran potentes manantiales de agua dulce a través de las que el Acuífero 23 descargaba a la red fluvial en aquellos lugares donde su nivel freático cortaba al terreno. Se contabilizaban numerosas surgencias u ojos, situados en un tramo de aproximadamente 5 kilómetros sobre el valle de la denominada Cañada del Lencero, -desde el actual cruce con la N-430 hasta 1 km. aguas abajo del molino de Zuacorta-, con un caudal conjunto[8] entre 8 y 9 m³/s que fluían de forma constante durante todo el año, ya que su procedencia no era fluvial sino subterránea.

En pocos años tras las obras de canalización del río Guadiana aguas abajo del parque, el nivel del acuífero 23 -que alimentaba las surgencias de los Ojos- descendió de forma notable, hasta 5 metros en 3 años, desapareciendo las múltiples lagunas de origen freático que jalonaban los alrededores de las Tablas. Casi simultáneamente, la brutal proliferación de regadíos alimentados con las aguas del acuífero disminuyeron de tal forma los recursos hídricos hasta que en el verano de 1982, los Ojos dejaron de manar por primera vez. Volverían a tener agua, aunque en 1984 quedaron definitivamente secos, iniciándose un desastre ecológico y geológico de graves consecuencias. La turba que existía en el cauce, generada durante miles de años en condiciones anaerobias bajo el agua, comienzó a arder al secarse, bien de forma espontánea o inducida por incendios en tierras colindantes. (La turba arde sin llama, internamente, con profusión de vapores a través de las grietas del terreno).

La otra contribución al caudal del río, el Azuer, se convirtió desde 1984 en el único aporte de este cauce; el Guadiana-Azuer, muy mermado ya sin la contribución de las surgencias subterráneas, fue reduciendo progresivamente su aporte al humedal. El río tributario, de marcado carácter estacional y caudal muy variable -con propensión a crecidas importantes y estiajes prolongados durante los que incluso deja de correr-, no conseguía mantener por sí solo la superficie encharcada del parque, que se reducía año tras año. La desaparición total del sistema fluvial que mantenía el parque en precarias condiciones hídricas se produjo pocos años más tarde: en 1986, declarado el humedal como Parque Nacional, el Acuífero 23 sobreexplotado, y definitivamente secos los Ojos, la administración dio el visto bueno a la construcción del embalse del Puerto de Vallehermoso,[10] del 23 de febrero de ese año. En consecuencia, el Guadiana-Azuer desapareció como aporte a las Tablas durante un período de 22 años, durante los cuales la situación hídrica del parque dependió exclusivamente de las mermadas aportaciones de su otro afluente, el Gigüela.

El Gigüela

El Gigüela o Cigüela, es el otro gran aporte de las Tablas. Es un río de aguas salobres, de marcada estacionalidad y que recibe los aportes de numerosos afluentes aguas arriba de las Tablas, entre los términos de Herencia y Socuéllamos. Entre ellos destacan el Riánsares, el Záncara, el Córcoles, el Canal del Guadiana (que desagua el pantano de Peñarroya) y el Amarguillo. En equilibrio natural, estos afluentes no tienen un cauce definido que los una con el Cigüela, sino una vasta llanura aluvial que, en épocas de abundante lluvia, quedaba inundada y por la que las aguas discurrían buscando la pendiente natural. La actuación humana modificó esta zona, excavando numerosos cauces artificiales, canales y acequias; sin embargo, la interacción entre el agua fluvial y la subterránea del acuífero 23 siguió siendo muy importante; dependiendo de la altura relativa entre el cauce del río y el nivel freático, había zonas de infiltración (en las que el agua pasaba del cauce del río al subsuelo) y otras donde los acuíferos rebosaban en el propio cauce del río, aumentando su caudal. Con la bajada del nivel freático del Acuífero 23, sobre el que se asienta el curso bajo del Cigüela, la mayoría de estos afluentes quedaron muy por encima del nivel freático, y puesto que discurren sobre un terreno poroso, todo su caudal se pierde en el subsuelo. Apenas en épocas de grandes lluvias consiguen llevar sus caudales hasta el Cigüela.

Todo el tramo del Cigüela aguas arriba de Las Tablas fue objeto de la Ley de Desecación de Márgenes del Cigüela, Záncara y Guadiana, se canalizó y rectificó con una profundidad de 2 a 3 metros bajo su cota 0, talando y arrancando la excelente arboleda que crecía en sus civancas, para el aprovechamiento agrícola de su amplia llanura aluvial. De esta forma, el paisaje fue totalmente sustituido por campos de cultivo, quedando desoladas las riberas al bajar tanto la cota del agua como los recursos hídricos, por lo que paulatinamente quedó devastada tanto su fauna como su flora.[11]

Además, parte de las aguas del Gigüela son habitualmente detraídas de su cauce mediante la creación de lagunas artificiales en la parte alta de su curso. En parcelas privadas dedicadas a la caza, se atrae a las aves migratorias empleando cualquier método posible para sustraer el agua e indundarlas -como agujeros en el lateral del cauce disimulados con carrizo- que van drenando el caudal del río a su paso, lo que condiciona que en la actualidad sólo una parte del caudal presente aguas arriba llegue hasta el parque. Desde 1988 hasta 2010, ha sido el único y puntual aporte natural de las Tablas, quedando éstas, por tanto, a merced de la estacionalidad del único de sus afluentes que ha seguido siendo un río funcional, y también ha servido como conducción natural por la que se han realizado hasta 3 trasvases de urgencia desde la conducción del trasvase Tajo-Segura para mantener un mínimo encharcamiento en el Parque.

A lo largo de 2009, la construcción del Trasvase del Tajo a la llanura Manchega, ha modificado el régimen natural del río al construir un embalse de regulación para dicho trasvase en la cuenca de su afluente, el río Valdejudíos, en la localidad de Carrascosa del Campo (Cuenca), afectando a su caudal, que queda parcialmente retenido en dicho embalse.

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