Parque 9 de Julio

Parque 9 de Julio, Tucumán: vista aérea.

El Parque 9 de Julio constituye el principal espacio verde con el que cuenta la ciudad de San Miguel de Tucumán, Argentina.

Nombre

Su nombre evoca a la fecha en la cual se declaró definitivamente la Independencia Argentina: el 9 de julio de 1816, tal declaración de la Independencia Argentina se proclamó precisamente en la ciudad de San Miguel de Tucumán.[1]

Lago San Miguel, en el Parque 9 de Julio.

Historia

En 1898 el entonces ministro de Instrucción Publica de la provincia, el Doctor Alberto León Soldati, planteó el primer proyecto para crear un parque en la ciudad capital con el objetivo de purificar el aire con su forestación y así evitar la proliferación de epidemias. Posteriormente, como senador nacional logró la aprobación de varias leyes que permitieron expropiar los terrenos para la creación de dicho espacio, ubicado al este del centro capitalino.

La superficie original del parque era de 400 ha y se encargó el diseño del mismo al célebre paisajista de origen francés, Charles Thays, quién también estuvo a cargo del diseño de otros parques similares como el Parque 3 de Febrero (Bosques de Palermo) de Buenos Aires, el Parque Sarmiento en la ciudad de Córdoba, el Parque Independencia en Rosario y el Parque General San Martín en Mendoza. Los terrenos eran de tipo pantanoso por lo que se procedió al rellenado de los mismos y luego al trazado de calles y avenidas interiores y a la colocación de especies arbóreas adecuadas.

El Parque 9 de Julio finalmente se inauguró el 23 de septiembre de 1916, fecha en la que también se conmemoraba por entonces el “Día del Árbol”. La mitad sur nunca fue completada en su totalidad y, a partir de la década de 1920, varios sectores fueron destinados a otros usos. Poco antes de la inauguración oficial de este importante parque, a fines del año 1915 se instaló en el solar del mismo parque el menhir llamado Ambrosetti transladado desde el Valle de Tafí (en tal valle en el ejido de la actual Reserva arqueológica Los Menhires).

Es uno de los parques más importantes del NOA y cuenta con un gran valor histórico y cultural.

Durante el primer gobierno de Miguel Mario Campero (1924-1928), se encargaron en Francia, las réplicas de las estatuas clásicas griegas realizadas en fundición, que actualmente pueden ser observadas en los jardines del sector oeste del Parque. Las compras en Europa estuvieron a cargo del Rector de la Universidad Nacional de Tucumán, Juan B. Terán bajo la guía de José Ignacio Aráoz, presidente de la comisión de embellecimiento del parque. En 1943, se inauguró el monumento a Julio Argentino Roca, presidente de la Argentina, obra del escultor Angel Ibarra García, en cuyo basamento se encontraban cuatro frisos descriptivos de su gobierno. Inexplicablemente durante el año 1977, el monumento fue mutilado y sus frisos colocados en otros lugares del Parque sin ningún criterio artístico o explicativo. Ese mismo año se inauguró en la rotonda de la Avenida Benjamín Araóz, frente a la actual Terminal de Omnibus, el monumento al Presidente Nicolás Avellaneda. Otras obras de embellecimiento encaradas por el gobierno de Antonio Domingo Bussi, alteraron la armonía estética del conjunto del Parque 9 de Julio. La más notable de ellas fue la Avenida de los Próceres Tucumanos sobre las cuáles se colocaron figuras del obispo Colombres, Gregorio Aráoz de Lamadrid, Bernardo de Monteagudo, Bernabé Aráoz, entre otros, de fabricación y calidad artística dispar.[2]

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