Parlamento de Quilín (1641)

Grabado del Parlamento de Quilin por Alonso de Ovalle (1646).

El Parlamento de Quilín o Quillín, también llamado Paces de Quillén, fue una reunión masiva realizada el 6 de enero de 1641 junto al Río Quillén, actual Provincia de Cautín, de la que emanó el primer tratado de paz acordado entre mapuches y españoles, después de casi un siglo de lucha en la Guerra de Arauco.

La reunión

El gobernador de Chile Francisco López de Zúñiga, marqués de Baides, había empezado a ofrecer numerosos agasajos y regalos a los caciques mapuche que se presentaban en Concepción. Fue el caso de Antonio Chicaguala y Lincopichón, que en octubre de 1640 volvieron a sus tierras con bastones de mando con empuñadura de plata y con la invitación a todos los loncos para asistir a una junta que solemnizara las paces entre ambos pueblos.

Además Chicaguala había obtenido permiso de visitar libremente la ciudad, autorización que fue acompañada de un regalo a propósito: un caballo de la mejor calidad.

El 6 de octubre se envió una citación a todos los encomenderos de la colonia, para que se presentaran en Concepción en diciembre y se integraran en la comitiva que acompañaría al gobernador a acordar las paces con los mapuche.

Estas noticias despertaron gran escepticismo entre los españoles, convencidos del carácter inconstante y traicionero que atribuían a los mapuche. Por otro lado, la guerra permanente era una forma de vida y un mecanismo de ascenso social que tenía sus beneficiarios:

Lo general era cargar la mano sobre la inconstancia de estos indios, sobre sus traiciones, que los soldados con la paz se hacen holgazanes, la milicia se estraga y da en viciosa y en descuidada, llegando a jugar las armas y a vender los caballos, como cosas que ya no son necesarias. Los soldados sentían perder el pillaje, que no se haría caso de ellos ni luciría el buen soldado ni se sabría quien era valiente, y los puestos se darían al que los comprase o los negociase, y no al que con hazañas los mereciese; que no habiendo guerra les quitarían el real situado, y que ya se trataba de avisar al virrey que excusase a Su Majestad de un gasto tan excesivo como era de doscientos doce mil ducados cada año, y que faltándoles el situado andarían desnudos y sin premio

El marqués organizó el parlamento en Quillín, en el llano a orillas del río del mismo nombre, uno de los afluentes del Río Cholchol. López acudió acompañado de un ejército de 1.376 españoles y 940 " indios auxiliares". Por el lado mapuche el principal asistente fue el toqui Lientur, secundado por Butapichún, los loncos Chicaguala, jefe de 1.000 guerreros, y Lincopichón, cabeza de 3.000 lanzas.

Es fama que las reuniones se llevaron a cabo con una pompa y solemnidad que resultaba inédita para los españoles de Chile. En el lugar se dispuso de todo lo necesario para atender a los mapuches que asistieran. Sobre todo comestibles y bebidas alcohólicas.

De acuerdo a la diversa naturaleza de las culturas participantes, los acuerdos no fueron solemnizados con una firma, sino con gestos. Los caciques pasaron abrazando al gobernador, a sus consejeros y a los jesuitas que los acompañaban. Tras esto, retribuyeron con sus propios presentes las atenciones y regalos del gobernador.

Tras finalizar la negociación, la comitiva española avanzó hasta La Imperial, donde le fueron entregados algunos cautivos.

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