Parlamento de Negrete (1726)

Parlamento de Negrete (1726); junta diplómática de la que emanó un tratado entre españoles y mapuches. Se inició el 13 de febrero de 1726, al borde del Río Biobío, en el vado fronterizo de Negrete, por iniciativa del gobernador Gabriel Cano y Aponte. Al parlamento concurrieron 113 loncos ( caciques) del pueblo mapuche.

Desarrollo

Los acuerdos del parlamento fueron registrados, por los españoles, en un tratado de 12 artículos.

El principal objetivo era concertar la paz entre ambos bandos, que se había interrumpido por una sucesión de incursiones violentas y depredaciones, producto de la Rebelión Mapuche de 1723, detonada por los abusos en la comercialización de ponchos cometidos por los llamados capitanes de amigos. De acuerdo a la "parla" de la reunión, los mapuches debían deponer sus armas, reconocerse su vasallaje al del Rey de España y definirse enemigos de sus enemigos. Además, no debían oponerse a la reconstrucción de fuertes al sur del Río Biobío, permitir la evangelización llevada a cabo por los misioneros y asistir a misa, en el caso de los bautizados.

Otro de los fines era regular el comercio entre ambos territorios, "por cuanto de los conchavos (traficantes) nacen los agravios que han dado motivo en todo tiempo a los alzamientos por hacerse éstos clandestinamente, sin autoridad pública, todo en contravención de las leyes que a favor de los indios deben guardarse, será conveniente que los tengan libremente pero reducidos... a tres o cuatro ferias al año o las más que juzgaren necesarias y pidieren...".[1]

Para ello se acordó realizar 3 o 4 ferias anuales que permitirán el libre y ordenado intercambio de productos, supervisadas por un oficial militar, un sacerdote y un representante mapuche. En la práctica, el acuerdo prohibía el monopolio comercial del que gozaban algunos oficiales españoles y que, como se ha dicho, había sido la causa de la rebelión reciente.

Las paces fueron ratificadas por Felipe V el 10 de diciembre de 1727. La paz duró más de 33 años. La corona, de momento, renunció a conquistar la Araucanía. Por otro lado, se consolidó, en el papel la frontera, al aceptarse que ninguno de los dos bandos podía cruzarla sin la autorización del otro.[2]

Según el investigador José Bengoa, este parlamento tuvo la importancia de consolidar: "...una economía preagraria y premercantil, que permitió a los Mapuches, apropiarse no solo de los animales traídos por los Españoles, sino también de la capacidad de adoptar y reacondicionar a su servicio las técnicas e instrumentos y bienes del enemigo".[3]

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