Parlamento de Las Canoas

El Parlamento de Las Canoas fue una junta diplómática de la que emanó un tratado de paz entre las autoridades coloniales españolas de la Gobernación de Chile y los principales líderes del pueblo huilliche, de la etnia mapuche, de la zona que actualmente corresponde a la provincia de Osorno. La reunión se llevó a afecto el 8 de septiembre de 1793 a las orillas del río de Las Canoas (actualmente llamado río Rahue), en el valle e inmediaciones de los restos de la antigua ciudad de Osorno; antes de ser refundada.

Contexto

Luego de la muerte de Pedro de Valdivia, los huilliches en alianza con los puelches de la cordillera, al sumarse al alzamiento general mapuche, llevó a la rebelión indígena que sobrevino a fines del siglo XVI, y cuyo episodio representativo fue el desastre de Curalaba. Los combates se extendieron hasta el año 1604, fecha en que el Futahuillimapu (territorio huilliche) fue definitivamente recuperado, con el consiguiente abandono de las ciudades por los españoles.

Hechos previos que llevaron a la realización del tratado

Producto de la instrucción real de 1784 que ordenaba al Gobernador de Chiloé, Francisco Hurtado, y el Gobernador de Chile, Ambrosio O'Higgins, la apertura del camino real hacia Valdivia (gobernadores que planteaban una invasión al Futahuillimapu por el Sur, es decir, desde Chiloé). Esto incitó a los Huilliche de los Llanos de Osorno a aliarse con sus antiguos enemigos de los Llanos de Río Bueno y Ranco, acordando acudir a Valdivia para solicitar la intervención de Gobernador de Valdivia, Mariano Pusterla; gobernador que quería continuar con la política de campaña misional, promoviendo el contacto pacífico con los indígenas y descartando la construcción de fuertes y la guerra abierta que propugnaba Francisco Hurtado.

Este hecho hizo que el pueblo Huilliche y las autoridades coloniales españolas firmasen el Tratado de Paz de Río Bueno el 24 de febrero de 1789, a orillas del río Bueno. Con esto se había logrado entre otras cosas, que las tropas españolas situadas en Chiloé no los invadieran y que, en su lugar, las autoridades coloniales de Valdivia los protegieran de las malocas de sus enemigos de Quilacahuín. Los indígenas ofrecen en ese momento por su parte facilitar la apertura del Camino Real a Chiloé y permitir a los españoles ocupar Osorno; a la firma del tratado acuden comisionados del gobernador de Valdivia y un alto número de caciques huilliches. Este tratado permitió el establecimiento de haciendas en los llanos al norte del río Bueno.[1]

Sin embargo, una serie de nuevos abusos cometidos por los españoles, además del avance de estos en la ocupación de tierras y formación de haciendas, provocó la reorganización de las distintas facciones huilliches. Se conforma una alianza entre los caciques Tangol -de río Bueno-, Queipul y Catrihuala, quienes inician la Rebelión Huilliche de 1792, cuyo objetivo es destruir las haciendas, las misiones y asaltar Valdivia.

Así, aunque esta rebelión Huilliche no tuvo una gran magnitud entre las autoridades coloniales, ya sea por la debilidad del alzamiento u otras motivaciones, la reacción de las autoridades de Santiago y Chiloé fue inmediata. La contraofensiva española es cruenta e implacable, incendiando rucas y sementeras, confiscando ganados y aprehendiendo mapuche-huilliches. Todo lo anterior concluye en que los españoles desconocen la frontera establecida en el río Bueno. Particularmente, Ambrosio O'Higgins optó por una campaña militar fulminante de la que se encargaría el capitán Tomás de Figueroa; hecho que culminaría con el importante "Tratado de Las Canoas", en el Parlamento de Las Canoas en 1793. Paralelamente, meses antes se había realizado más al norte una reunión gemela con el pueblo Mapuche: el Parlamento de Negrete, celebrado el 8 de septiembre de ese mismo año.

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