Paradoja del viaje en el tiempo

La paradoja del viaje en el tiempo, o paradoja del abuelo, es una paradoja probablemente acuñada por primera vez por el escritor francés de ciencia ficción René Barjavel en su novela Le voyageur imprudent (El viajero imprudente, 1943). El concepto ya había sido mencionado previamente por el escritor estadounidense Mark Twain en su novela póstuma El forastero misterioso (publicada en 1916), que a pesar de no pertenecer al género de "ciencia ficción", el argumento llega a centrarse por momentos en la infinidad de vidas alternas que podrían ser posibles de no ser por una simple acción o inacción.

Se parte del supuesto que una persona realiza un viaje a través del tiempo y mata al padre biológico de su padre/madre biológico (abuelo del viajero), antes de que éste conozca a la abuela del viajero y puedan concebir. Entonces, el padre/madre del viajero (y por extensión, ese viajero) nunca habrá sido concebido, de tal manera que no habrá podido viajar en el tiempo; al no viajar al pasado, su abuelo entonces no es asesinado, por lo que el hipotético viajero sí es concebido; entonces sí puede viajar al pasado y asesinar a su abuelo, pero no sería concebido, y así indefinidamente.

En la película de 2002 La máquina del tiempo, basada en la novela de H. G. Wells, se inventa que los actos que ocurren en el universo son inevitables y suceden en todas sus líneas temporales. Así, la mujer del protagonista muere de muchas maneras diferentes en cada uno de los viajes al pasado de éste. La explicación es que, de haber evitado su muerte, nunca habría tenido un motivo para construir una máquina del tiempo, por lo que no la podría salvar, y entonces construiría la máquina para salvarla, pero al salvarla no la habría construido, etcétera, por lo que su mujer debe morir para no crear una paradoja similar a la del abuelo. También ocurre algo similar en la primera película de Terminator, donde un integrante de la resistencia contra los robots viaja al pasado para proteger a la futura madre del líder de la resistencia y termina engendrando con ella (Sarah Connor) al futuro líder, John Connor. Se produce así la paradoja: si él viajó a defender a un futuro líder, no puede ser él mismo en el mismo viaje el que produjo su existencia, puesto que si en el viaje él no lo engendraba, nunca hubiese existido, por lo cual no habría razón por la cual viajar a protegerlo a él o a su futura madre.

Un ejemplo más apegado a la situación original se encuentra en un episodio de la serie de animación Futurama. En él el protagonista, Philip J. Fry, viaja por accidente al pasado donde conoce a su abuelo y a su novia de entonces. Intenta por todo lo posible que a él no le suceda nada, pero acaba muriendo en un accidente de pruebas nucleares. Sorprendentemente, Fry no desapareció. Pensando que la novia de su abuelo no era realmente su abuela, se acuesta con ella. Al final descubre que sí lo era, y que la única razón por la que él seguía existiendo era que al acostarse con ella se convirtió en su propio abuelo.

Una variante de la paradoja del abuelo es la paradoja de Hitler o la paradoja del asesinato de Hitler, un tropo bastante frecuente en la ciencia ficción, en el que el protagonista viaja en el tiempo para asesinar a Adolf Hitler antes de que éste provoque la Segunda Guerra Mundial. Esto no impide necesariamente el mismo viaje en el tiempo pero dicho asesinato, al conseguir evitar la Segunda Guerra Mundial, elimina precisamente el motivo para dicho viaje y también elimina el conocimiento de la utilidad de dicho viaje. De no haber existido la Segunda Guerra Mundial, entonces no habría motivo para viajar al pasado para matar a Hitler. Además, las consecuencias de la existencia de Hitler son tan grandes y globales que, para cualquier persona nacida después de la guerra, es probable que su nacimiento haya sido influenciado de alguna manera por sus efectos, y, por lo tanto, la paradoja del abuelo se aplicaría directamente de alguna manera.

La paradoja del abuelo ha sido usada para argumentar que el viaje hacia atrás en el tiempo debe ser imposible. A pesar de ello, en la ciencia ficción se han sugerido algunas soluciones.

Análisis

La paradoja surge porque el estado actual del mundo está determinado por sus estados anteriores, de manera que cambiar uno de estos estados propaga incontroladamente efectos hacia el estado actual. El viajero del tiempo debería conformarse únicamente con formar parte del pasado, sin intentar cambiarlo. Si viaja al pasado y salva a una niña de ser asesinada y esa niña llega a ser su abuela, se establece una irrevocable paradoja. El viajero llega a existir porque su abuela fue exactamente la que él salvó, (supiera o no que iba a ser su abuela). Si no la salva no existe, pero como existe significa que ya la salvó. Desde la perspectiva de la niña, aparece un hombre que la salva de ser asesinada. Sin ella saber que ese hombre será su nieto, el nieto ha podido llegar allí porque ya fue salvada por él para que pudiera salvarla en el momento del homicidio frustrado. Como vemos, la paradoja es irremediable.

Por otra parte tenemos al chico aventurero Mampato, famoso héroe de cómic chileno, el cual, dotado de un cinturón espacio-temporal, viaja a diversas épocas históricas y participa activamente en los hechos ocurridos, pero no los cambia. No puede ni pretende hacerlo; las cosas que ocurrieron, ocurrieron una vez y para siempre. La congruencia causal impone así restricciones a lo que el viajero del tiempo pueda hacer, pero no excluye la posibilidad misma del viaje. Es decir, si alguien realiza una acción en el pasado, en este caso un viajero que viaja desde el futuro, y la logra, entonces no es paradoja porque la acción ya había sido realizada por el mismo viajero anteriormente.

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