Paradoja del valor

La paradoja del valor (o paradoja del diamante y el agua) es una paradoja dentro de la economía clásica sobre el valor económico que expresa que, aunque el agua es más útil que los diamantes, estos tienen un precio más alto en el mercado. Adam Smith menciona la paradoja en La riqueza de las naciones. Smith no fue el primero en notar la paradoja. Nicolás Copérnico, John Locke, John Law y otros habían intentado explicar la disparidad en el valor entre el agua y los diamantes. La teoría de la utilidad marginal, que resolvió en definitiva la paradoja, provocó el nacimiento de la economía neoclásica y defiende que no es la demanda de un bien lo que determina su precio, sino su utilidad marginal.

Smith menciona de este modo la paradoja:

Nothing is more useful than water; but it will purchase scarce anything; scarce anything can be had in exchange for it. A diamond, on the contrary, has scarce any value in use; but a very great quantity of other goods may frequently be had in exchange for it.

En español textualmente:

Nada es más útil que el agua; pero ésta no comprará gran cosa; nada de valor puede ser intercambiado por ella. Un diamante, por el contrario, tiene escaso valor de uso; pero una gran cantidad de otros bienes pueden ser frecuentemente intercambiados por éste.

Solución marxista según la teoría clásica del valor-trabajo

Según la teoría del valor-trabajo sintetizada por Marx, la magnitud del valor de una mercancía es el trabajo socialmente necesario para su producción que no está determinado en lo absoluto por el valor de uso o sea por el uso concreto que se da posteriormente a esa mercancía o sea la necesidad concreta que satisfaga. Por tanto, el valor del agua es usualmente menor que el de un diamante porque el trabajo socialmente necesario para conseguir un diamante es mayor que el necesario para proveerse de agua y ello es independiente de que el agua sea usada para satisfacer una función vital y el diamante no. Está claro que en situaciones de escasez el valor es mayor porque las condiciones de escasez implican un aumento del trabajo socialmente necesario para adquirir o producir una mercancía, así precisamente la escasez de los diamantes implica mucho más trabajo para conseguirlos y por eso son tan valiosos, y de la misma manera eso explica que en zonas desérticas que se requiere más trabajo para conseguirla, el agua sea también mucho más valiosa que en zonas no desérticas.

Desde el punto de vista de Marx, la paradoja del valor, o paradoja del agua y el diamante, es sólo un ejemplo del error teórico en que incurrían los economistas clásicos como Smith al confundir y mezclar el valor con el valor de uso y un ejemplo del fetichismo de la mercancía en que incurren estos economistas al intentar deducir de la naturaleza el valor.

Hasta qué punto una parte de los economistas se deja encandilar por el fetichismo adherido al mundo de las mercancías, o por la apariencia objetiva de las determinaciones sociales del trabajo, nos lo muestra, entre otras cosas, la tediosa e insulsa controversia en torno al papel que desempeñaría la naturaleza en la formación del valor de cambio. Como el valor de cambio es determinada manera social de expresar el trabajo empleado en una cosa, no puede contener más materia natural que, por ejemplo, el curso cambiario.

C.Marx El Capital
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