Papiro de Artemidoro

Un fragmento del papiro con el texto de Artemidoro.

El Papiro de Artemidoro fue encontrado en el curso de los años 1990 en un montón de varios viejos papiros, reciclados a finales del siglo I para fabricar una máscara funeraria de papel maché.

Ente los elementos de dicho montón se encontraron una cincuentena de trozos de papiros. Con una anchura de 32,5 cm y una longitud de 2,55 m, el papiro está compuesto de dos trozos, entre los que falta una hoja. El resto se compone de un texto de geografía, que se atribuye a Artemidoro de Éfeso, geógrafo griego del finales del siglo II y principio del siglo I a. C., cuya obra es conocida por las citas de otros autores.

El texto encontrado tiene una introducción y el comienzo de una descripción de la Península Ibérica. La originalidad del papiro es que incluye un mapa. Este mapa, inacabado, representa tal vez la Bética. Se puede suponer que el dibujante no lo terminara porque se dio cuenta de que no estaba copiando en el mapa la parte correspondiente al texto. Esto sucedió a finales del siglo I. El papiro sin embargo no fue desechado. En el reverso, se dibujaron una cuarentena de animales reales y fantásticos. Estos dibujos debieron permitir a los clientes que deseaban que se realizase un fresco o un mosaico, elegir un modelo. La vida del papiro no acabó aquí: en los espacios que quedaban libres en el anverso y en los espacios donde debían figurar los mapas no realizados, se representaron cabezas y otros elementos de anatomía, a título de ejercicios.

Según la fecha de otros documentos encontrados en el montón, el Papiro de Artemidoro habría sido finalmente reciclado en viejos papiros a finales del siglo I.

Estuvo expuesto en el Palazzo Bricherasio de Turín hasta mayo de 2006. Después, el papiro se llevó a Milán, para más tarde volver a Turín, donde aún se encuentra.

Desde septiembre de 2006 ha tenido lugar una amplia discusión sobre la autenticidad de este rollo. Según Luciano Canfora, el autor del papiro sería el falsificador del siglo XIX, Constantin Simonides. La hipótesis de Canfora recibe hoy crédito entre la comunidad científica: Richard Janko, Germaine Aujac, Daniel Delattre, Renzo Tosi, Luigi Lehnus, Maurizio Calvesi, etc. expresaron su opinión que el papiro no puede ser de Artemidoro. Los principales avales de la autenticidad del papiro han recibido aún una contestación convincente y definitiva por parte de Canfora y de sus colaboradore gracias a la profusa bibliografía que han producido desde el inicio de la controversia. Se conocen las fuentes para la labor del falsario, tanto en el terreno geográfico como en el iconográfico-artístico. Las respuestas a favor de la autenticidad parecen impregnadas de un fuerte carácter subjetivo y especulativo. El mejor balance final de la discusión es obra de Federico Condello.[1]

Referencias

  1. F. Condello, "Artemidoro" 2006-2011: l'ultima vita, in breve, «Quaderni di storia» 74, 2011, pp. 161-248.