Papiro 7Q5

Fragmento 7Q5.

El 7Q5 es la manera como se codifica uno de los restos de papiro bajo el número 5 de la séptima cueva de Qumram. Fue uno de los múltiples restos de papiro descubiertos entre 1947 y 1955. El papiro está escrito en griego por un solo lado en tinta negra y es de color castaño grisáceo. Su tamaño es el de una estampilla con una dimensión de 3,9 centímetros de altura máxima con 2,7 centímetros de anchura máxima.[1]

El papiro fue clasificado por M. Baillet, J.T. Milik y R. de Vaux, los primeros que clasificaron el material encontrado en Qumram, como de "difícil interpretación"[2] entre los restantes 18 papiros de la Cueva VII, al no encontrar ninguna identificación posible ni dentro de la literatura veterotestamentaria ni dentro de la literatura griega clásica. La importancia del 7Q5 se presentó a partir de 1972 cuando el papirólogo español Josep O’Callaghan Martínez ( 1922- 2001) publicó unas conclusiones de sus propios estudios en los que aseguraba que tres de los fragmentos de papiro de la Cueva VII podrían ser textos neotestamentarios.

De las tres propuestas de identificación neotestamentaria de O'Callaghan, la del papiro 7Q5 es la que generó el más álgido debate y la que le trajo como consecuencia su aislamiento del mundo intelectual y bíblico por una década, al ser tenido su análisis del papiro como absurdo por exégetas reconocidos. La reapertura del debate se dio después de que el destacado papirólogo alemán Carsten Thiede reivindicara que la identificación de O'Callaghan no era absurda y que sus investigaciones habían sido serias desde el punto de vista científico.

Aunque no se ha determinado de forma concluyente que el 7Q5 corresponda al texto de Marcos 6, 52-53, tampoco ha habido una propuesta lo suficientemente contundente para desmentirlo. De probarse que 7Q5 es el fragmento de un texto neotestamentario, muchas conclusiones tenidas como definitivas en relación a la datación de los evangelios tendrían que replantearse y se estaría más cerca del llamado "Jesús Histórico". El papiro se encuentra en la actualidad custodiado por el Museo de Israel entre los demás documentos y materiales encontrados en las cuevas del Mar Muerto.

Historia

Vista de la IV Cueva de Qumrán desde las ruinas.

En 1947 fueron descubiertas las cuevas de Qumrán cerca de las ruinas del mismo nombre (Khirbeh Qumrán). Si bien las ruinas eran conocidas desde siempre, su significado real y la identidad de sus habitantes originarios sería dado por el descubrimiento de las cuevas.

Las cuevas fueron encontradas accidentalmente por beduinos cuando la parte occidental del Mar Muerto estaba bajo soberanía de Jordania (en 1967 pasaría al Estado de Israel).

De acuerdo a las primeras identificaciones y a los informes preliminares, entre los documentos de Qumrán no existen textos neotestamentarios. En su mayoría los rollos pertenecen a los profetas, salmos, libros históricos, apócrifos como El Libro de Enoc y las reglas de la comunidad esenia bajo el liderazgo del Maestro de Justicia.

Hipótesis no demostradas

Valle del Mar Muerto.

El descubrimiento de las cuevas del Mar Muerto significó el mayor descubrimiento de la historia para los estudios bíblicos, la arqueología bíblica, la papirología y otros muchos estudios y disciplinas relacionados. Se trataba de los documentos más antiguos conservados con dataciones que iban de entre el año 50 a. C. al 50 y que daba credibilidad a la estructura bíblica veterotestamentaria.

Pero muchos estudiosos buscaron además respuestas a los orígenes del cristianismo y de personajes del siglo I como Juan el Bautista, Jesucristo, Pablo y Juan el Evangelista. El descubrimiento de Qumrán fue también el descubrimiento de una secta judía olvidada por la historia, pero de una gran importancia: los esenios entre los cuales se presentan coincidencias con el cristianismo, pero al mismo tiempo puntos que los distancian. Por esta razón muchos han visto a los esenios como un grupo influyente en la génesis del cristianismo e incluso se han esbozado propuestas como la pertenencia de Juan el Bautista a dicha comunidad y una posterior expulsión e incluso una relación directa de este grupo con Jesús, con Pablo y con Juan el Evangelista. Todas estas hipótesis no han sido probadas.

Descubrimiento de la Cueva VII

La VII Cueva del Waddy Qumrán en donde fueron encontrados 19 fragmentos de papiros escritos en griego dentro de una ánfora que lleva la inscripción "Roma" en hebreo.

Las once cuevas descubiertas en el valle de Qumrán fueron numeradas y el material encontradas en ellas de la misma forma. De esta manera cada uno de los rollos o papiros está codificado primero con el número de la cueva, después con la letra Q y posteriormente por el número que le corresponde.

Entre las once cuevas una de ellas se ha destacado por ser la de mayor dificultad en la identificación del material ya que los papiros están en grave estado de deterioro. Por otra parte tiene características únicas:

  • La única con documentación solo en griego (las otras cuevas tienen material solo en hebreo o en aramaico y en la IV Cueva hay sólo cuatro textos griegos).
  • La única cueva con sólo papiros (las demás cuevas no tienen papiros sino pergaminos).
  • No había documentos en hebreo o en aramáico en la cueva.
  • Había un fragmento del apócrifo de Baruc inexistente en las demás cuevas.
  • El 7Q3 es el papiro más grande de la cueva y permanece inidentificado.
  • Los papiros estaban dentro de una ánfora con una inscripción en tinta negra que dice Rumah ("Roma") en hebreo y que es posible que designe el dueño de los papiros.

Pese a esto, los estudiosos iniciales de Qumrán no le prestaron mayor atención a la VII Cueva, mientras se dedicaron con mayor fascinación a las restantes cuyo contenido estaba en mejor estado.

Identificaciones iniciales

Los editores encargados de la clasificación de los documentos encontrados en las cuevas de Qumrán determinaron que los 19 papiros eran de difícil interpretación dado su pésimo estado de conservación y las pocas letras legibles. Los papiros identificados fueron los siguientes:

Los demás papiros fueron identificados por M.Baillet, J.T. Milik y R. de Vaux en 1962 como "probable procedencia bíblica". El papiro con el peor estado de conservación es el 7Q17 (una sola letra legible)

Identificación de O'Callaghan

El papirólogo español Josep O'Callaghan, profesor del Instituto Pontificio Bíblico de Roma y director del Seminario Papirológico de Sant Cugat de Barcelona, publicó en 1972 los resultados de sus propias investigaciones acerca de los papiros de la VII Cueva. Para ello, O'Callaghan adelantó sus propios experimentos con los papiros en Israel. En las conclusiones de sus experimentos, el papirólogo determinó las siguientes identificaciones:

Rechazo a la propuesta de O´Callaghan y rehabilitación

Un contraste del papiro para demostrar la evidencia de las letras y las partes deterioradas que obstaculizan naturalmente la identificación.

Las identificaciones de O'Callaghan fueron rechazadas de manera inmediata por los estudiosos bíblicos, si bien no hubo pronunciamentos en contra por parte de la papirología. Para muchos se trataba de un evidente intento de forzar la investigación en búsqueda, a como diera lugar, de textos neotestamentarios. La propuesta de O'Callaghan le valió su aislamiento del mundo de la investigación bíblica y la pérdida de su autoridad en dicho campo. Sin embargo, en 1982 un estudioso alemán de gran prestigio sería el encargado de reavivar el tema desde una perspectiva diferente. Se trataba del también papirólogo y teólogo Carsten Peter Thiede (1952-2004) quien demostró que si bien la identificación de O'Callaghan era de difícil demostración, no era completamente absurda.

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