Paleolítico inferior arcaico

El Paleolítico inferior arcaico es una etapa del Paleolítico inferior en la que se incluyen las industrias inferopaleolíticas datables en el intervalo que va desde la llegada del hombre a Europa hasta la aparición del Achelense.

Estas industrias (industrias de piedra someramente tallada desde el origen del Hombre hasta la aparición del bifaz y del hendidor) han recibido numerosos nombres, sin que haya consenso al respecto; las más habituales son: "Cultura de los Cantos Tallados", "Paleolítico Inferior Arcaico" y "Pre-Achelense".

Las dos últimas son ampliamente utilizados por el Grupo para el Estudio del Paleolítico Portugués[2] que también utiliza la expresión Modo técnico 1 (por oposición al Modo técnico 2, que sería el Achelense, y al Modo técnico 3, que sería el Musteriense).

Por su parte, la locución Paleolítico Inferior Arcaico es muy similar a la usada en el Congreso sobre Les Premiers Européens, celebrada en París del 3 al 9 de abril de 1989: Très Ancien Paléolithique.

En este artículo se utilizan, indistintamente, las tres. Para África, la denominación más acertada, por su difusión y por respetar la prioridad de los descubrimientos, es Olduvayense.

Las primeras culturas prehistóricas de Europa

Desde el principio, las industrias de piedra europeas se simbolizan, ante todo, por medio del canto tallado monofacial o bifacial. Casi paralelamente a esta posible industria, basada en piezas nucleares, podría existir otra facies, de tecnología diferente, documentada en yacimientos de la república Checa (Stránska Skála, Prezletice, Bĕcov...). En estos casos, se hallan asentamientos aparentemente cercanos a las fuentes de abastecimiento de rocas de talla concoidal fácilmente controlable ( sílex, cuarcita de grano fino...), de suerte que, para fabricar sus útiles, las gentes que habitaban esos presuntos asentamientos, aprovechaban fragmentos angulosos desgajados de la roca madre por la acción natural y no guijarros —cantos rodados—.

Por otro lado, existen muchas lascas retocadas, aunque difícilmente catalogables siguiendo las listas tipológicas de paradigmas tradicionales, ya que estas lascas parecen, a menudo, placas rotas intencionalmente a través de diaclasas naturales, lo que hace muy complicado distinguir el concoide y el punto de percusión.

Entre las primeras industrias europeas también destaca, en Europa central, el sitio de Vésterzöllös ( Hungría), donde es posible hallar utensilios de pequeño tamaño, tanto sobre canto como sobre lasca, soporte relativamente abundante y que proporciona ya raederas y toscos perforadores.

Así pues, aparte de la Cultura de los cantos tallados, algunos investigadores reconocen otra cultura, tan antigua o más, que se basaría en los útiles sobre lasca, ubicada allí donde las rocas favorecieran el aprovechamiento natural en bruto. Es más que posible que ambas sean manifestaciones de un mismo tecnocomplejo que adapta sus estrategias productivas a la disponibilidad de la materia prima. Sea o no cierto, lo que sí parece claro es que no hay, ni siquiera en el Paleolítico europeo más antiguo, ni unidad, ni estandarización tipológica o cultural, distinguiéndose la cultura material de una serie de yacimientos en los que predominan los utensilios nucleares (al principio cantos tallados, que van diversificándose en tipos más específicos como los picos triédricos o los protobifaces) y otros en los que abundan las lascas, retocadas o no (y que acaban cristalizando en la aparición de raederas, denticulados, perforadores...).[3] Estas dos tradiciones tendrían su continuidad a lo largo del tiempo dando lugar, respectivamente a la cultura del bifaz (el Achelense) y a las facies sin bifaces (entre las que destaca el Clactoniense), más abundante en las Islas Británicas, norte de Francia, Bélgica, parte de Alemania...

Desde el punto de vista cronológico, la cueva de Le Vallonet es la primera estación conocida del pre-Achelense, pero no la más antigua, junto a ella destacan otras anteriores como Sandalja o Chillhac, Atapuerca, entre otras.

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