Paleolítico inferior

Paleolítico InferiorPaleolítico Medio  

El Paleolítico inferior es el primero de los periodos en que está dividido el Paleolítico, la etapa inicial de la Edad de Piedra. Está caracterizado por la presencia de dos tradiciones líticas de evolución muy lenta: la olduvayense o modo técnico 1 y la achelense o modo técnico 2. Es la etapa más larga de toda la prehistoria, ya que se considera que comenzó hace unos 2,5 millones de años (cuando están datadas las primeras herramientas conocidas creadas por homininos) y duró hasta hace unos 125-127 000 años (cuando comienza el Tarantiense o Pleistoceno superior, que coincide con la aparición de las industrias musterienses o modo técnico 3).

Se corresponde con la mayor parte del Pleistoceno, época geológica que abarca las últimas glaciaciones y todo el Paleolítico arqueológico. El Paleolítico inferior se extiende a lo largo del Gelasiense, el Calabriense (anteriormente denominado Pleistoceno inferior) y el Ioniense (antes llamado Pleistoceno medio).

Es también la fase prehistórica más rica en especies de homininos y en ella está representada toda nuestra evolución. Además de los Australopithecus, que primero precedieron y luego compartieron territorios con Homo habilis y Homo ergaster, están Homo erectus, Homo antecessor y Homo heidelbergensis; al final del periodo aparecieron las formas primitivas de Homo neanderthaliensis (en Europa) y Homo sapiens (en África), protagonistas respectivos del Paleolítico medio y del superior.

Cráneo de Homo habilis

Orígenes

Hace unos diez millones de años, durante el Mioceno, un aumento de la aridez a nivel global provocó el inicio de la reducción de los bosques tropicales del Viejo Mundo (que se habían expandido ampliamente a mediados de esa época geológica por los tres continentes) a las franjas ecuatoriales de África y Asia donde nos los encontramos actualmente. En las selvas africanas los hominoideos continuaron su evolución y se separaron en distintas ramas. De una de ellas surgieron los homininos, caracterizados, entre otras adaptaciones, por la locomoción bípeda.[1]

Reproducción de Australopithecus afarensis

Mientras al oeste del valle del Rift ( África Oriental) se mantuvieron las condiciones de humedad que permitían la existencia de la selva, la reducción de las precipitaciones en el lado oriental de la falla transformaron su medio ambiente en un bosque seco con amplios claros. El bipedismo apareció como una adaptación a un medio menos arbolado que el de los gorilas y chimpancés occidentales.[2]

Este cambio de ecosistema y de forma de moverse permitió que los brazos y manos quedaran libres para sujetar objetos y el pulgar se fue transformando para asirlos con firmeza. La columna vertebral y las extremidades inferiores se alargaron, mientras el dedo gordo del pie comenzaba a perder la capacidad de agarrar cosas que tienen los demás primates.[2]

Ya en el Plioceno y con distintas oscilaciones térmicas, desde hace unos cuatro millones de años el clima del planeta Tierra se ha ido haciendo más frío y seco. Hace algo menos de tres millones de años se acentuó el cambio climático en la región del valle del Rift, transformándose el bosque seco que allí había en una sabana poco arbolada. La desaparición de los árboles provocó entre los australopitecinos la selección del bipedismo pleno como característica favorable para desplazarse entre las altas hierbas; ya no había casi árboles a los que subirse.[5]

Las primeras herramientas líticas fueron halladas en Hadar ( país de Afar, Etiopía) y coinciden con estos cambios ecológicos y evolutivos: han sido datadas en unos 3,1/2,5 millones de años AP. No hay ningún resto de hominino relacionado con ellas, por lo que algunos autores creen que bien podrían haber sido fabricadas por los australopitecinos que por entonces poblaban el África oriental.[7]

Other Languages