Palacio del Príncipe de Mónaco

Palacio del Príncipe de Mónaco.

El Palacio del Príncipe de Mónaco, también conocido como Palacio Grimaldi o Palacio Principesco, es la residencia oficial del Príncipe de Mónaco.

Fundado en 1191 como una fortaleza genovesa, durante su larga y a menudo dramática historia ha sido bombardeado y asediado por varios poderes foráneos. Desde finales del siglo XIII, ha sido la fortaleza de los Grimaldi, familia que se hizo con ella en 1297. Los Grimaldi gobernaron inicialmente el área como señores feudales, y desde el siglo XVII como príncipes soberanos, pero su poder se mantuvo mediante frágiles acuerdos con sus más grandes y poderosos vecinos.

Así, mientras los soberanos de Europa iban construyendo modernos y lujosos palacios en estilo renacentista o barroco, la política y el sentido común demandaron que el Palacio de Mónaco fuera fortificado. Esta característica, así como su última fase en la historia, ha hecho del Palacio uno de los más inusuales de Europa. Irónicamente, cuando sus fortificaciones fueron terminadas, a finales del siglo XVIII, fue tomado por los franceses, despojado de sus tesoros y cayó en declive, mientras los Grimaldi se exiliaron durante más de 20 años.

La ocupación permanente del palacio por parte de la familia Grimaldi es también un hecho inusual, porque a diferencia de otras casas reales europeas, la escasez de territorio donde construir en Mónaco los condujo a permancer en el mismo palacio durante más de siete siglos. Mientras que los Romanov, Borbones, Habsburgo y otras casas reinantes en Europa construían nuevos palacios continuamente, los Grimaldi debían contentarse con reconstruir parte del palacio existente o añadirle algún nuevo elemento. Así, el Palacio del Príncipe no sólo refleja la historia de Mónaco sino también la de una familia que celebró en 1997 sus 700 años de reinado.

Durante el siglo XIX y primeros años del XX, el Palacio y sus dueños se convirtieron en una especie de símbolo del lujo, glamour y decadencia que fue asociada con Montecarlo y la Riviera francesa. Glamour y teatralidad se hicieron realidad cuando la estrella de cine americana Grace Kelly se convirtió en Princesa de Mónaco en 1956. En el siglo XXI, el palacio sigue siendo la residencia del actual Príncipe de Mónaco, Alberto II.

Arquitectura e historia del Palacio

Plano del Palacio: A: Entrada; B, C: Departamentos de estado, Doble Loggia, y escaleras en herradura; D: Capilla; E:Piscina, F: Torre de Todos los Santos; G: Serravalle; H: Torre del sur; K: Torre central; M: Torre de Santa María.
En 1890, el Palacio muestra una mezcla de fachadas clásicas con las fortificaciones medievales. Debido al desarrollo de Montecarlo y el crecimiento de la flora, esta vista despejada no es posible hoy en día.

El palacio es una mezcla de estilos arquitectónicos; su antiguo uso como fortaleza se muestra claramente en su falta de simetría. La fachada principal muestra un estilo renacentista. Esta arquitectura parece enmascarar anteriores fortificaciones; esto se observa en la aparición de torres, las cuales se elevan detrás las diferentes fachadas clásicas. Estas torres —muchas de ellas con almenas y matacanes— fueron realmente reconstruidas durante el siglo XIX. Al fondo del palacio, las fortificaciones medievales aparecen más intactas. Una mayor armonía arquitectónica se aprecia en el Patio de honor, eje del edificio, donde dos niveles de arcadas, con los muros pintados al fresco, sirven como balcón ceremonial para las apariciones del príncipe, con un corredor enlazando con las habitaciones oficiales del palacio.

Lo más notable del edificio son los llamados cuartos de estado o salones oficiales. Estos fueron organizados a partir del siglo XVI, y mejorados al estilo de Versalles durante el siglo XVIII. En el siglo XIX y posteriormente, a mediados del siglo XX, una restauración a gran escala les devolvió su esplendor y el estilo rococó que prevalece hoy en día.

Las habitaciones se diseñaron como una ruta ceremonial que culminara en el Salón del trono; el recorrido comienza por una escalera exterior en forma de herradura que lleva desde el Patio de Honor hasta la Galería de Hércules, una logia con ligeros arcos sustentados por columnas. Desde aquí, los invitados pasan a la Galería de los espejos, una estancia inspirada en la Galería de los Espejos de Versalles.[1]

Esta galería conduce a los primeros cuartos oficiales. La Sala azul, decorada con brocados de este color, exhibe retratos de la familia Grimaldi y candelabros de cristal de Murano. Seguidamente se accede al Salón del trono, el más grande del Palacio. El techo y frescos de las paredes fueron ejecutados por Orazio de Ferrari. El trono, de estilo Imperio, se sitúa en uno de los testeros, cobijado por un baldaquino. El suelo es de mármol de Carrara, y la chimenea situada enfrente, de piedra de La Turbie labrada. Todas las ceremonias de estado se celebran en esta estancia desde el siglo XVI.[2]

Otra de las habitaciones destacadas de los apartamentos estatales es la Sala Mazarino. Esta sala de estar está decorada con paneles de madera dorada y policromada, comprados en Francia por el Cardenal Mazarino, quien estaba emparentado con la familia Grimaldi. Un retrato del Cardenal cuelga encima de la chimenea.

Aunque tanto interior como exteriormente el aspecto y la atmósfera del Palacio recuerden al siglo XVIII, en realidad esta apariencia se debe a profundas campañas de restauración y acondicionamiento durante los siglos XIX y XX.

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