Palacio del Congreso de la Nación Argentina

Palacio del Congreso de la Nación argentina
Congreso
Atardecer en el Congreso de la Nación Argentina.jpg
Información general
Uso(s) Gubernamental
Estilo Eclecticismo grecorromano
Localización Avenida Entre Ríos 51,
Bandera de Ciudad de Buenos Aires  Ciudad de Buenos Aires
Flag of Argentina.svg  Argentina
Coordenadas 34°36′36″S 58°23′34″O / -34.609863888889, 34°36′36″S 58°23′34″O / -58.392691666667
Inicio 1897
Finalización 1906 (inauguración)
1946 (definitiva)
Coste m$n 25.733.647 (1929)
Altura 80 m. (cúpula)
Detalles técnicos
Sistema estructural Mampostería
Acero
Número de plantas 5 (3 plantas y 2 subsuelos)
Superficie 39.210 m²
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Vittorio Meano
Promotor Estado Argentino
Otros Jules Dormal (2º director de obra)
Contratista Pablo Besana y Cía.
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El Palacio del Congreso de la Nación argentina es el edificio donde desarrolla sus actividades el Congreso de la Nación Argentina, es uno de los congresos más grandes del mundo y se encuentra ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, en una manzana de 12 079,6 m² de superficie, limitada por la Avenida Rivadavia, Combate de Los Pozos, Avenida Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen.

Historia

Salón de los Pasos Perdidos.
Para 1900, se había consumido casi todo el presupuesto inicial y apenas habían comenzado las fundaciones.
Construcción en mampostería, vista hacia 1905.
Fachada principal terminada, en 1910.

Con la Organización Nacional comenzada en 1862 al unificarse la República argentina, el presidente Bartolomé Mitre encargó al arquitecto Jonás Larguía la obra de la sede del Congreso Nacional. El primer edificio se inauguró en 1864 y se encontraba en la esquina sudoeste de las calles Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) y Defensa, en diagonal a la Casa de Gobierno. Con la construcción del edificio del Banco Hipotecario Nacional (hoy sede de la AFIP), fue demolido parcialmente, aunque se conservó su sala de sesiones, que hoy en día es posible visitar.

Ya en 1882 se pensó en la construcción de un nuevo edificio para el Congreso, del tamaño adecuado para alojar a los representantes.[1] El 1 de julio de 1889 el presidente Miguel Juárez Celman presentó al Congreso su proyecto para levantar el Palacio en la manzana entre las calles Entre Ríos, Rivadavia, Combate de los Pozos y Victoria, originalmente destinada al nuevo Teatro Colón. El valor simbólico de esta nueva ubicación se encontraba en la exitosa construcción de la Avenida de Mayo, que tendría en su otro extremo a la Casa de Gobierno, formando así un corredor rematado por los dos poderes.

Rápidamente el terreno en la calle Paraguay fue rematado, y se adquirió el de la Avenida Rivadavia, conocido antiguamente como Hueco de los Olivos, y en esa época en manos de los hermanos Spinetto, que tenían allí un corralón. El 1 de diciembre de 1889, cedieron su propiedad.[1]

La Ley 3.187, sancionada el 20 de noviembre de 1894, autorizó al Poder Ejecutivo a construir el Palacio, invirtiendo la cantidad de seis millones de pesos moneda nacional (m$n). El 20 de febrero del año siguiente, se decretó el llamado a Concurso Internacional, y se fijó el 12 de octubre de 1895 como fecha para la presentación de los proyectos.[1]

Fueron presentados 28 proyectos, entre los cuales figuraban los de los franceses Lefebre, Tronchet y Rey, Paul Henry Nenot; los italianos Sommaruga, Meano y Calderini; el austríaco M.A. Turner; el uruguayo Vaeza Ocampo junto con Alfred Massue; los argentinos Avenatti, Emilio Agrelo, César González Segura (asociado con Emilio Mitre y el francés Gustavo Duparc) y Bernardo Meyer Pellegrini; y el noruego Alejandro Christophersen.

El 8 de enero de 1896 la obra fue adjudicada al ingeniero italiano Vittorio Meano, siendo aprobado el 31 de julio de ese año el contrato de dirección de obras. Se realizó una licitación el 31 de julio de 1897, y la obra fue adjudicada a la empresa constructora Pablo Besana y Cía. por m$n 5.776.745.[1]

La obra fue iniciada en agosto de 1897, y hasta su inauguración fueron contratados mil operarios. Para mediados del año 1900, la revista Caras y Caretas publicaba que la obra ya había consumido “cerca de cuatro millones y medio de pesos”, habiéndose consumido casi todo el presupuesto original cuando la obra apenas había comenzado. Después de haberse llegado a un acuerdo ministerial, Meano se compremetería a concluir la obra “mediante la suma de 8.500.000 pesos”; aunque esto no incluían “ni las estatuas, revestimiento ni decorado, añadidos los cuales la cifra total ascendería a 11.000.000” pesos.[2]

El 1 de julio de 1904 Meano fue asesinado en su residencia, por lo que la finalización de la obra quedó a cargo del arquitecto belga Julio Dormal, quien respetó el proyecto original.[1]

El Palacio fue inaugurado el 12 de mayo de 1906 para la apertura del 45º Período Legislativo, iniciado por el entonces Presidente José Figueroa Alcorta. Sin embargo, las obras distaban mucho de haber concluido, continuando en los años siguientes los trabajos de instalaciones sanitarias, decoración y revestimientos en piedra. El presupuesto para su construcción pasó de los casi 6 millones de pesos moneda nacional en 1897, a superar los 31,4 millones en 1914, por esta razón fue bautizado por algunos periodistas como el Palacio de Oro, por la velocidad en que se gastaban las partidas presupuestarias.[1]

Esto no escapó a los partidos opositores al régimen conservador, como los socialistas y los radicales, que iniciaron una comisión para la investigación de sobreprecios. El escándalo público que generó el debate y las acusaciones, trajo como consecuencia la remoción de dos conjuntos de estatuas que decoraban la entrada al Palacio del Congreso.[4]

La iluminación de la cúpula se colocó recién en 1930. Las obras fueron completamente finalizadas recién en 1946, con el revestimiento en piedra de la rotonda sobre la calle Combate de los Pozos. Los porteños tomaron por costumbre decir, cuando un edificio estaba tomando demasiado tiempo en construirse, que tardaba como la del Congreso.[1]

Restauraciones

Escultura de la Cuadriga de Víctor de Pol

El edificio, muy deteriorado por la falta de mantenimiento durante décadas, fue restaurado por un equipo encabezado por el arquitecto Ramón Plaza entre 1994 y 2001. La recuperación de los salones interiores fue emprendida en 2008, mediante un Plan de Conservación y Puesta en Valor de la Cúpula-Salón Azul que comenzó a ejecutarse en enero de 2010 y duró un año, a cargo de la Dirección de Obras y Servicios Públicos del Senado.[5]

Durante la crisis de 2001, las protestas sociales masivas se hicieron cotidianas frente al edificio, y un vallado policial metálico quedó fijo en el perímetro del Congreso durante los siguientes años, previendo ataques de las manifestaciones al palacio. En 2009, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reemplazó este vallado por una reja artística que incluye las iniciales de la institución y una placa de bronce con el Preámbulo de la Constitución Nacional.[6]

Luego de esta primera etapa de restauración, avanzó en 2012 un proyecto de Plan Rector de Intervenciones Edilicias, impulsado por el Diputado Julián Domínguez, un ambicioso plan general de obras tanto para el Palacio del Congreso como para el Edificio Anexo y las demás sedes del Poder Legislativo, con miras a la actualización de las instalaciones, incluyendo el tendido de internet de fibra óptica, y la restauración de las Cámaras Legislativas.[8]

Un abanico de empresas destacadas y especialistas privados están llevando a término dichas tareas. Se destaca las tareas realizadas en la puesta en valor de los Grupos escultóricos en bronce en las cubiertas del Congreso Nacional realizadas por el restaurador Sergio Ardohain.

También fue convocada en 2013 la ayuda de la Universidad de La Plata, a través de sus facultades de Ingeniería, de Bellas Artes y de Arquitectura.[9]

Recuperación de estatuas

Estatuas de Lola Mora
Lado norte
Lado sur

Ya en 1997, con la primera restauración general de fachadas, representantes del Gobierno de Buenos Aires impulsaron la recuperación de las estatuas diseñadas por Lola Mora para coronar la entrada al Congreso. Como la escultora las había donado personalmente al gobierno jujeño, lo único posible era fabricar calcos para colocarlos en Buenos Aires.[10] Sin embargo, en ese momento la idea no se concretó.

Recién en 2012, con el nuevo Plan Rector, la iniciativa tomó fuerza nuevamente y comenzó a concretarse.[13] Los originales habían sufrido el deterioro causado por cien años de exposición al aire libre, por lo cual deberán ser conservados en un espacio cerrado y adecuado, mientras uno de los grupos de calcos serán colocados en su reemplazo en la Casa de Gobierno jujeña, y el otro conjunto de calcos se colocará en los espacios originales del Palacio del Congreso Nacional.

El 1° de marzo del 2014 las réplicas de las estatuas fueron inauguradas por la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner durante la apertura de sesiones ordinarias.

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