Palacio de los Guzmanes

Palacio de los Guzmanes
Leon-diputacion.jpg
Fachada principal del palacio de los Guzmanes a la calle Ancha.
Información general
Uso(s) Diputación Provincial de León
Estilo Renacentista
Catalogación Bien de Interés Cultural
16 de mayo de 1963
RI-51-0001450-00000
Localización León
Coordenadas 42°35′54″N 5°34′14″O / 42.59828333, 42°35′54″N 5°34′14″O / -5.5705
Inicio 1558
Finalización Finales del S.XVI, reforma en 1973
Propietario Patrimonio Nacional
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Rodrigo Gil de Hontañón
Otros Juan Ribero de Rada,
Felipe Moreno Medrano
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El palacio de los Guzmanes es un palacio renacentista del siglo XVI situado en la plaza de San Marcelo junto a la Casa Botines en la ciudad de León, España. Su traza se debe al maestro Rodrigo Gil de Hontañón[2] :321 A pesar de quedar inconcluso se convirtió en el palacio más destacado de la ciudad. Ya en el siglo XX la Diputación Provincial de León se hizo cargo de terminarlo para adecuarlo a sus nuevas funciones, y actualmente alberga las oficinas de la Diputación.

Fue declarado Monumento histórico (BIC) en 1963.[3]

Historia

El palacio renacentista

Fue mandado construir por D. Ramiro Núñez de Guzmán, antiguo líder comunero,[4] :169 Asentados en la ciudad eran una de las casas nobles más influyentes y con mayor protagonismo en León donde estaban introducidos en los órganos de poder local.

D. Ramiro quiso aprovechar la situación de sus antiguas casas en una de las zonas principales de la ciudad para edificar un palacio de nueva planta que destacase y se diferenciase del entorno urbano por sus dimensiones y por adoptar la tipología y estética de la arquitectura “a lo romano” o renacentista. Para ello encargó el diseño de su traza a uno de los maestros más prestigiosos de Castilla en aquella época, Rodrigo Gil de Hontañón.[nota 1] Este diseñó un palacio rectangular con patio central, exento en sus cuatro costados, que precisaba estar enclavado entre calles alineadas de trazado regular y cuya fachada principal debía abrirse a la plaza existente para poder ser contemplado desde ella. En relación a su estructura y distribución interna el edificio tenía que conjugar el ámbito privado como residencia de la familia, con la esfera pública en la cual las partes nobles del palacio eran el reflejo de la categoría y nobleza de sus propietarios.

Inmediatamente el ambicioso proyecto tuvo que enfrentarse a las limitaciones existentes. Los solares disponibles eran de traza irregular al igual que las calles con las que limitaban, y su tamaño menor que el necesario para el nuevo edificio. Este necesitaba incorporar una zona ocupada por un tramo interior de la antigua muralla y por otras edificaciones.[4] :172

En el año 1559 el Consistorio leones autorizó el derribo de los cubos y lienzo de la muralla y la ocupación de ese terreno.[2] :321

En el año 1566 estaba levantada la fachada principal que da a la actual plaza de San Marcelo. En los años 1586 y 1587 se procedió a la adquisición y derribo de casas particulares para proseguir la obra y para ampliar el espacio de la plaza pública. Se buscaba que el palacio pudiese ser contemplado por entero desde ella como manifestación de la posición dominante que el linaje de los Guzmanes ocupaba en la ciudad. Con este fin se llegó a un acuerdo con el Consistorio para que esos terrenos quedasen en adelante libres de edificaciones y se incorporasen a la plaza existente.[4] :175

A finales del siglo XVI se interrumpen las obras y el palacio queda incompleto. Se habían levantado dos de las cuatro alas, las que dan a la plaza y a la actual calle Ancha, y el patio central. A pesar de ello era la principal residencia de la ciudad y como tal hospedó en el año 1602, a Felipe III y a Margarita de Austria.[4] :321

Pero en esta centuria el palacio dejará de estar habitado de forma regular al dejar de ser la residencia principal de la familia y comenzará su deterioro. Ya en los años 1654 y 1656 serán necesarias obras de reparación y reformas en los tejados, cornisas y en el patio entre otras.[2] :321

Restauración y conclusión del edificio

Palacio antes de las reformas. Entre 1860 y 1886. Foto Laurent

Con su adquisición por parte del a Diputación leonesa se planteó una intervención en el edificio para adecuarlo a sus nuevas funciones y devolverle su primitivo aspecto ya que en los años 1840 el arquitecto Miguel Echano había desmochado las torres quitándolas una planta, cerrado los balcones del segundo piso de estas y apuntalado las ventanas angulares del tercero para garantizar su estabilidad.[4] :182

A lo largo de los siguientes años se sucedieron los proyectos y las reformas marcados siempre por las restricciones económicas. Al igual que ocurría en esa época con la catedral leonesa, la restauración del palacio fue objeto de debate entre las escuela conservadora, que abogaba por que las intervenciones se limitasen a la recuperación de las zonas dañadas produciendo “alteraciones mínimas”, y la escuela restauradora que proponía recuperar y completar el palacio bajo el criterio de “unidad de estilo”, tal y como se suponía lo hubiese concluido Gil de Hontañón.[4] :180-181

Las intervenciones más destacadas fueron las siguientes:

  • Hacia 1890: Se reforma y termina la escalera claustral. Entre otras se le puso la balaustrada de piedra con que cuenta en la actualidad.[4] :185
  • Año 1892: La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando autoriza la reconstrucción de las torres contenidas en el proyecto de Blanch y Pons el cual seguía el modelo de torres palaciegas utilizado por Gil de Hontañón en Salamanca.[4] :184
  • Año 1892: A pesar de la oposición de la Diputación se concede la licencia para la construcción de la Casa de Botines delante del palacio.[5]
  • Año 1930: Se instala el sistema de calefacción.
  • En los años 1960-1970 se completa el edificio. La necesidad de ampliar el espacio disponible dadas los nuevos servicios encomendados en aquellos años a la Diputación, y el clima propicio a las tesis historicistas más intervencionistas en la conservación de los edificios históricos, favorecen la aprobación del proyecto presentado por el arquitecto Felipe Moreno Medrano, proyecto que fue aprobado por la Dirección General de Bellas Artes.[4] :186-189 En él se contemplaba la ampliación y conclusión del palacio dejándole exento por los cuatro costados lo que hizo necesario el derribo de casas colindantes existentes en las actuales calles Cid y Ruiz de Salazar. Las obras, que se realizaron a partir de 1975, consistieron en la construcción de las fachadas norte y terminación de la del este siguiendo el diseño de las existentes, la elevación del cuarto piso de las torres y la modificación de la práctica totalidad de las dependencias interiores.
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