Palacio de la Generalidad de Cataluña

Palacio de la Generalidad de Cataluña
Palau de la Generalitat de Catalunya 1.jpg
Fachada principal renacentista del palacio de la Generalidad
Información general
Uso(s) Palacio
Estilo Gótico, Renacimiento
Catalogación Bien de Interés Cultural
3 de junio de 1931
RI-51-0000418
Dirección Plaza de San Jaime, 4
Localización Barcelona, Flag of Spain.svg  España
Coordenadas 41°22′58″N 2°10′36″E / 41.38277778, 41°22′58″N 2°10′36″E / 2.17666667
Inicio 1410
Finalización 1619
Propietario Generalidad de Cataluña
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Marc Safont
Pere Johan
Mateu Capdevila
Pere Blai
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El palacio de la Generalidad (Palau de la Generalitat en catalán) es la sede de la Presidencia de la Generalidad de Cataluña y uno de los pocos edificios de origen medieval en Europa que se mantiene como sede del gobierno y de la institución que lo construyó. Se encuentra en el distrito de Ciutat Vella de la ciudad de Barcelona. El edificio está situado entre los límites de las calles del Obispo, de San Severo y de San Honorato con la fachada principal en la plaza de San Jaime frente a la Casa de la Ciudad de Barcelona.

El primer edificio fue comprado en 1400 por el entonces presidente Alfonso de Tous, y estaba situado en la calle San Honorato, de la antigua judería (call). La primera ampliación (del año 1416) daba a la calle del Obispo y fue realizada por Marc Safont, junto con la capilla de San Jorge, del mismo autor, construida en el año 1434.[1]

Pere Blai fue el arquitecto que en 1596 levantó la fachada principal en estilo renacentista de la plaza San Jaime, siendo la primera gran fachada de este estilo arquitectónico en Cataluña.[1] Más tarde fueron adquiriéndose y reformándose casas hacia la calle de San Severo hasta conformar el perímetro descrito anteriormente.

Historia

Fernando II de Aragón en su trono enmarcado por dos escudos con el emblema del señal real. Frontis de una edición de 1495 de las Constituciones catalanas.[2]

El 26 de diciembre del año 1282 se constituyeron legalmente las Cortes de Cataluña por el rey Pedro III con la representación de tres brazos o estamentos: el militar, formado por los nobles; el eclesiástico, formado por las dignidades de la Iglesia, y el popular o real, que lo formaban los síndicos de los municipios pertenecientes al rey.

Aunque al principio sus reuniones se celebraban una vez al año, se fueron distanciando, por lo que se creó una comisión de representación para que actuase permanentemente, siendo la primera designación el 7 de noviembre de 1289. Las Cortes Catalanas -consideradas desde el año 1300 como una representación de la totalidad o «generalidad» de Cataluña- crearon una comisión delegada para la recaudación de los impuestos que las Cortes otorgaban al rey. Las Cortes, reunidas en Cervera en 1359, bajo el reinado de Pedro IV, institucionalizaron aquella comisión o Diputación del General, la cual estaba bajo el mandato de Berenguer de Cruïlles, considerado el primer presidente de la Generalidad de Cataluña.

El número de sus miembros fue variando con los años hasta llegar a seis representantes en 1413, que designaron a los tres primeros de cada estamento con el nombre de Diputados y los tres segundos eran llamados Oidores de Cuentas, aquella Diputación del General, o Generalidad, sustituía, en cierto modo, al poder real ejecutando las decisiones de las Cortes Catalanas.

Primera abolición

Siglos después, en el XVIII, Felipe V, rey de España, luchó contra las instituciones Catalanas, cuando éstas decidieron defender como pretendiente al trono al archiduque Carlos de Austria. Esta situación, en el contexto de la Guerra de Sucesión Española, tuvo su fin el 11 de septiembre de 1714, fecha en la que Barcelona caía en manos de Felipe V. La Generalidad, las Cortes Catalanas y el Consejo de Ciento fueron abolidos por el decreto de Nueva Planta de 16 de enero de 1716.

He resuelto, que en el referido Principado, se forme una Audiencia, en la qual presidais Vos el Governador, Capitán General, ò Comandante General de mis Armas, que aí huviere, de manera que los Despachos, después de empezar con mi dictado, prosigan en su nombre; el qual Capitán General, ó Comandante, ha de tener solamente voto en las cosas de govierno, y esto hallándose presente en la Audiencia, deviendo en Nominaciones de Oficios y cosas graves, el Regente avisarle un dia antes de lo que se ha de tratar, con papel firmado de su mano, ù de palabra, con el Escrivano principal de la Audiencia. Y si el negocio pidiere pronta deliberación, se avisará con más anticipación.[3]

El palacio de la Generalidad se convirtió en sede de la Real Audiencia, hasta el año 1908, en el que pasó a instalarse la Diputación de Barcelona.[4]

Primera devolución

Presidentes de las cuatro Diputaciones catalanas que formaron la Mancomunidad de Cataluña.

La devolución de las instituciones de la Generalidad no se produjo hasta el siglo XX, en 1911, Eduardo Dato promulgó el Real Decreto por el que se autorizaba la unión de las diputaciones con fines puramente administrativos, a pesar de que la ley era aplicable a todas las provincias españolas, sólo las cuatro catalanas hicieron uso de la ley formando la Mancomunidad de Cataluña el 6 de abril de 1914 bajo la presidencia de Enric Prat de la Riba, pero tras la instauración de la Dictadura de Primo de Rivera en 1923 se disolvió definitivamente en 1925.

Cuando, tras las elecciones municipales celebradas en el año 1931, Francesc Macià pactó el restablecimiento de la Generalidad y se convirtió en presidente de la misma (1931-1933). Macià abolió las cuatro diputaciones provinciales y este Palacio volvió a ser la sede de la Generalidad y de su Gobierno. De acuerdo con el Estatuto de Autonomía de 1932, Cataluña se dotó de un Parlamento, de un Ejecutivo y una Administración de Justicia autónoma ( Tribunal de Casación). Su sucesor, el presidente Lluís Companys, completó en 1934 la unificación del poder político autónomo suprimiendo a los gobernadores civiles provinciales introducidos por el Gobierno de Madrid en el siglo XIX.[5]

Segunda abolición

Terminada la Guerra Civil de 1936-1939, la Generalidad se exilió a Francia. El nuevo régimen franquista abolió de nuevo las instituciones de la Generalidad. Su presidente, Lluís Companys, fue capturado en Francia por el ejército alemán, entregado a España, juzgado en consejo de guerra, condenado a muerte y fusilado en el castillo de Montjuïc ( 1940).

Muerto el presidente Companys, Josep Irla, último presidente del Parlamento catalán, se hizo cargo de la presidencia de la Generalidad en el exilio hasta que, en el año 1954, fue sucedido por Josep Tarradellas, igualmente en el exilio.

Una vez más, el sistema centralista estableció gobernadores civiles y diputaciones provinciales, instalándose en este Palacio la Diputación de Barcelona. Dicha división provincial no seguía la división territorial comarcal, tradicional en Cataluña.

Segunda devolución

Con la recuperación de la democracia en España y celebradas las elecciones legislativas españolas (1977) este Palacio volvió a ser nuevamente la sede de la Generalidad, restablecida el 29 de septiembre de 1977,[6] incluso antes de la aprobación de la Constitución española de 1978. En el mes de diciembre de 1979 fue promulgado el vigente Estatuto de Autonomía, y en los comicios convocados para el 20 de marzo de 1980 se eligió a los 135 diputados del Parlamento de Cataluña. El 10 de abril de ese mismo año se constituía el Parlamento. Finalmente, con la elección del presidente del Parlamento y el de la Generalidad, que formó el primer Gobierno estatutario, la Generalidad quedó básicamente constituida.

El Palacio de la Generalidad es uno de los símbolos más preciados del nacionalismo catalán debido, entre otros motivos, al hecho de que ha logrado superar contingencias históricas y políticas, además de erigirse, junto con el Palacio del Parlamento, en un baluarte de la democracia catalana. Ciento veintiocho presidentes se han sucedido en esta casa desde Berenguer de Cruïlles ( 1359) hasta el actual presidente Carles Puigdemon Casamajó.

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