Palacio de Comunicaciones

Palacio de Comunicaciones
Palacio de Comunicaciones - 47.jpg
Información general
Uso(s) Administrativo
Estilo Ecléctico, Neoplateresco
Catalogación Bien de Interés Cultural
Dirección Plaza de Cibeles (1), calle de Alcalá (50), calle de Montalbán (1) y paseo del Prado (1)
Localización Plaza de Cibeles, 1
28014, Madrid
Coordenadas 40°25′07″N 3°41′30″O / 40°25′07″N 3°41′30″O / -3.69166667
Inicio 1907
Finalización 1919
Inauguración 14 de marzo de 1919
Coste 10 311 860 pesetas
Propietario Ayuntamiento de Madrid
Altura 40 metros aprox.
Dimensiones
Diámetro 12 207 m²
Número de plantas cinco
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Antonio Palacios[1]
Ingeniero estructural Joaquín Otamendi[2]
Ingeniero civil Ángel Chueca Sainz
[ editar datos en Wikidata]

El Palacio de Comunicaciones (denominado también Palacio de Telecomunicaciones y, desde 2011, Palacio de Cibeles) es un conjunto integrado por dos edificios de fachada blanca ubicados en uno de los centros del Madrid histórico. Se erigen en un lateral de la plaza de Cibeles en el barrio de Los Jerónimos ( distrito Retiro) y ocupan alrededor de 30 000 metros cuadrados de lo que fueron los antiguos Jardines del Buen Retiro.[4]​ La primera piedra del edificio se colocó en el año 1907 y se inauguraría oficialmente el 14 de marzo de 1919, comenzando su funcionamiento como moderna central de distribución de correos, telégrafos y teléfonos. Tras algunas evoluciones arquitectónicas del exterior del edificio —como la ampliación en dos pisos hacia la calle y pasaje de Montalbán— ya en el año 2007 comenzó a albergar las dependencias municipales del Ayuntamiento de Madrid, trasladando sus dependencias desde la Casa de la Villa y Casa de Cisneros, ambas ubicadas en la plaza de la Villa. Esta reforma de comienzos del siglo XXI en el edificio incluyó además un área cultural denominada "CentroCentro".

El conjunto es desde el punto de vista de la arquitectura española uno de los primeros ejemplos de arquitectura modernista, y más representativos, erigidos en el centro de Madrid.[8]​ Uno de los objetivos del diseño era la construcción de «un edificio para el público».

Los edificios, tras su edificación y debido a su funcionamiento normal, fueron acusando poco a poco la modificaciones realizadas, con lo que se realizaron nuevas reformas realizadas para la mejora de los sistemas de comunicación. De esta forma se llevaron a cabo modificaciones en ambos edificios en la década de 1960, dirigidas por Alejandro de la Sota y trabajos de reparación y reformas realizadas entre 1980 y 1992 por Antonio de Sala-Navarro y Reverter. El declive del uso del correo postal a finales del siglo XX fue haciendo poco a poco mella en las funciones del conjunto de edificios, como consecuencia fue perdiendo protagonismo. En 1993 fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento.[9]​ A comienzos del siglo XXI se incorporó al patrimonio municipal y se convirtió en centro cultural y sede del Ayuntamiento de Madrid.

Historia

La plaza de toros de la Puerta de Alcalá, en una vista aérea del Madrid de 1854 dibujada por el grabador, litógrafo y arquitecto francés Alfred Guesdon. Se aprecian, además, el Palacio del Retiro, la puerta de Alcalá. el Real Pósito y la zona de los Jardines del Buen Retiro que albergarán los solares del futuro Palacio de Comunicaciones.[10]

Madrid, tras la decisión de Felipe II de transformar la ciudad en un centro administrativo y político de la nación, fue creciendo continuamente en población y tamaño desde el siglo XVII. La calle de Alcalá inicialmente comenzaba en la puerta del Sol y finalizaba en el paseo del Prado (a la altura de la plaza de Cibeles). El crecimiento poblacional de Madrid hizo que durante el reinado de Fernando VI se promocionara la comunicación postal mediante la construcción de la Real Casa de Correos y la asignación de su construcción al arquitecto español Ventura Rodríguez. Tras la entrada del nuevo monarca Carlos III a la ciudad re-asigna al arquitecto francés Jaime Marquet.[11]​ El edificio ejerció como Casa de Correos ( gestión postal) hasta la construcción del nuevo "Palacio de Comunicaciones". La ubicación en pleno centro de la ciudad congestionaba las comunicaciones y el transporte viario. La reforma y ensanche de la Puerta del Sol en 1856 hace que la Casa de Correos acoja finalmente al Ministerio de la Gobernación. La aprobación del anteproyecto por parte del ministro de Fomento, Claudio Moyano, del Ensanche el 19 de julio de 1860, siguiendo el proyecto del arquitecto e ingeniero Carlos María de Castro, expande los antiguos límites de la ciudad. Durante el periodo de Restauración los Paseos del Prado y Recoletos mantuvieron el objetivo de ser lugar preferido para la ubicación de instituciones y organismos prestigiosos, así como de palacetes. Un ejemplo es el Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército) proyectado por el arquitecto Juan Pedro de Arnal en 1776 para los duques de Alba, el Palacio del Marqués de Linares, hoy sede de la Casa de América.

Uno de los elementos característicos del entorno fue la instalación de la fuente de Cibeles en 1794 por diseño de Ventura Rodríguez. La actual plaza de Cibeles se denominaba plaza de Madrid, que pasó a denominarse plaza de Castelar.[13]​ Las inauguraciones de los Jardines del Buen Retiro en 1876 y del Hipódromo de la Castellana dos años después hicieron que el tráfico rodado se desplazara a la confluencia de la calle de Alcalá con el Paseo del Prado. La desaparición del Real Pósito, la construcción del Palacio de Linares entre 1873 y 1900. El derribo del Palacio de Alcañices o del duque de Sexto, para construir el edificio del Banco de España.

El día 4 de abril de 1910 comienzan las obras de derribo y construcción del eje viario Norte-Sur de la Gran Vía. Este nuevo eje viario de mayor tamaño pretende desplazar el protagonismo existente en el eje Este-Oeste protagonizado por las calles Mayor- Alcalá (tal y como preconizó ya en 1810 el arquitecto del reinado bonapartista Silvestre Pérez).[14]

Entorno a finales del XIX

La plaza de Cibeles (vista desde el mirador del Torreón).
Parte del interior.

Hasta comienzos del siglo XIX debido a la existencia del Real Pósito, este tramo de la calle se denominó "calle del pósito" y comprendía un complejo industrial de diversos edificios. A finales del siglo XIX la plaza de Cibeles se perfilaba como un centro concurrido de la ciudad, que era candidato para alojar el poderío económico y financiero de la capital que se iba perfilando en la ciudad.[17]​ De esta forma se alinearon dos frentes viarios: El paseo del prado y la incipiente Castellana.

El urbanista Ángel Fernández de los Ríos reclama una centralidad fuera de la tradicional Puerta del Sol para la plaza de la Cibeles.[20]

Los jardines se arrendaron al empresario José Jiménez Laynez que los convierte en lugar de esparcimiento y diversión de los madrileños de la época. El arquitecto catalán José Grases Riera se hace cargo de la reforma de los Jardines, diseñó un café-restaurante junto al Paseo de Prado, un teatro-circo, quiosco para las bandas militares y diversas otras animaciones. Este espacio lúdico se inauguró en la primavera de 1894 y estuvo en funcionamiento durante diez años. Las Cortes Españolas el 19 de julio de 1904 aprueban una Ley por la que se enajenan y se parcelan las fincas de los Jardines del Buen Retiro, un día después se convoca el concurso para la construcción del nuevo Palacio de Correos y Comunicaciones en la denominada por aquel entonces plaza Castelar.[4]​ Desaparecía un entorno de esparcimiento de la ciudad. Ramón Gómez de la Serna denuncia la desaparición del Café Postal. Los primeros tranvías de Madrid circulaban por la plaza, las líneas: Sol-Serrano y Sol-Hipódromo. El arquitecto municipal José Urioste y Velada fue designado para trazar un diseño urbanístico de la zona y distribuir las calles a través de los jardines, naciendo las calles de Montalbán y Valenzuela (Este-Oeste), Alfonso XI y Ruiz de Alarcón (Norte-Sur). El Estado se reservó los terrenos para construir el Palacio de Correos y Comunicaciones, el Ministerio de la Marina, la Escuela de Guerra Naval, el pósito de Pesca y la Dirección de General de Loterías del Estado. Cediendo el resto al Ayuntamiento de Madrid. Los arquitectos José López Sallaberry y Isaac Rodríguez Avial se encargan de construir los edificios residenciales de lujo. La línea II (Ventas-Sol) de la Compañía Metropolitana de Alfonso XIII inicia sus obras debajo de la plaza de Castelar el 16 de junio de 1924, sacando dos bocas de entrada en la plaza.

Avances en las comunicaciones a finales del XIX

Una de las enjutas del popular " pórtico de los buzones".

El correo postal en España había sufrido un auge constante desde los años treinta hasta finales del siglo XX. El correo postal pasó de ser de renta real (o estatal), a ser de carácter público. La introducción del sello postal como sistema de franqueo a partir de 1850 y el continuo abaratamiento del servicio fueron transformando y socializando el servicio. El logro del reparto diario, en parte gracias a la mejora del sistema ferroviario, hizo que el correo postal fuese un medio de comunicación aceptable y popular. La explotación de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (abreviada como MZA) tuvo su auge a finales del siglo XIX, llegando a competir con el tradicional servicio de postas.[23]

El número de usuarios del sistema postal fue creciendo a medida que se iban introduciendo nuevos sistemas de comunicación. Entre 1868 y 1877 circularon por España una media de tres millones y medio de cartas por año. A finales del siglo XIX la cifra se elevó a ochenta millones y a comienzos de la primera década del siglo XX la cifra superaba el centenar de millones de cartas. Esta tasa de incremento, no obstante, fue menor al de otros países europeos. Debido en parte al elevado porcentaje de analfabetismo en la población, que limitaba el empleo de sistemas de comunicación escritos.[25]

Por otra parte España comienza sus comunicaciones vía telégrafo eléctrico a mediados del siglo XIX. La implantación fue tardía, comparada con los países vecinos de Europa, a pesar de que Agustín de Betancourt desarrolló la técnica de la telegrafía óptica en España un siglo antes (en 1800 enlazando Madrid-Aranjuez). La guerra de la Independencia no logró favorecer su empleo, y tuvo que esperar hasta la década de los años cuarenta hasta su pleno establecimiento. La red telegráfica se construyó siguiendo un modelo estrella con centro en Madrid. En 1863 la red de telégrafos eléctricos ya disponía de diez mil kilómetros de tendido de hilo de cobre y de casi doscientas estaciones, comunicando Madrid con todas las capitales de provincia en una estructura radial.[26]

En 1924 se establece el monopolio de comunicaciones denominado Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE). Esta compañía adquiere las instalaciones de telégrafos y evoluciona a una topología de red en malla. Introduce la mejora en los sistemas de transmisión como el empleo del código Baudot y posteriormente de los teletipos. El mundo de las comunicaciones postales y telegráficas se vincula al del servicio telefónico. El nuevo Palacio de Comunicaciones se instalaba en la capital en un momento álgido dentro de la evolución tecnológica en el dominio de las comunicaciones. No obstante el auge de la comunicación telefónica hizo que en el periodo de 1926 a 1929 (tras una década de funcionamiento del Palacio de Comunicaciones) se construyera en el primer tramo de la Gran Vía el rascacielos denominado Edificio Telefónica. A comienzos de 1929 se acaba de construir, casi simultáneamente, en la plaza de Callao el Palacio de la Prensa.

Concurso público: diseño del edificio

En el paseo de Alarcón se encontraba un espacio en el que se aparcaban los coches y camiones de distribución de correo postal.

El 19 de agosto de 1904 las Cortes aprueban el proyecto de un futuro Edificio de Correos en el solar de Alcalá en esquina con el Salón del Prado.[28]​ El Concurso exige en sus bases que el edificio pueda prestar tres servicios esenciales: el de correos, el de telégrafos y el de teléfonos. Esta integración de servicios ya se había experimentado anteriormente en Estados Unidos. Indicaba en las bases además que trayecto de la calle de Alarcón que separaba los dos solares sobre los que habría de construirse el nuevo edificio se convertiría en pasaje. El número de pisos, no superior a cinco. Que las fachadas que deben dar a la calle de Alcalá, Paseo del Prado y plaza de Castelar debería de mostrar una decoración armoniosa con la zona.

En el mes de noviembre de 1904 se cierra el concurso al que se presentan sólo tres proyectos: el Felipe Mario López Blanco- Luis Montesinos (definido de concepción anacrónica), Carrasco- Saldaña (calificado de estilo francés: estilo Luis XV) y finalmente el proyecto de Palacios-Otamendi.[1]​ En un juicio crítico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando realizado el 13 de noviembre se asigna por unanimidad el proyecto a esta última pareja de jóvenes arquitectos. En el proyecto López Blanco-Montesinos (tercero en el fallo) se dictamina que no se encontraban bien caracterizados los servicios dentro del proyecto. En el proyecto Carrasco- Saldaña (segundo en el fallo) se dictamina que se han pospuesto los servicios del público, siendo vital el servicio al público en el nuevo edificio (Se alaba en el informe las fachadas como las mejor estudiadas de los tres proyectos). El proyecto elegido es el Palacio-Otamendi que, a pesar de incompleto, falto de detalles y con una documentación deficiente, es el producto de una creación genial, susceptible de modificaciones y con diseño que respondía a la comodidad del público y mostraba mejor distribución para los diferentes servicios. Los representantes de la Academia ponen como condición que los autores completen el mencionado proyecto e introduzcan en él las modificaciones necesarias en el plazo de un mes. Los tres proyectos superaban el coste fijado en el programa de convocatoria, siendo el de Palacios-Otamendi de menor coste de los tres.

El diseño de Palacios-Otamendi se menciona, por las críticas de la época, que es atrevido y que es disonante con personalidad propia del ambiente clasicista existente en el Paseo del Prado. Se discutía sobre la inexperiencia y juventud de sus autores: Palacios hacía cuatro años había acabado la carrera. El diseño integra las Centrales de Correos, Telégrafos y Teléfonos con el edificio de la Dirección General mediante pasadizos elevados. El diseño inicial permite que el acceso principal al edificio se haga por la fachada que da a la plaza de Cibeles mediante una escalinata. El proyecto presentado en 1904 puede observarse como desde el torreón central radian hilos de cobre que finalmente no llegaron a colocarse. Desde el diseño hasta su construcción la tecnología cambió y surgió una nueva tendencia hacia la canalización subterránea. Los enclaves de los hilos se dejaron como decorativos y pueden verse incluso en la actualidad.

El acceso principal da lugar al "Hall Principal", un amplio espacio en el corazón del edificio en forma de vestíbulo. El vestíbulo es un homenaje a su profesor Ricardo Velázquez Bosco, inspirándose en la planta del Palacio de Cristal del Retiro (1887).[29]​ En este "Hall Principal" se disponían los tres servicios de comunicaciones, distribuidos de forma radial trilobulada desde la cúpula central. Integrados en el vestíbulo central iluminado por los ventanales exteriores. La iluminación natural procedente de los ventanales, en lugar de ser artificial, permite el ahorro al mismo tiempo que facilita el trabajo en el interior. A la derecha de la entrada se encuentran los servicios de correos, en el de entrada de telégrafos y en el de la izquierda el de teléfonos. Todos los servicios se encontraban en el mismo espacio: el "Hall Central". El conjunto se divide en dos edificios separados por el pasaje de Alarcón (en la actualidad cubierto por bóvedas de cristal). El edificio que da a la plaza de Cibeles es la Central de Correos, Telégrafos y Teléfonos. El otro edificio tras el pasaje es la Dirección General. Los buzones se disponen en un apartado ubicado a la derecha de la Central de Correos, tras un pórtico. En este edificio se dispuso una gran sala de cartería (denominada sala de batalla) con espacio para 400 carteros. En el pasaje de Alarcón había un aparcamiento de camiones de distribución. La estructura radial de las comunicaciones telegráficas y su funcionamiento durante las 24 horas permite su uso a cualquier hora. La zona de servicios telefónicos tenían doce cabinas telefónicas para el servicio público que permitían independencia y aislamiento suficiente. En el edificio de la Dirección General se distribuye la administración de Telégrafos (en la calle Alcalá) y de Correos (en el Paseo del Prado). El diseño incluye importantes mejoras técnicas de la época como el sistema de calefacción mediante vapor a baja presión, sistemas de ventilación natural.

La edificación: un largo proceso

Vista nocturna del edificio, 2011

El edificio tardará doce años en cubrir aguas, en este periodo de tiempo se ve sometido a retrasos, suspicacias y disputas diversas. El proyecto se aprueba en 1905, se comienza a construir en 1907 y se inaugura oficialmente en 1919. El comienzo de las obras se vio interrumpido y ralentizado durante algunos años tras el concurso, debido a las resistencias y luchas políticas en la época. Existió una mezcla entre la inestabilidad política de la época y los intereses que suscitaban los trasvases de solares municipales. La Cámara de Comercio de Madrid solicitó la derogación del proyecto y la apertura de otro concurso. Durante el gobierno del partido liberal el inicio de las obras fue paralizado dos años. Con la llegada al Gobierno del partido conservador se abren los procesos constructivos de la Nueva Casa de Correos. Durante este proceso además la pareja Palacios-J. Otamendi abordan otros proyectos en la capital, en 1908 comienzan el Hospital de Maudes en Cuatro Caminos, y en 1910 la sede central del Banco Español del Río de la Plata en Alcalá.

El 12 de septiembre de 1907 se da el comienzo oficial de las obras.[31]​ Los materiales necesarios para la construcción pronto colapsan el Paseo del Prado, se necesitan entre mil quinientas a dos mil toneladas de hierro para las estructuras, siete mil metros cúbicos de piedra y una gran cantidad de ladrillos. El conjunto de artistas y artesanos que concurrieron fueron dirigidos por el escultor Ángel García. Entre ellos se encontraba el ceramista Daniel Zuloaga que suspendió su intervención, la casa sevillana de cerámica Manuel Ramos Rejano se dedicó en la decoración interior.

En el año de 1916 ya se pueden ver a pie de calle muchos de los elementos de la fachada acabados. Se anuncia en la prensa de la época la visita de Francos Rodríguez (en calidad de Director General de Comunicaciones) y Santiago Alba (en calidad de ministro de Gobernación). Desde el año 1916 al 1918 se iban concluyendo las obras en el interior del edificio. El coste del edificio es de doce millones de pesetas, casi tres veces el presupuesto inicial.

Inauguración y comienzo

El mediodía de 14 de marzo de 1919, tras doce años de obras de construcción, se inaugura oficialmente el que se denomina oficialmente "Catedral de las Comunicaciones". A la celebración asiste la pareja real: Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia, acompañados de diversos componentes del gobierno. La visita duró dos horas. El palacio era en esos instantes un símbolo de progreso y modernidad nacional, y las corrientes de regeneracionismo se arraigaban en los medios, así como en algunos de los intelectuales de la época. El palacio se convierte en el centro neurálgico de las comunicaciones postales en el Madrid de comienzo del siglo XX. Con apenas un año de existencia se convierte en la sede internacional de la Unión Postal Universal (UPU). Una de las primeras funciones del Palacio fueron la de tráfico postal. La plaza de Cánovas se ve poblada en los años veinte de palmeras.

Detalles de las fenestras de la fachada principal
Cabeza de la diosa egipcia Hathor.  
Cabeza de Ceres.  
Deidad azteca.  

En el año 1927 se aprueba la construcción de la mitad posterior de la fachada del edificio del Banco de España que da a la calle Alcalá, derribando las Casas-Palacio conocidas como de Santamarca. El entorno de la plaza de Cibeles fue protagonista de celebraciones políticas diversas, como la celebrada en la proclamación de la segunda República en el 14 de abril de 1931 cuando se izó la bandera republicana en la fachada del Palacio de Comunicaciones.[32]​ Se realizan las primeras obras de remodelación y se añaden dos pisos más al edificio de Dirección.

A pesar de encontrarse en un sector vital, no sufre desperfectos debido a los bombardeos que asolaron Madrid durante la Guerra Civil. Durante la defensa de Madrid el edificio sufre algunos impactos de bala en su blanca fachada, sus huellas se pueden ver en la actualidad. Se deben a las acciones bélicas al final de la guerra (a comienzos de marzo de 1939) debidas a la sublevación de Casado contra el gobierno de Negrín.[34]

Declive de su uso postal

El servicio telegráfico siguió creciendo en España hasta el año 1987. Durante este periodo el edificio sufre alguna rehabilitación, y un blanqueo de fachadas (1994). A partir de esta fecha empezó a decaer hasta que en 2005 llegó a ser un servicio puramente residual con menos de medio millar de usuarios. En 1996 se procede a la primera restauración de su fachada, la encargada de su realización es la arquitecta Belén Isla Ayuso.[5]​ A partir del Protocolo de Colaboración del Ayuntamiento de Madrid con el Ministerio de Hacienda en 2003, por el que se optimizan los usos de ciertos inmuebles de Madrid, se inician los procesos de transformación del Palacio de Comunicaciones. Las dependencias Municipales se encontraban repartidas entre la Casa de la Villa y Casa de Cisneros (ambas ubicadas en la plaza de la Villa)

Singladura como Ayuntamiento/Área Cultural

Interior y cubierta de la recientemente denominada "Galería de Cristal" de Madrid. Anteriormente "Patio de coches".

Se convierte a comienzos del siglo XXI el "Palacio de Comunicaciones" en la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid, y al hacerlo cambia su denominación a "Palacio de Cibeles". En el año 2003 se decide que algunas áreas funcionales del edificio se transformen. Este es el caso de la Sala de Batalla, que se modifica en el "Salón de Plenos". Tras los seis años de remodelación del interior, encargada a los arquitectos David Márquez Latorre, Ángel Martínez Díaz, Francisco Martínez Díez y Francisco Rodríguez Partearroyo, componentes del "Estudio Arquimática", por concurso público convocado por el Ayuntamiento,[35]​ el 23 de noviembre de 2009 se produce la inauguración oficial del edificio con la presencia de los Reyes de España. Tras una permuta de terrenos en propiedad del Ayuntamiento el 5 de noviembre de 2007 acoge la sede de la Alcaldía de Madrid, siendo Alberto Ruiz-Gallardón el primer alcalde de Madrid en ocupar su posición en dicho edificio.

El 30 de marzo de 2011 se concluyeron las obras y se abrieron al público, para su visita, algunas dependencias del edificio hasta el 27 de julio de 2011 (periodo inicial de puertas abiertas). Se abre al público la posibilidad de acceder al torreón central y emplearlo como mirador (planta 8) de unos setenta metros de altura. En el "Patio de operaciones", a ambos extremos, se han creado dos áreas sociales, dedicadas a la información del ciudadano y a una sala de lectura. El espacio ha sido diseñado por el decorador Pedro Feduchi.

Se abre en su interior un espacio de exposiciones que se denomina "Centro Centro", este espacio se incorpora con un par de salas de exposiciones y un auditorio con aforo para un poco más de trescientas personas. Las dos primeras exposiciones de CentroCentro son una exposición fotográfica titulada "Habitantes y paseantes" (con obras de Juan Manuel Castro Prieto) y otra titulada "Palacio de Cibeles" que es dedicada a mostrar las obras de rehabilitación y evolución del nuevo edificio remodelado.