Palacio Real de El Pardo

Palacio Real de El Pardo
Palacio Real de El Pardo - 01.jpg
Fachada principal del Palacio Real de El Pardo.
Información general
Uso(s) Palacio Real
Estilo Renacentista - Clasicista
Catalogación Bien de Interés Cultural
Localización El Pardo, Madrid Flag of Spain.svg  España
Coordenadas 40°31′19″N 3°46′28″O / 40.521944, 40°31′19″N 3°46′28″O / -3.774444
Inicio 1547
Finalización 1558
Propietario Patrimonio Nacional
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Luis de Vega y Juan de Vergara.
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El Palacio Real de El Pardo es una de las residencias de la Familia Real Española. Su principal uso en la actualidad es el de alojar a los jefes de Estado extranjeros de visita oficial en España. Se encuentra en el Real Sitio de El Pardo ( España), en el entorno del monte protegido del mismo nombre. Su gestión corresponde a Patrimonio Nacional, organismo estatal que administra los bienes al servicio de la Corona Española. Se construyó en el siglo XVI, a partir de un edificio primitivo del siglo XV diseñado por Luis de Vega. Su aspecto actual corresponde a las reformas y ampliaciones emprendidas en el siglo XVIII, a instancias del rey Carlos III, en las que participó el arquitecto Francesco Sabatini.

Además de por sus valores arquitectónicos, el palacio destaca por su decoración interior, representativa de diferentes épocas históricas. Destacan unos frescos, obra de Gaspar Becerra, restos de la decoración pictórica que tuvo el palacio durante el reinado de Felipe II.

Asimismo, es especialmente relevante su colección de tapices, del siglo XVIII, en la que figuran cinco de las series más conocidas de Francisco de Goya.

Historia

Fachada lateral del palacio, que da acceso al Patio de los Austrias.
El palacio conserva el foso del castillo medieval sobre el que se levanta.
Vista de la fachada principal del palacio en un grabado de 1885.
Palco Real en el Teatro de Carlos III, transformado en sala de cine durante el franquismo.

Los orígenes de este palacio se remontan al año 1405, cuando el rey Enrique III de Castilla ordenó la construcción de una Casa Real en el Monte de El Pardo, lugar que el monarca frecuentaba, dada su riqueza cinegética. Enrique IV, por su parte, edificó sobre la misma un pequeño castillo.

Posteriormente, el emperador Carlos I determinó la conversión de este castillo en palacio, a partir de un primer diseño de Luis de Vega, autor también del palacio de Valsaín. Las obras comenzaron en 1547 y concluyeron en 1558, ya bajo el reinado de Felipe II, con el impulso del arquitecto Juan de Vergara.

El 13 de marzo de 1604 sobrevino un gran incendio que destruyó buena parte del palacio y la mayoría de las obras pictóricas allí depositadas, si bien se salvó la llamada Venus de El Pardo, de Tiziano (que se expone actualmente en el Museo del Louvre, de París). Se cuenta que cuando notificaron a Felipe III el siniestro, preguntó por dicho cuadro y terminó diciendo: «Si ese cuadro se salvó, lo demás no importa». El monarca decretó su reconstrucción con un presupuesto de 80.000 ducados, concediendo la dirección de la obra a Francisco de Mora, el mismo que había sucedido a Juan de Herrera en la ejecución del Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

Reformas de Carlos III

En 1772, Carlos III promovió obras de mejora y ampliación en el palacio, que encomendó a Francesco Sabatini, uno de los arquitectos del Palacio Real de Madrid.

La ampliación consistió en duplicar el edificio existente mediante la creación de un nuevo patio que recibió el nombre de "Patio de los Borbones", en oposición al "Patio de los Austrias" del viejo palacio. La nueva ala se coligaría con la vieja a través de un nuevo pabellón central que serviría como vestíbulo en la planta baja y como antecámaras y comedor del Rey en el primer piso. El palacio recibió, además, su característica fachada color crema en sustitución de los ladrillos de época de los Austrias.

Durante el reinado de Carlos III, El Pardo pasó a ser residencia de invierno, siendo habitada desde Epifanía hasta Semana Santa. Para abrigarse del frío, el monarca encargó amplias series de tapices a la Real Fábrica, cuyos cartones corrieron a cargo de pintores de renombre como Mengs, Bayeu o Goya. Como en otros palacios reales, la temática de los tapices fue siempre "jocosa y campestre". La mayor parte de los tapices sirvieron para decorar el Cuarto de los Príncipes de Asturias en la nueva ala del palacio, obras emblemáticas de Goya como "La maja y los embozados", " El Quitasol" o " La Pradera de San Isidro" sirvieron para decorar dichas estancias.

Tras la muerte de Carlos III, su hijo y sucesor, Carlos IV, abandonó El Pardo, palacio en el que siempre se había sentido aislado durante los largos meses de invierno. Los aposentos fueron desamueblados y la mayoría de objetos trasladados al Palacio de los Borbones de El Escorial.

Fernando VII volvería a reamueblar el palacio, en este caso con muebles ya de clara inspiración Imperio. Fue el último monarca que lo habitó regularmente.[1]

El Pardo en los siglos XIX y XX

Después de más de diez años de reinado, Alfonso XII, aquejado de tuberculosis, se retiró a El Pardo a finales de 1885, esperando una mejora de su salud. Fallecería, sin embargo, el 25 de noviembre del mismo año, en la misma habitación que había servido de dormitorio a los futuros Carlos IV y Maria Luisa de Parma. En 1898, su viuda, la reina regente María Cristina, ordenó convertir la habitación mortuoria en oratorio.

En el siglo XX, durante la década de 1920, sirvió de alojamiento a la Familia Imperial Austriaca en el destierro, antes de trasladarse a la localidad vasca de Lequeitio.

El Pardo bajo el franquismo

Una vez acabada la Guerra Civil Española, el edificio fue objeto de una serie de obras para habilitarlo como residencia del nuevo Jefe del Estado, el dictador Francisco Franco. Franco se instaló en las antiguas antecámaras del Príncipe de Asturias (Carlos IV) alrededor del Patio de los Borbones, asimismo, el Comedor de Carlos III se convirtió en Despacho Oficial y la Capilla Mortuoria de Alfonso XII en capilla familiar. Entre otras obras realizadas, destacó la habilitación de un acuartelamiento para la Guardia Mora que hacía las funciones de escolta.[2]

En el antiguo teatro de corte de Carlos III, transformado en sala de cine, Franco se hacía proyectar las películas del momento. Se hicieron famosas algunas de sus reacciones, como su permisividad ante la escandalosa Gilda -por haberle caído simpática la actriz protagonista, Rita Hayworth, de origen español-, el estimar inofensiva Ana y los lobos de Saura -porque "no se entendía nada"-, o su incomprensión ante el escándalo vaticano por Viridiana -porque consistía simplemente en "chistes de baturros"-.[3]

Durante este periodo ( 1939- 1975), el palacio fue el centro de la mayoría de las grandes decisiones políticas españolas, y por metonimia "El Pardo" pasó a designar la Jefatura del Estado. En El Pardo, Franco trabajaba, celebraba los consejos de ministros y las audiencias, y recibía a los jefes de Estado y autoridades. También allí, en la Capilla del Pardo, se casó su hija Carmen y nacieron todos sus nietos.

Finalmente, el 30 de enero de 1976, tras la muerte de Franco, un cortejo de coches trasladó a la familia del dictador a su nueva residencia. Desde esta fecha ningún miembro de la familia Franco ha vuelto al Pardo, salvo para el funeral de Carmen Polo.

Actualidad

Tras la muerte de Franco, se emprendieron nuevas obras para su acondicionamiento como lugar de alojamiento de los jefes de estado y autoridades que visitan España. La celebración de actos oficiales y sociales, por parte de la Familia Real Española, es otro de sus usos actuales.

En el entorno del edificio, fue articulándose un pequeño núcleo urbano, que, con el tiempo, dio lugar al pueblo de El Pardo, integrado hoy día en el término municipal de Madrid, como uno de los ocho barrios del distrito Fuencarral-El Pardo.

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