Paisaje nilótico

El paisaje nilótico es cualquier representación de paisajes que imita o se inspira en el río Nilo de Egipto. El término surgió para designar principalmente aquellos paisajes creados fuera de Egipto, especialmente en el mar Egeo, a pesar de que se usa a veces para referirse a escenas de cacería y pesca del arte egipcio. Un paisaje nilótico es una escena fluvial con muchas y abundantes plantas y vida animal, especialmente nativas de Egipto. Hay elementos iconográficos típicos, como por ejemplo papiros, palmeras, peces y pájaros acuáticos, y en algunos casos felinos, monos, y cocodrilos.

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Cazando y pescando en el pantano. Tumba de Nakht, yeso pintado, primera mitad del siglo XIV a. C.

Las pruebas arqueológicas dan fe de representaciones del Nilo en tumbas egipcias en épocas tan tempranas como en el periodo predinástico. Las escenas nilóticas siguieron siendo populares durante el periodo tardío y el Imperio Medio, y florecieron durante el Imperio Nuevo. Fueron particularmente relevantes las pinturas de paisajes en tumbas de la dinastía XVIII. Los paisajes nilóticos fueron adaptados por primera vez fuera de Egipto en el Egeo, especialmente en el arte de la civilización minoica. El tema vivió un renacimiento en el arte helenístico y romano, cuando las escenas nilóticas supusieron un motivo habitual en los mosaicos. El mosaico más famoso es el Mosaico del Nilo de Palestrina del siglo I de Palestrina. Enfatiza el exotismo del Nilo. Se representan escenas de tráfico del agua junto a la abundante y a menudo peligrosa vida salvaje.

Se establece una serie de temas bíblicos en el arte, como la búsqueda de Moisés, en Egipto, y los artistas cristianos evolucionaron lentamente modestos convenios para expresarar el paisaje desconocido. El proceso se aceleró tras el Renacimiento, con Nicolas Poussin, quien pintó a muchos temas sobre la vida de Moisés, particularmente pionero en el desarrollo de una decoración más auténtica. Pero el proceso fue lento hasta el comienzo del siglo XIX, con mayor recorrido occidental, con el advenimiento de la egiptología moderna y en el arte con el desarrollo del orientalismo. A fines del siglo XIX, la decoración exótica y cuidadosamente estudiada o investigada solía ser dominante en las representaciones de figuras paisajísticas y humanas, ya fueran antiguas o modernas.[1]

La producción de paisajes nilóticos, así como su iconografía e interpretaciones depende de la procedencia de la obra y de la cultura en que fue producida, pero muchas de las escenas en su conjunto destacan y celebran el esplendor de la naturaleza.

Iconografía

La característica más importante de un paisaje nilótico es la representación ribereña, que es la base para cualesquiera otras representaciones de vida vegetal y animal. Las crecidas anuales del Nilo fueran, en Egipto, no solo la fuente para sus cultivos y para su antigua civilización, sino que también los proveyeron de un calendario cíclico. Gran parte de la continuidad de Egipto en la antigüedad, tanto de su sociedad como de su arte, esrá basada en la relación de la gente con el Nilo.

Los paisajes nilóticos están llenos de abundante vida animal y vegetal. Los pigmentos azul y verde a menudo dominan la escena. Las plantas de papiro y las palmeras son las más característicamente reconocibles, a pesar de que hay otras plantas muy minuciosamente pintadas y también identificables. También se representan animales, que cambian dependiendo de la escena específica de que se trate. Hay muchas variedades de peces y aves acuáticas, y las representaciones de cacería o pesca normalmente incluyen gatos. Otros paisajes, especialmente los de fuera de Egipto, incluyen animales exóticos, como por ejemplo monos y cocodrilos, y a veces criaturas fantásticas o monstruos como por ejemplo grifos y esfinges.

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