Pablo de Santa María

Pablo de Santa María.

Selemoh-Ha Leví, o Pablo de Santa María inicial Schlomo ben Jitzchaq ha-Levi (שלמה הלוי מבורגוס),[1] conocido como El Burgense ( Burgos, hacia 1350 - ibídem, 30 de agosto de 1435), fue un poeta, erudito e historiador español hispanohebreo, judío converso, consejero de Enrique III, escritor teológico y comentarista bíblico, obispo de Cartagena y de Burgos.

Biografía

Recibió una esmerada educación en la judería burgalesa, de donde fue rabino mayor, pero, después de la Revuelta antijudía de 1391 dirigida contra los judíos — conocido con el término centroeuropeo "pogromo" o «conversiones forzadas del 5151» (año correspondiente en el calendario hebreo)— que se inició el 6 de junio de ese año en la ciudad de Sevilla; este fue convertido forzosamente por Vicente Ferrer, donde abandona el judaísmo, se convierte al cristianismo, y luego es bautizado con el nombre de Pablo García de Santa María (julio de 1390, coincidiendo con los más terribles asaltos a las juderías de toda la Edad Media). No habiendo querido convertirse su esposa, se separó judicialmente de ella y educó a sus hijos, entre ellos el futuro humanista y obispo de Burgos Alfonso de Cartagena, en la confesión cristiana. Su hermano, Álvar García de Santa María, también se convirtió.

Se orientó hacia la vida eclesiástica, estudiando teología en París y en Aviñón, ciudad donde residía el pontífice, quien le promovió en 1395 a la dignidad de arcediano de Treviño (cuyo ejercicio tenía su sede en la Catedral de Burgos, no en el Condado de Treviño). Enrique III le propuso para el obispado de Cartagena (1401) y le nombró su consejero y ayo del príncipe don Juan, futuro Juan II de Castilla. En 1407, tras la muerte de Pero López de Ayala, es nombrado canciller mayor de Castilla. Fue también consejero de Fernando de Antequera, rey de Aragón. En 1415 fue elegido obispo de Burgos.

Dos de sus hijos siguieron la carrera eclesiástico-política, alcanzando diversas sedes episcopales y responsabilidades en la política castellana: Alfonso de Cartagena y Gonzalo de Santa María. Meses antes de su muerte fue nombrado por Eugenio IV patriarca de Aquilea, sucediéndole en la sede burgalesa su hijo Alfonso, por entonces embajador regio en el Concilio de Basilea. Se fue apartando de la vida cortesana y en su testamento dejó todos sus bienes a los pobres.

Falleció el día 30 de agosto de 1435 en la ciudad de Burgos. Su cadáver recibió sepultura en la capilla mayor del desaparecido convento de San Pablo de Burgos, de la Orden de los dominicos.

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