Osvaldo Lira

Osvaldo Lira
Información personal
Nombre de nacimiento José Luis Osvaldo Lira Pérez
Nacimiento 11 de febrero de 1904
Bandera de Chile Santiago, Chile
Fallecimiento 20 de diciembre de 1996
Bandera de Chile Santiago, Chile
Nacionalidad Chileno
Información profesional
Ocupación Sacerdote, filósofo, académico
Empleador Pontificia Universidad Católica de Chile
Movimientos Tomismo, carlismo, tradicionalismo
[ editar datos en Wikidata]

Osvaldo Lira Pérez SS.CC. (nacido José Luis Osvaldo Lira Pérez, Santiago, 11 de febrero de 1904ibíd., 20 de diciembre de 1996) fue un sacerdote católico, filósofo y chileno. Fue autor de más de 10 libros relativos a la filosofía de Santo Tomás de Aquino, así como de Ortega y Gasset y Juan Vázquez de Mella.

Dedicó gran parte de su vida a ejercer la docencia en varias universidades, y tuvo muchos seguidores y detractores. Fue influencia directa para la creación de varios grupos políticos de derecha.

Biografía

Infancia y juventud

El 11 de febrero de 1904 a las cinco de la mañana[2]

Educación y ordenación

En 1912 el joven José Luis ingresó en el Colegio de los Sagrados Corazones, donde estuvo ocho años, destacando como el mejor alumno de su promoción. A sus 14 años de edad cursando el 5º año de humanidades, sintió la llamada vocacional. Antes de ingresar como postulante en la congregación de los Padres Franceses su padre le solicitó que estudiara en la Universidad, cursando un año la carrera de ingeniería y al año siguiente la carrera de derecho. El 4 de mayo de 1922, a sus 18 años de edad, ingresó en el noviciado de la congregación abandonando los nombres de José Luis para conservar su tercer nombre otorgado en su bautismo, Osvaldo.[3]

En el escolasticado tuvo como profesores a los padres Adalberto Maury y Patricio Logan, quienes fueron claves para su formación sacerdotal. Juan Antonio Widow señalaría que el encuentro con el padre Adalberto sería fecundo, ya que por él «entra en el conocimiento de Santo Tomás de Aquino [y es de este encuentro del que] saldrá el caudal principal de su enseñanza». Y fue así como Osvaldo adquirió, estando aún en el seminario, el hábito de no conformarse con los "manuales ad usum", los que no satisfacían sus inquietudes intelectuales, sino que iba «directamente a la fuente: a las obras del aquinatense».[4]

Estando en el escolasticado fue profesor de castellano y cosmografía en el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso. Fue también profesor en el noviciado de sus propios compañeros en el curso de teología cuando el profesor titular, padre Maury, tuvo que ausentarse y fue designado para sustituirle. El 16 de diciembre de 1928, seis años después de haber ingresado en el noviciado, Osvaldo Lira fue ordenado sacerdote,[3]

Inicios como profesor (1934-1939)

El padre Osvaldo Lira dio sus inicios como profesor en los colegios de la congregación ubicados en Valparaíso, Concepción y Santiago, radicándose en la capital del país en 1934. Durante esta época el Padre pudo profundizar sus conocimientos en filosofía, metafísica y teología dogmática.[2]

«Creo que no es posible entender la relación de ambos [Lira con Tomás de Aquino] si no vemos que Tomás ha sido, con su poder intercesor, el guía eficaz de los pasos de Osvaldo en la vía del conocimiento y del amor de la verdad. Ha sido para él algo semejante a lo que fue para Tobías el arcángel Rafael. Osvaldo ya no necesita consultar los escritos de Tomás para ver claro en las cuestiones que se le plantean: tiene un espíritu que ha llegado a ser naturalmente tomista».

Juan Antonio Widow, 1994.[4]

La revista Estudios

Estando en Santiago conoció a otros grandes intelectuales de la época con quienes compartía sus creencias sociales y religiosas, además de largas charlas y debates. Entre estos intelectuales estaban Julio Philippi y Jaime Eyzaguirre, juntos fueron estudiando cada vez más a fondo el pensamiento social de la Iglesia.

La revista Estudios, fundada en 1932 y que duró hasta 1957, era una publicación del Centro de Estudios Religiosos que estaba vinculada al Partido Conservador y entre cuyos patrocinantes figuraban Ricardo Cox Méndez, Maximiano Errázuriz, Otto Hanish y Ricardo Salas Edwads. En su nota preliminar para un recopilación de escritos del padre Lira publicados en la revista Estudios, Cristián Garay señala que la mencionada revista fue rescatada del Centro de Estudios Religiosos por Jaime Eyzaguirre, quien tendría el control directo y la separaría del consejo a partir del número 13 correspondiente a noviembre- diciembre de 1933. En esta empresa sería apoyado por un grupo de jóvenes intelectuales católicos, tales como Julio Philippi y Armando Roa. Eyzaguirre permanecería a cargo de la revista hasta el número 244, correspondiente a enero- febrero de 1955.

Fue al tercer año de la publicación, específicamente para el número 24 correspondiente a octubre de 1934, que Lira escribiría en la revista por primera vez, siendo su primera publicación «Ernest Hello y el hombre mediocre».[5]

La apreciación de la Hispanidad se nos aparece como un actitud nueva entre los chilenos y entre todo el resto de los hispanoamericanos. No se remonta más allá de los años cuarenta, después que Ramiro de Maetzu escribió su admirable Defensa de la hispanidad. Eramos entonces un grupo de chilenos que nos reuníamos en torno a la revista Estudios, ya desaparecida, por desgracia. Y decimos que por desgracia porque por medio de ella se realizó una enorme labor aquí, en nuestra patria, abriendo las mentalidades —según lo ha señalado mis dos antecesores en esta tribuna— a nuestra verdad histórica, oscurecida entonces bajo una espesa cortina de prejuicios, ignorancias y claudicaciones de aquellos que preferían adular a los poderosos del momento antes que reconocer como nuestros genuinos y honrosísimos antepasados a quienes había constituído nuestras nacionalidades. La gran misión de Jaime Eyzaguirre fue señalar con claridad impresionante lo que era el fundamento de la nacionalidad chilena. Y los que colaboramos en la revista Estudios nos unimos en torno a su personalidad porque en ella veíamos y verificábamos la expresión de unos sentimientos, de una de las convicciones que había permaneció difusa y vagamente en nuestro espíritu, y que, en virtud de la labor de Jaime Eyzaguirre, se condensaron, adquirieron consistencia y precisión en virtud de ese catalizador que fue esa actitud serena, decidida, fundada en sólidos argumentos y poseedora de un profundo y certero sentido histórico frente a nuestra nacionalidad

Osvaldo Lira, 1978.[6]

Vida en España (1940-1952)

Fue conocido tanto por tener ideas avanzadas como por tener un tono vehemente, lo que le produjo dificultades con sus superiores en la congregación, sumando a esto la gran popularidad que tenía con sus alumnos; según Gonzalo Ibáñez Santa María, «nadie que le haya conocido ha permanecido indiferente ante él».[3]

Fue monseñor Pío Fariña, obispo auxiliar de Santiago, quien le incitó a esperar. Un año después, en 1940 se decidió que viajaría a Europa, donde se presentaría ante el Superior General de la congregación. De acuerdo a Julio Retamal Favereau fue decisiva la influencia de «algunos altos dirigentes conservadores que tildaban al Padre Lira de avanzado y hasta de comunista»,[3]

En 1940 viajó a Europa con destino Bélgica donde estuvo con sus superiores, el 15 de mayo se trasladó a España, antes de que Bélgica fuera invadida por los alemanes. En España viviría doce años, desde 1940 hasta 1952, residiendo en Miranda de Ebro y en Madrid, donde continuaría ejerciendo como profesor en los colegios de la congregación en ambas ciudades.[3]

Viviendo en España conoció a grandes escritores y músicos, estando entre los primeros Aleixandre, Dámaso Alonso y José María Pemán, y entre los segundos Joaquín Rodrigo, Ataúlfo Argenta y Joaquín Turina.[3]

Durante su residencia en España y luego de publicar su obra sobre el político español Vázquez de Mella el Padre Lira escribió otros tres libros: Visión política de Quevedo (1948), La Vida en torno (1949) e Hispanidad y mestizaje (1952). Lira no solo se dedicó a escribir libros relacionados directamente con política, ya que no era su único interés —tal cual lo demostraría con posteriores publicaciones— escribió libros relacionados con el arte y la poesía. Julio Retamal recuerda que el Padre solía visitar el Museo del Prado e ir a exhibiciones pictóricas, y dedicó parte de su tiempo a estudiar tanto la pintura española contemporánea como la poesía, especialmente a Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén y Lope de Vega.[3]

Figura influyente en Chile (1952-1985)

Luego de estar cerca de 12 años en España, sus superiores le ordenaron volver a Chile. A su regreso, en 1952, el padre Lira se instaló en Valparaíso y se desempeñó como profesor en el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso, ejerciendo paralelamente como profesor de la Universidad Católica de la misma ciudad.[3]

En 1957 el Padre Lira viaja a Santiago para establecer su residencia definitiva. En 1960 comenzó a hacer clases en la Pontificia Universidad Católica de Chile como profesor de metafísica, teodicea, ontología, gnoseología y estética en el Departamento de Filosofía (que luego sería llamado Instituto). Su desempeño como profesor en la Universidad fue premiado en 1978 con el nombramiento de Profesor Emérito de la Facultad de Filosofía, y once años después, 1989, se le otorgaría el grado de Doctor Scientæ et Honoris Causa de la misma Universidad.[3]

En 11 de agosto de 1967 alumnos de centro y de izquierda, dirigidos por el presidente de la Federación de Estudiantes (FEUC) se tomaron la Universidad, debido a ello la comunidad docente se reunió para determinar el rumbo a seguir. La Facultad de Filosofía y Educación se reunión en forma extraordinaria en un salón del Colegio de los SS.CC de Alameda, reunión en que el padre Lira estaba decidido a realizar una condena a estos universitarios, y los profesores de esa facultad terminaron condenando los hechos desatados por los estudiantes rebeldes.[3]

Lira también fue contrario a los postulados de la Unidad Popular y el Presidente Salvador Allende, ya que creía que las políticas del gobierno eran contrarias al pensamiento de la Iglesia. Como parte de la oposición, Lira estimaba que Allende «debía retirarse a la vida privada o, si era necesario, debía ser depuesto por las Fuerzas Armadas». Según Julio Retamal, tras el golpe de Estado de 1973, «el mismo 11 de septiembre, el sacerdote hizo lo que el hombre no habría podido hacer y lo que no muchos hicieron: celebró una serie "gregoriana" de misas —a lo largo de varios días— por la salvación del alma del difunto presidente».[3]

La revista Tizona

La revista Tizona fue fundada por Juan Antonio Widow en 1958, con apoyo de su mentor, el padre Lira, quien eligió el nombre de la publicación. Desde ese año hasta el año siguiente se publicaron cuatro números, y luego reapareció entre 1969 y 1975.

Desde esta «trinchera» —como la llamaba Lira[3]

Además, el sacerdote colaboró con revistas tales como Alférez, Cuadernos Hispanoamericanos, Revistas de Ideas Estéticas, Revista de Filosofía y Finis Terrae.

Últimos años y muerte (1986-1996)

En 1988 participó de la fundación de la Universidad Santo Tomás, asesorando a su fundador y posterior presidente de la Junta Directiva, Gerardo Rocha.[ cita requerida]

En 1994 la Universidad Adolfo Ibáñez en conjunto con la editorial Zig-Zag publicaron el libro Padre Osvaldo Lira: En torno a su pensamiento. Homenaje en sus 90 años". Para su lanzamiento se realizó una ceremonia en el Museo de Artes Decorativas en Santiago el 18 de octubre.[10] Los artículos fueron escritos por 35 profesores y amigos, entre ellos Julio Retamal Favereau, Rafael Gambra, Enrique Díaz Araujo, Antonio Millán-Puelles, Miguel Ayuso, Alfredo Sáenz, Alejandro Guzmán Brito, Gonzalo Ibáñez Santa María, Juan Vicente Ugarte del Pino, Bernardino Bravo Lira, Cristián Garay Vera y Alberto Falcionelli.

El 20 de diciembre de 1996, a sus 92 años de edad, el Padre Osvaldo Lira falleció en su ciudad natal, Santiago de Chile.

Other Languages
English: Osvaldo Lira