Oscurecimiento

El oscurecimiento o blackout es un efecto colateral de la detonación de armas nucleares que perturba las comunicaciones de radio y hace que los sistemas de radar se apaguen o refracten en exceso con lo que ya no puedan ser utilizados para un seguimiento y guía precisos. Dentro de la atmósfera, el efecto es causado por el gran volumen de aire ionizado creado por la energía de la explosión, mientras que por encima de la atmósfera se debe a la acción de partículas beta de alta energía liberadas de los restos de la bomba en descomposición. En altitudes elevadas, el efecto puede extenderse a grandes áreas, cientos de kilómetros. El efecto se desvanece lentamente a medida que la bola de fuego se disipa. El área de alta ionización del aire, desarticula o impide la circulación de ondas electromagnéticas ( radar, radio, etc) e infrarrojas. Como consecuencia, los sistemas de teledetección y telecomunicaciones radiales resultan inoperativos si tienen que transmitir o recibir a través de estas áreas ionizadas.

Historia

El efecto se conoció desde los primeros días de las pruebas nucleares cuando se utilizaron sistemas de radar para rastrear las nubes de los hongos nucleares a distancias muy largas. Sus efectos extendidos cuando explotó fuera de la atmósfera se notaron por primera vez en 1958 como parte de las pruebas nucleares Hardtack y Argus,[1]​ que causaron interferencias de radio a lo largo de miles de kilómetros. El efecto fue tan desconcertante que tanto los soviéticos como los EE. UU. Rompieron la moratoria de prueba informal que existía desde fines de 1958 para realizar una serie de pruebas para recopilar más información sobre los diversos efectos a gran altitud como el dicho apagón y el pulso electromagnético (EMP).

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