Orgasmo

Frenesí de exultaciones (1894), de Władysław Podkowiński.

El orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual.[4]

Los orgasmos humanos generalmente resultan de la estimulación sexual física del pene en los hombres (típicamente acompañando a la eyaculación), y del clítoris en las mujeres.[6]​ La estimulación sexual puede ser por práctica propia ( masturbación) o con una pareja sexual ( relaciones sexuales con penetración, relaciones sexuales sin penetración, u otra actividad sexual erótica).

El orgasmo en los animales se ha estudiado significativamente menos que en los seres humanos.

La llegada al orgasmo

Se puede llegar al orgasmo con una gran variedad de actividades. En el caso de los hombres, se puede alcanzar la suficiente estimulación en el pene mediante el coito, el sexo anal, la felación o la masturbación. Las mujeres pueden alcanzarlo mediante el coito, el cunnilingus o la masturbación. También pueden llegar al orgasmo mediante el uso de juguetes sexuales, como vibradores. Una proporción menor dicen poder alcanzarlo con solo la estimulación de los pezones y otras zonas erógenas.[10]

Además de mediante la estimulación física, se puede alcanzar el orgasmo mediante únicamente excitación psicológica, como por ejemplo durante los sueños eróticos ( polución nocturna de hombres o mujeres)[11]

Un orgasmo involuntario, como en el caso de un contacto sexual forzado (durante una violación o una agresión sexual), puede acarrear sentimientos de vergüenza causados por la internalización de las actitudes ajenas como culpar a la víctima.[14]

La literatura científica se centra en la psicología del orgasmo femenino más que en el masculino, en la que «parece reflejar la suposición de que el orgasmo femenino es psicológicamente más complejo que el orgasmo masculino», pero «la escasa evidencia empírica disponible sugiere de que el orgasmo masculino y femenino pueden tener más similitudes que diferencias. En un estudio controlado de Vance y Wagner (1976), los evaluadores independientes no podían diferenciar descripciones escritas de las experiencias de orgasmo masculino versus femenino».[15]

El orgasmo en el hombre

En los hombres, la forma más común de llegar al orgasmo es mediante la estimulación física del pene.[10]

Modelo de dos estadios

El punto de vista tradicional es que hay dos estadios en los orgasmos masculinos: eyaculación y orgasmo simultáneos, inmediatamente seguidos por un periodo refractario que impide que el hombre tenga varios orgasmos seguidos.[10]

En 1996, Masters y Johnson publicaron investigaciones esenciales sobre las fases de la estimulación sexual.[10]

Orgasmo retardado y orgasmo múltiple

En contraste con el modelo de dos estadios del orgasmo masculino, Kahn (1939) igualó el orgasmo y la eyaculación y estableció que se pueden tener varios orgasmos y que «de hecho, algunos hombres son capaces de continuar un orgasmo con otro y un tercero y cuarto».[20]

Se cree que un aumento de la producción de la hormona oxitocina durante la eyaculación es la principal responsable del periodo refractario, y la cantidad en la que esta hormona se incrementa puede afectar a la duración del periodo refractario.[23]​ Otra razón para la falta o ausencia del periodo refractario es un aumento en la producción de oxitocina. Se cree que la cantidad en la que se produce afecta a la duración de cada periodo refractario.

En los últimos años, se han escrito libros en los que se afirma que el hombre puede alcanzar orgasmos múltiples. En otras obras se asegura que refrenar la eyaculación da como resultado un orgasmo más intenso y placentero y un estado post-orgásmico mucho más energético.[26]​ Los hombres que han sido operados de la próstata o de la vejiga, pueden experimentar orgasmos secos causados por eyaculación retrógrada.

El orgasmo en la mujer

La mayoría de las mujeres, 70-80% en las estadísticas generales, requiere estimulación clitoriana directa (puede ser manual, oral u otra fricción concentrada contra la parte externa del clítoris) para alcanzar el orgasmo,[36]

"Tipos" de orgasmo

Aunque la mayoría de los investigadores sostiene que no tiene sentido hacer distinción entre tipos de orgasmo femenino[37]​ El origen del orgasmo vaginal es objeto de debate por la escasez de terminaciones nerviosas de la mayor parte de la vagina.

La distinción comienza en 1905 con Sigmund Freud, quien postulaba el concepto de orgasmo vaginal como separado del orgasmo clitoriano. Freud declaró que los orgasmos clitóricos son un fenómeno puramente adolescente y que al llegar la pubertad, la respuesta adecuada de una mujer madura es tender hacia los orgasmos vaginales, es decir, sin ninguna estimulación del clítoris. Freud no aportó ninguna prueba para esta suposición, pero las repercusiones de esta teoría fueron considerables y aún perduran. Muchas mujeres se sintieron inadecuadas cuando no conseguían llegar al orgasmo únicamente por vía vaginal, incluyendo poca o ninguna estimulación clitorial, ya que la teoría de Freud hacía de la relación pene-vagina el componente central de la satisfacción sexual de la mujer.[40]​ aunque la literatura científica no lo apoya.

Alfred Kinsey fue el primer investigador en criticar duramente las ideas de Freud sobre la sexualidad y el orgasmo femeninos. A través de sus entrevistas con miles de mujeres,[43]

Masters y Johnson fueron los primeros investigadores que determinaron que las estructuras clitóricas rodean y se extienden a lo largo y en el interior de los labios. Observaron que la mayoría de mujeres solo pueden tener orgasmos clitoriales, y descubrieron que los orgasmos clitóricos y vaginales tienen los mismos estadios de respuesta física. Basándose en esto, argumentaron que la estimulación clitoriana es la base de ambos orgasmos,[29]

Shere Hite señala que el glande del clítoris y los labios menores, que también son muy sensibles, no reciben estimulación directa durante el coito[47]​)

Una investigación de 2005 de la uróloga australiana Helen O'Conell sugiere que el tejido clitoriano se extiende a lo largo de la pared anterior de la vagina, lo que apoya el origen común de los orgasmos vaginales y clitóricos.[6]​ El uso de resonancia magnética permitió ver con más claridad la relación entre las raíces del clítoris y el tejido eréctil.

Para algunas mujeres, el clítoris es muy sensible tras el clímax, haciendo la estimulación adicional dolorosa.[33]

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