Ordalía del agua

La prueba del agua pertenecía en la Edad Media a las llamadas juicios de Dios con las que se pretendía decidir la culpabilidad o inocencia de un acusado, a menudo de brujería.

Existían dos pruebas jurídicas distintas, una con agua caliente y otra con agua fría.

Agua caliente

La judicium aquae ferventis es probablemente la forma más antigua de juicio de Dios en Europa. La prueba aparece mencionada en algunos de los textos de leyes más primitivos (por ejemplo en Hinkmar von Reims) de Europa Central.[1]

En esta prueba, el acusado debía extraer, con el brazo desnudo, una pequeña piedra o un anillo de un caldero de agua hirviendo.

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