Orígenes del jazz

Jazz primitivo
Orígenes musicales blues, música africana, folclore europeo
Orígenes culturales Mediados del Siglo XIX en el sur de Estados Unidos
Instrumentos comunes Trombón - corneta - clarinete - banjo - tuba - batería - guitarra - contrabajo
Popularidad Muy alta en Luisiana (Estados Unidos) a comienzos del Siglo XX
Subgéneros
Ragtime - Dixieland - New Orleans Hot
Enlaces
Categoría:Historia del jazz
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El jazz es un género musical nacido en la segunda mitad del siglo XIX en Estados Unidos, que se expandió de forma global a lo largo de todo el siglo XX.

El género se desarrolló en embrión a partir de las tradiciones de África occidental, Europa y Norteamérica que hallaron su crisol entre la comunidad afroamericana asentada en el sur de Estados Unidos.[1]

En palabras del etnomusicólogo y folclorista Alan Lomax, el jazz es un gumbo musical, un resultado del crisol de razas, del melting pot que era el sur del país.[2]

Geográficamente, el jazz surge en el estado de Luisiana, concretamente en la zona de influencia de Nueva Orleans (cuna del estilo musical y principal centro jazzístico durante la primera época del jazz),[3] a donde llegaban grandes remesas de esclavos de color, fundamentalmente de la zona occidental de África, al sur del Sáhara, la zona denominada Costa de Marfil, "Costa del Oro" o "Costa de los esclavos".

La palabra jazz, en un sentido relacionado con la música, no fue usada en las primeras etapas de formación del jazz. De hecho, aparece escrita por primera vez el 6 de marzo de 1913, en el periódico San Francisco Bulletin, cuando, al reseñar el tipo de música ejecutada por una orquesta del ejército, señaló que sus integrantes entrenaban a ritmo de ragtime y jazz.[5] Mucho más tarde aún, en enero de 1917 en Nueva York, apareció la palabra jazz como definidora de la música contenida en un disco, grabado por la Original Dixieland Band; durante ese año, además, se popularizaría el término, que probablemente había sido ya de uso común en lenguaje oral entre 1913 y 1917.

Antecedentes históricos

Antes de la Guerra de Secesión

The Old Plantation, pintura de finales del siglo XVIII. En ella se muestra a esclavos afroamericanos bailando al son de un banjo y percusión.

Es poco lo que sabemos sobre la vida musical que hubo entre los negros norteamericanos durante el primer siglo de independencia de la nación.(...) Ya en América, los esclavos se las arreglaron para improvisar tambores y otros instrumentos como el " banjar", con los pocos elementos que tenían a su alcance.[6]

Música de tradición africana

En muchas áreas del Sur de Estados Unidos, el batir de tambores estaba específicamente prohibido por la ley, de forma que los esclavos negros tuvieron que recurrir a la percusión mediante las palmas de las manos y el batir de los pies para disfrutar de sus fiestas y su música. Sin embargo, la prohibición no tuvo vigor en la llamada Place Congo ( Congo Square) de Nueva Orleans, en la que los esclavos tenían libertad para reunirse, cantar y acompañarse de verdaderos instrumentos de percusión tales como calabazas resecas y rellenas de piedrecitas, el birimbao, las quijadas, el piano de dedo pulgar o sanza, y el banjo de cuatro cuerdas. Entre 1825 y 1845, la danza callejera se prohibió totalmente, aunque a partir de este último año se volvió a autorizar, entre las 16 y las 18,30 horas.[8]

La música que se desarrollaba en estas sesiones, y en otras de carácter más reservado, era muy variada. De forma prominente, estaban los cantos y danzas del vudú antillano,[10]

Una de las manifestaciones más importantes de la música de los esclavos, de la que ya se tiene constancia en 1770, son los espirituales negros, cuya evolución duró casi un siglo, "desde los comienzos de la Guerra de la Independencia a los albores de la guerra civil".[11] Es importante observar el hecho de que, a pesar de las divergencias en ritmo, armonía y estilo interpretativo, la tradición musical europea que los esclavos conocieron en Estados Unidos ofrecía puntos de contacto con su propia tradición: así, la escala diatónica era común a ambas culturas. Si a esto se le añade el relativo aislamiento cultural en que vivía gran número de esclavos y la tolerancia de los amos respecto de su música, la consecuencia fue que pudiesen mantener íntegro gran parte de su legado musical en el momento de fusionarse con los elementos compatibles de la música europea y estadounidense, con lo que se consiguió un híbrido con notable influencia africana.

De carácter mucho más africano eran las manifestaciones musicales relacionadas con el trabajo y la vida cotidiana. En especial las canciones de trabajo, los hollers, los shouts y ring shouts y, finalmente, los street cries (gritos callejeros), que incluían tanto pregones de mercaderes, como cantos de celebración, noticias, etc. y que solían cantarse en patois o gombo (dialecto criollo del francés).[12]

Música de entretenimiento

No sólo en la conservación de su música tradicional se manifestó el carácter musical de la población de origen africano. Como señala Sablosky, "del siglo XVII al XIX, en las casas de las plantaciones, era cosa familiar ver un violinista negro", que se encargaba de tocar gigas, minuetos y otra música bailable en las fiestas familiares. La figura del violinista tendría una gran importancia en los primeros tiempos del jazz.

Una de las manifestaciones musicales originarias del sur y que más éxito alcanzó en el periodo anterior a la guerra, fue el minstrel, un espectáculo que mezclaba elementos de la opereta con números musicales basados en los "cantos de las plantaciones". Se generalizaron a partir de 1820, interpretados por actores y cantantes blancos que actuaban con la cara tiznada, y su música provenía más bien de las óperas inglesas, sin relación alguna real con la música de origen africano, salvo la utilización de instrumentos como el banjo, el pandero y otros de de percusión, además del imprescindible violín. El primer gran éxito del minstrelsy fue " Jim Crow", un supuesto baile de los negros de las plantaciones, mucho más próximo sin embargo a las danzas escocesas, que Thomas Dartmouth Rice llevó incluso a Europa, en 1836, con su grupo Virginia Mistrels.[13] Canciones de gran proyección e influencia en los primeros tiempos del jazz, como las de Stephen Foster, se compusieron en este marco.

Estrictamente blancas hasta la guerra civil, las bandas de música, sobre todo las militares, tuvieron también una importante presencia en el mundo musical estadounidense de la primera mitad del siglo XIX.

La posguerra

La Guerra de Secesión supuso un cambio importante en la vida musical estadounidense, viendo el nacimiento de nuevas prácticas y la desaparición de antiguas instituciones (las escuelas de canto, por ejemplo) que habían sido determinantes en la evolución de la música en el país, hasta entonces. En la música afroamericana, el impacto fue mayor aún, por cuanto la guerra destruyó completamente la estructura social en la que, hasta entonces, aquella se había desarrollado, por lo que la base sobre la que evoluciona es del todo diferente. En palabras del musicólogo Irving Sablosky:

Las energías musicales dispersas que habían venido extendiéndose al azar en los primeros 50 años del siglo, ahora se centraban y consolidaban en instituciones netamente americanas.[14]

El minstrel, aunque permaneció casi hasta final del siglo XIX, perdió su carácter de parodia de la música negra e incorporó actores, cantantes y músicas realmente afroamericanas, introduciendo bailes como el cakewalk. Algunas de estas canciones, han permanecido como estándares del jazz, como "Carry me back to old Virigina" de James Bland (1878). De este proceso, y especialmente del ritmo del cakewalk, unido a elementos de la música culta europea, nació un nuevo estilo llamado ragtime, que era interpretado inicialmente por grupos de negros, aunque ha permanecido en la historia como un estilo eminentemente pianístico,[16] y su éxito vino de la mano de los honky tonks y barrelhouses, cabaretuchos de mala fama y mucha clientela. Su auge se correspondió con la caída y desaparición del propio "minstrel".

Por otra parte, la guerra supuso un fuerte impulso de la música militar, y la incorporación de la población negra a las bandas de música. La finalización de la guerra supuso la llegada al mercado de gran cantidad de instrumentos musicales a bajo precio, accesible a los esclavos recién liberados, muchos de los cuales tomaron la música como forma de vida. Florecieron entonces las "bandas civiles", que pulularon por todo el sur,[17] como 'marching bands' y bandas de música que, en la segunda mitad del siglo XIX, suponían el formato habitual en lo que a conciertos de música popular se refiere.

El endurecimiento, a finales de siglo, de las " leyes de Jim Crow" en Luisiana, que promovían la segregación racial con el tristemente famoso "iguales pero separados", hizo que muchos músicos afroamericanos fueran expulsados de diversas bandas que mezclaban a blancos y a negros. La habilidad de estos artistas musicalmente formados, capaces de transcribir y leer aquello que en gran parte suponía un arte de improvisación, hizo posible conservar y diseminar sus innovaciones musicales, hecho que cobraría una importancia creciente en el desarrollo del jazz.

El blues

De entre las manifestaciones nuevas de la música de origen afroamericano, la más original y sorprendente, en su momento, fue la aparición del blues. La mayor parte de las formas musicales del cancionero negro del XIX, se singularizan por su carácter netamente coral, incluso en aquellos que se ejecutaban de forma aislada, pues "representan la expresión genuina de un sector del pueblo".[20]

El más específico de los hallazgos del blues fue la blue note, que es un intervalo de séptima menor, y que está presente desde el principio de la aparición del género, incluso antes aún, en algunos "hollers".[21] Algunas características asociadas al blues actualmente, como la estructura rítmica en doce compases, no son originarias, sino que se generalizan mucho más tardíamente (ya en los años 1930); y otras, como es el caso de su estructura melódica, recogen la fórmula " call and response", tradicional de casi toda la música afroamericana.

Es difícil precisar el momento en que el blues aparece como forma musical definida, aunque tiende a situarse su nacimiento entre 1870 y 1900. Paul Oliver cita un texto de Charlotte Forten, de 1862, en el que ya habla de blues como estado de ánimo y de cómo algunas work songs se cantaban de forma especial, para superar los blues.[22]

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