Oráculo de Delfos

Ubicación de Delfos (Δελφοί) en Grecia.
Templo de Apolo, Delfos.
Restos arqueológicos de Delfos.
La sibila de Delfos ( 1510, 350 × 380 cm), fresco de Miguel Ángel ( 1475- 1564) en la bóveda de la Capilla Sixtina.
Orestes en Delfos; crátera con figuras rojas, ca. 330 a. C..
Los picos Fedríades (‘brillantes’) de Delfos.
Plano del santuario de Apolo Pitio.
Ónfalos de Delfos que se exhibe en el museo.
Auriga de Delfos que se exhibe en el museo.

El oráculo de Delfos, en el Santuario de Delfos, fue un lugar de consulta a los dioses, en el templo sagrado dedicado principalmente al dios Apolo. Situado en Grecia, en la actual villa de Delfos, al pie del monte Parnaso, consagrado al propio dios y a las musas, en medio de las montañas de la Fócida, a 700 m sobre el nivel del mar y a 9,5 km de distancia del golfo de Corinto.

De las rocas de la montaña brotaban varios manantiales que formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas desde muy antiguo era la fuente Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo. La leyenda y la mitología cuentan que en el monte Parnaso y cerca de esta fuente se reunían algunas divinidades, diosas menores del canto, la poesía, llamadas musas junto con las ninfas de las fuentes, llamadas náyades. En estas reuniones Apolo tocaba la lira y las divinidades cantaban.

El oráculo de Delfos alcanzó gran notoriedad en toda Grecia desde mediados del s. VIII a.C., cuando Apolo pítico se convirtió en el patrón de las empresas coloniales. Más adelante llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.

Etimología

Delfos

Hay diversas propuestas acerca del origen del topónimo de Delfos. Una de ellas propone que viene de Delfine (Δελφινης), que era el nombre del dragón mitológico que custodiaba el oráculo antes de la llegada de Apolo.[2] Al templo de Apolo se le llamó igualmente Delfinion (Δελφίνιoν).

Pitón (Pitia)

El santuario se construyó en el lugar conocido en la antigüedad como Pitón, nombre que en griego presenta dos formas (ambas femeninas): Πυθώ, -οῦς y Πυθών, -ῶνος (Homero. Il. 2.519 y 9.405; Od.8.80). Este nombre (que carece de etimología aceptada) era el mismo que el de la gran serpiente o dragón que, según la mitología, vigilaba el oráculo primitivo (véase el siguiente apartado). En la antigüedad se intentó dar una etimología al nombre de Pitón que lo relacionara con las funciones del santuario. A estos intentos de etimología popular se refieren su relación con el verbo "pythomai" (πύτωμαι) = "pudrir", que se relacionaría con el hecho de que Apolo habría dejado pudrirse a la serpiente tras haberla matado; o con el verbo pynthanomai (πυνθάνομαι) = "informarse, aprender" que se referiría a las funciones del propio oráculo. Del término "Pitón" provienen los de "pitia" (Πυθία) o "pitonisa" , nombre de las sacerdotisas del templo, que interpretaban las respuestas.

Orígenes del Santuario

Hay testimonios de ocupación humana cercana al emplazamiento del santuario de Delfos de época arcaica desde el Neolítico, concretamente en una gruta del macizo del Parnaso. Ya en época micénica y en el mismo emplazamiento del santuario hubo primero (c. 1400 a.C.) una pequeña aldea que fue abandonada en algún momento entre 1100 y 800 a. C. El santuario propiamente dicho apareció después de esta fecha con un altar, al que siguió un primer templo. El nombre de Pitón se relaciona en la mitología con el de una gran serpiente o dragón Pitón hijo de la diosa Gea (la Tierra) que vigilaba un oráculo consagrado a su madre. Con el fin de establecer su propio oráculo con el que guiar a los hombres, Apolo mató a Pitón con su arco y tomó posesión del oráculo. Para establecer el culto del nuevo santuario desvió un barco de sacerdotes cretenses. (cf. Himno Homérico a Apolo). En el lugar original de este templo había exhalaciones de vapores subterráneos, según una tradición antigua no verificada por la moderna arqueología. (cf. Estrabón, 9.3.5).

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