Operación Wintergewitter

Operación Wintergewitter
Frente Oriental - Segunda Guerra Mundial
Bundesarchiv Bild 101I-457-0065-36, Russland, Panzer VI (Tiger I) und T34.jpg
Tanque Tiger I junto a un T-34 dejado fuera de combate, durante los combates.
Fecha1223 de diciembre de 1942
LugarSudoeste de Stalingrado
Casus belliEl 6º ejercito aleman es rodeado en Stalingrado.
ResultadoFracaso de Alemania
Beligerantes
Flag of the German Reich (1935–1945).svg Alemania Nazi
Bandera de Rumania. Rumanía
Bandera de la Unión Soviética. Unión Soviética
Comandantes
Bandera de Alemania Erich von Manstein
Bandera de Alemania Hermann Hoth
Bandera de la Unión Soviética A. Vasilevsky
Fuerzas en combate
4.° Ejército Panzer
• 50.000 hombres
• 250 tanques
Fuerzas soviéticas
• 150.000 hombres
• 650 tanques
• 1.500 piezas de artillería

La Operación Wintergewitter o "Tormenta de Invierno" (en alemán: Unternehmen Wintergewitter) fue una ofensiva alemana desarrollada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando en diciembre de 1942 fuerzas de la Wehrmacht alemana trataron vanamente de romper el cerco establecido por el Ejército Rojo sobre el Sexto Ejército alemán en la Batalla de Stalingrado.

La ofensiva alemana fue planificada por el mariscal Erich von Manstein, y ejecutada por el Cuarto Ejército Panzer al mando del general Hermann Hoth, e integrado en el Grupo de Ejércitos Don. El plan germano consitía en lanzar una ofensiva sorpresa contra las líneas soviéticas en las riberas occidentales del Volga, mientras que Manstein esperaba que el general Friedrich Paulus, jefe màximo del Sexto Ejército, lanzara sus fuerzas hacia el oeste para romper el cerco soviético y evacuar a las fuerzas alemanas de la ciudad de Stalingrado, ya casi totalmente en ruinas.

Antecedentes

Fuerzas mecanizadas alemanas yendo hacia Stalingrado a fines de 1942.

Las fuerzas alemanas en Stalingrado habían quedado aisladas del mundo exterior desde el 23 de noviembre de 1942 tras una exitosa ofensiva de cerco que duró cuatro días, lanzada por las tropas soviéticas al mando de los generales Konstantin Rokossovski y Aleksandr Vasilevski, dirigiendo a casi 1.100.000 soldados, 800 tanques, mil aviones y 13.000 cañones de todo calibre del Ejército Rojo. Tras el éxito soviético, los soldados alemanes quedaron atrapados en Stalingrado y pasaron de atacantes a sitiados. Al saberse de este evento, el dictador alemán Adolf Hitler se negó a permitir que las fuerzas del Sexto Ejército alemán evacuaran Stalingrado, ordenando que las fuerzas lideradas por Paulus siguieran resistiendo en las ruinas de la ciudad. Ante la imposibilidad de que los sitiados recibieran alimentos y municiones por vía terrestre, Hitler ordenó que la Luftwaffe se encargara de entregarles esos suministros mediante un puente aéreo, al extremo que el jefe máximo de la Luftwaffe, el nazi Hermann Goering, ofreció que los aviones podían aterrizar en Stalingrado con las 500 toneladas de suministros diarios mínimos que reclamaba Paulus, pero esa promesa jamás pudo ser cumplida.

Ciertamente la Wehrmacht ya había logrado aprovisionar con éxito a soldados cercados en la Bolsa de Demyansk, entre marzo y abril de 1942, pero en esa ocasión las fuerzas sitiadas eran tres veces más pequeñas que las de Stalingrado, considerando además que desde los días de Demyansk la Luftwaffe había perdido numerosos aviones de combate y de transporte, y que el socorro de Demyansk se había ejecutado al empezar la primavera, mientras que la crisis del Sexto Ejército sucedía al empezar el invierno, lo cual también dificultaba el aterrizaje y despegue de aviones en Stalingrado, tanto de ida como de retorno. Ninguna de estas consideraciones hizo que Hitler permitiera la retirada, sino que el Führer insistió en que las fuerzas alemanas debían continuar en las orillas del río Volga de manera definitiva, deteniendo allí a los soviéticos, y esperando la primavera de 1943 para reiniciar su ofensiva. Para el mariscal Erich von Manstein, mantener a cerca de veinte divisiones durante todo el invierno en una ciudad destruida y sin suministros representaba un cruel e insensato despilfarro de soldados y armas, considerando imposible que Stalingrado resistiera ataques soviéticos durante todo el invierno, y albergó la esperanza de forzar a Hitler para permitir la evacuación de una ciudad lanzando una contraofensiva destinada a romper el cerco.

Inicialmente Manstein esperaba que se entregara al general Hermann Hoth fuerzas mayores, pues si bien el 4.º Ejército Panzer contaba con unos 250 tanques se planificaba que fuera apoyado por más tropas de otras divisiones panzer y por infantería, lo cual no fue posible por temor a desguarnecer vastos sectores del frente.

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