Operación Ten-Gō

Operación Ten-Gō
Guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial
Battleship Yamato under air attack April 1945.jpg
El acorazado Yamato bombardeado. Se aprecia un incendio en la parte de popa de la superestructura, y la línea de flotación está muy alta debido a las inundaciones producidas por torpedos.
Fecha 7 de abril de 1945
Lugar Océano Pacífico, entre la isla de Kyushu y las islas Ryukyu, Japón
Coordenadas 30°22′00″N 128°04′00″E / 30.36666667, 30°22′00″N 128°04′00″E / 128.06666667
Resultado Victoria de los Estados Unidos
Beligerantes
Flag of the United States.svg  Estados Unidos Naval Ensign of Japan.svg Imperio de Japón
Comandantes
Marc A. Mitscher Seiichi Itō
Fuerzas en combate
11 portaaviones
386 aviones
6 acorazados
Varios destructores y cruceros
1 acorazado
1 crucero ligero
8 destructores
115 aviones (70 kamikazes, 30 cazas de escolta, 15 aviones de ataque convencionales)
Bajas
11 aviones destruidos
12 aviadores muertos
65 marineros muertos
1 acorazado destruido
1 crucero ligero destruido
4 destructores destruidos
3700 marineros muertos
105 aviadores muertos (varios en ataques kamikazes)
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Campaña de las islas Volcán y Ryukyu
Iwo JimaOkinawa – Ten-Gō

La operación Ten-Gō (del japonés Kyūjitai: 天號作戰, Shinjitai: 天号作戦 ten-gō sakusen), también llamada Ten-ichi-gō (operación Cielo Uno), fue la última operación naval japonesa en la Guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

En abril de 1945, el acorazado japonés Yamato —el mayor del mundo— zarpó desde Japón junto con otras nueve naves de guerra japonesas para realizar un ataque suicida contra las fuerzas aliadas que estaban luchando en la batalla de Okinawa. Las fuerzas japonesas fueron interceptadas y destruidas casi en su totalidad por los portaaviones estadounidenses, gracias a la supremacía aérea americana. El Yamato y otros cinco barcos japoneses fueron hundidos.

La batalla, acontecida en la etapa final de la guerra, puso en evidencia la resolución de las autoridades japonesas de llevar al extremo los ataques kamikazes para detener el avance aliado hacia el archipiélago japonés, llegando incluso al sacrificio de una armada sin protección frente a los ataques aéreos masivos.

Antecedentes

Durante la primavera de 1945, después de la campaña de las Islas Salomón, la batalla del Mar de Filipinas y la batalla del Golfo de Leyte, la una vez formidable Flota Combinada de la Marina Imperial Japonesa fue reducida a sólo un puñado de buques de guerra operacionales y a un escaso componente aéreo. La mayoría de las naves restantes de la Flota Combinada estaban estacionadas en puertos japoneses, las naves más grandes se encontraban en su mayoría en la localidad de Kure, en la prefectura de Hiroshima.[1]

Con las invasiones de Saipán e Iwo Jima, las fuerzas aliadas (principalmente estadounidenses) comenzaron su campaña militar contra las islas japonesas. Como un paso previo a una invasión planificada a las islas principales japonesas, las fuerzas aliadas invadieron Okinawa el 1 de abril de 1945. En marzo, el emperador Hirohito quería conocer, en una sesión, los avances de la prevista invasión a Okinawa. Los líderes militares japoneses explicaron que el Ejército Imperial Japonés estaba planeando extensivos ataques aéreos, incluyendo el uso del kamikaze. El emperador entonces preguntó: «¿Pero qué hay acerca de la Marina? ¿Qué están haciendo para defender Okinawa?» Bajo la presión del emperador para realizar un ataque, los comandantes de la Marina Imperial Japonesa concibieron una misión suicida con las naves operacionales de reserva, que incluían al gigantesco acorazado Yamato.[2]

Este plan, diseñado bajo la dirección del comandante en jefe de la Flota Combinada, el almirante Soemu Toyoda,[5]

Los oficiales en jefe del Yamato, fotografía del 5 de abril de 1945, dos días antes de la batalla.

El 5 de abril, el vicealmirante Ryunosuke Kusaka viajó de Tokio a Tokuyama en un último intento para convencer a los comandantes de la Flota Combinada, incluyendo al almirante Itō, para que aceptaran el plan. Al escuchar por primera vez la explicación de la operación planeada (el plan estaba bajo secreto para la mayoría de ellos hasta ese momento), los comandantes y capitanes de la Flota Combinada se unieron de manera unánime a la causa del almirante Itō de rechazar el plan por las mismas razones que él había expresado. El almirante Kusaka explicó que el ataque de la Marina podía ayudar a distraer el componente aéreo estadounidense y permitir al Ejército Imperial ataques aéreos contra la flota estadounidense en Okinawa. Explicó también que los líderes nacionales de Japón, incluyendo al Emperador, estaban deseosos de que la Marina hiciera su mejor trabajo para apoyar la defensa de Okinawa. Al escuchar esto, los comandantes de la Flota Combinada desistieron y aceptaron el plan propuesto. Los tripulantes de las naves fueron avisados de la misión y se les dio la oportunidad de no participar en ella si deseaban. Ninguno lo hizo. Sin embargo, a los tripulantes novatos, enfermos e incapacitados se les ordenó que evacuaran las naves.[8]

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