Operación Peter Pan

Operación Peter Pan (también Operación Pedro Pan) fue una maniobra coordinada entre el Gobierno de los Estados Unidos (con énfasis sobre la CIA), la Iglesia católica y los cubanos que se encontraban en el exilio, por la cual más de 14.000 niños fueron llevados de Cuba a Estados Unidos. Tuvo lugar entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962. La operación fue diseñada para transportar a los niños de padres cubanos preocupados que temían la idelogía comunista del gobierno cubano y que conocían lo sucedido con los " niños de Rusia" enviados por la Segunda República Española a la Unión Soviética,[1] las noticias de que ya había escuelas de adoctrinamiento, y de que al Ejército Rebelde lo estaban también adoctrinando, añadido a todo esto lo que estaba sucediendo con la implantación de un sistema comunista en Cuba.

La operación

El sacerdote católico estadounidense, el Padre (posteriormente Monseñor) Bryan Walsh trabajó con Washington para coordinar la tramitación de visas para los niños. Vuelos de Pan Am llevaron a los niños a Miami, Florida, que, en la jerga de la operación era llamada "La tierra de Nunca Jamás" (Never-Never Land), y por ello los niños fueron conocidos como los "Peter Pans". El plan original de la operación contaba con que los niños se reunieran con sus padres al cabo de pocos meses.

En 1961, los Estados Unidos cerraron su embajada en Cuba como parte de los preparativos para la Invasión de Bahía de Cochinos. En respuesta a la invasión, Cuba llegó a un acuerdo con el premier soviético Nikita Jrushchov para trasladar armas nucleares al país, lo que llevó a la Crisis de los Misiles en 1962. Durante esta crisis, el Gobierno de los Estados Unidos canceló los vuelos entre los dos países; esto tuvo un efecto dramático, dejando a ochocientos niños a la espera de sus padres en Miami. Cuando se hizo obvio que los padres no llegarían pronto a los Estados Unidos, grupos católicos recogieron a los niños de Miami y los ubicaron en diferentes orfanatos, o con diversas familias por todo el país, para que fueran adoptados. Después del cese de los vuelos comerciales entre Cuba y EE.UU. se delinearon otras rutas alternativas para el éxodo de los niños desde Cuba, y más tarde, para los propios padres, con miras a una eventual reunificación. Muchas de estas operaciones fueron secretas pero eventualmente fueron descubiertas.

Los padres viajarían a un tercer país (por lo general México o España), desde Cuba y tendrían que esperar en el limbo para obtener visados que les permitieran viajar a los Estados Unidos más tarde. El Reino Unido permitió que niños cubanos viajaran a Jamaica con visas emitidas por la embajada de Gran Bretaña, para luego viajar directamente a Estados Unidos desde allí. Si bien la Operación Pedro Pan era un programa clandestino, el gobierno cubano lo descubrió.

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