Operación León Marino

Operación León Marino
Parte de Frente Occidental - Segunda Guerra Mundial
Sealion2.svg
Mapa descriptivo de la operación.
Localización Desde el canal de la Mancha, a la Isla de Wight y los condados de Sussex, Kent y Dorset.
Planeado por War ensign of Germany (1938-1945).svg OKW
Blanco Inglaterra
Fecha Septiembre de 1940
Resultado Cancelación del plan y dispersión de las fuerzas alemanas para la Operación Barbarroja.
[ editar datos en Wikidata]

La Operación León Marino (en alemán: Unternehmen Seelöwe) fue un plan alemán para invadir Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. La invasión no llegó a ejecutarse, si bien sus preparativos fueron muy intensos y la amenaza de invasión se mantuvo durante bastante tiempo, primero para mantener una presión psicológica sobre el pueblo y el gobierno británicos, y posteriormente para encubrir los planes alemanes de ataque contra la Unión Soviética.

Inicio del plan de invasión

El fracaso de la Luftwaffe en su lucha contra la RAF durante la batalla de Inglaterra fue un factor clave para la cancelación de este plan.

El plan fue mencionado por primera vez ante Hitler en una reunión el 21 de mayo de 1940, si bien la Kriegsmarine había estudiado la invasión ya en noviembre de 1939 (Plan Norte-Oeste), según órdenes del Gran Almirante Erich Raeder fechadas en el diario de guerra del mando de la Kriegsmarine el 15 de noviembre de 1939.[1]

Norte-Oeste

El Plan Norte-Oeste,[2] como sería conocido hasta julio de 1940, planteaba una invasión por sorpresa a pequeña escala en las zonas de Yarmouth y Lowestoft, con tres o cuatro divisiones de infantería y aerotransportadas seguidas por una segunda oleada que incluiría divisiones panzer y motorizadas. No solo las zonas de desembarco eran distintas de las definitivamente escogidas, también los puntos de embarque diferían: fundamentalmente se contaba con poder utilizar puertos en el mar del Norte y el Báltico, dado que en el momento de gestación del Plan Norte-Oeste no se contaba aún con las bases en los Países Bajos y Francia que proporcionaría la campaña de mayo y de junio de 1940 ( Caso Amarillo).

El Alto Mando de la Luftwaffe reseñó el 30 de diciembre de 1939, examinando el plan, que "la operación planeada puede ser considerada únicamente bajo condiciones de absoluta superioridad aérea", dada la incapacidad de la Kriegsmarine para proporcionar una adecuada escolta a los transportes que se utilizasen para la invasión, puesto que la Royal Navy tenía un poderío muy superior al alemán en buques de superficie.

Avances en mayo y junio de 1940

Con el éxito alemán en las primeras fases de la Operación Fall Gelb, el Gran Almirante Raeder planteó a Hitler la posibilidad de una invasión, discutiéndolo en privado con él en una reunión el 21 de mayo de 1940 (según la entrada recogida al respecto en el Diario del comando de la Kriegsmarine "el Führer y el comandante en jefe de la Kriegsmarine discuten en privado detalles sobre la invasión del Reino Unido, en la que el comando de la Kriegsmarine ha estado trabajando desde noviembre"). Hitler no mostró un particular interés en la invasión, sobre la que tal vez Raeder le advirtió de sus grandes dificultades.[3]

Uno de los 54 PzKpfw III preparados para la invasión.

Sólo cuando se hizo patente que el gobierno inglés no estaba dispuesto a entablar negociaciones de paz, Hitler, muy reticentemente, permitió que se analizase y planificase la operación. De forma autónoma, el Contraalmirante Fricke había elaborado ya el 27 de mayo un memorándum bajo el nombre "Estudio Inglaterra", sobre la base de "Norte-Oeste", en el que las zonas de desembarco se situaban bien en la zona entre Portland y Yarmouth, bien entre el estuario del Támesis y Newcastle. En ese memorándum se reflejaba ya la imposibilidad de conseguir una sorpresa en la operación, así como sus numerosos peligros. Durante junio se suceden distintas conversaciones y aproximaciones en el bando alemán respecto de la posibilidad de invasión. Problemas como la falta de naves de desembarco especializadas para tal tarea dan lugar a anécdotas como la propuesta del Profesor Gottfried Feder, del Ministerio del Reich de Economía, que abogaba desde abril de 1940 por construir unos "cocodrilos de guerra" capaces de transportar 200 hombres en su interior bajo el mar, una posibilidad que únicamente se abandono en julio de 1940, pese al interés que despertó en Franz Halder, Jefe de Estado Mayor alemán. En ese período también se adaptan un cierto número de tanques para dotarles de capacidades sumergibles.

La Directiva número 16

La falta de signos de que el gobierno inglés se aviniese a capitular llevó finalmente a que en julio se cursaran las órdenes para la compra de la invasión, que se concretó en la Directiva número 16, de 16 de julio de 1940. Como nota curiosa, la operación se denominaba en el borrador de Directiva como "León", siendo al parecer el propio Hitler el que modifica su nomenclatura a "León Marino". La Directiva concebía la operación como un cruce a gran escala de un río, no considerando otra opción que el cruce del Canal por el punto más estrecho del mismo.

Extracto de la Directiva número 16.

Enfoque inicial del plan de invasión

El plan volvía al planteamiento original de "operación por sorpresa" ya enunciado en "Norte-Oeste". Se sugería la oportunidad de acciones preliminares, como la toma de la Isla de Wight o Cornwall, con un calendario general que indicaba que todos los preparativos debían estar terminados para el 15 de agosto. Ciertas condiciones preliminares se exigían para ejecutar la acción de desembarco propiamente dicha:

  1. El poder ofensivo de la RAF debía ser reducido hasta el punto de evitar que interfiriese con el cruce del Estrecho.
  2. Las rutas marinas debían ser despejadas de minas enemigas, al tiempo que se situaban densos campos de minas en ambos flancos de los puntos de desembarco (Estrechos de Dover y la zona oeste del Canal entre Aldernay y Portland), a fin de prevenir la entrada de fuerzas navales enemigas.
  3. Poderosas fuerzas de artillería costera deberían utilizarse para dominar y proteger el cruce del Canal.
  4. Por último, se sugería que las fuerzas navales británicas debían ser hostigadas en el Mar del Norte, al tiempo que las fuerzas navales italianas apoyaban la acción atacando a la Royal Navy en el Mediterráneo poco antes de la acción de desembarco.

La cadena de mando de la operación situaba a Hitler como su máximo responsable, con Brauchitsch, Raeder y Göring al frente de las fuerzas de tierra, mar y aire. Para esta operación se dispuso que el comando alemán tendría sus cuarteles generales en la zona de Schloss Ziegenberg.

Cada arma del Ejército tenía tareas muy detalladas en la Directiva. El ejército de tierra debía ocuparse del plan de operaciones de las fuerzas que compondrían la primera oleada, así como de disponer elementos para las oleadas subsiguientes. La Kriegsmarine debía ocuparse de reunir los medios necesarios para el transporte en los puertos de invasión, así como de proteger el cruce con las fuerzas disponibles. En cuanto a la Luftwaffe, además de corresponderle la tarea clave de eliminar la amenaza de la RAF, proporcionaría escolta aérea a la flota de invasión y los convoyes de suministros que la seguirían, así como apoyaría al Ejército una vez se produjera el desembarco, neutralizando las defensas costeras en las zonas de desembarco.

Las fuerzas de desembarco asignadas por el Ejército de Tierra (Heer) consistían en el Grupo de Ejércitos A bajo el mando del mariscal Von Rundstedt. El 9 y 16 Ejércitos lanzarían así un asalto en tres oleadas, tal y como la operación fue finalmente diseñada. La primera consistiría en seis divisiones divididas en dos grupos (unos 90 100 hombres), previéndose el refuerzo de siete divisiones más en las siguientes oleadas, totalizando 260 400 hombres, 61 983 caballos y 34 200 vehículos (incluyendo tanques, artillería y baterías antiaéreas ligeras de la Luftwaffe).[4] Sin embargo, ese planteamiento no era el que había esperado inicialmente el Ejército de Tierra. Los alemanes esperaban usar un millón de soldados en la conquista de la isla.

Disputas en torno al frente de desembarco

La primera instrucción del Ejército de Tierra sobre el despliegue de fuerzas para la invasión databa del 17 de julio de 1940. En ese primer enfoque se hablaba de una primera oleada consistente en 13 divisiones.[6]

Tal ambicioso planteamiento originó desde el principio una fuerte oposición por parte de la Kriegsmarine. Un gran número de documentos ilustran las opiniones cruzadas en ese sentido entre el Ejército de Tierra y la Armada alemanas.[8] En conclusión, para Hitler la invasión debía ser acometida "únicamente si otros medios no bastaban para someter a Gran Bretaña". Con todo, instruyó a la Kriegsmarine para que finalizase sus preparativos con la fecha del 15 de septiembre de 1940 como límite.

La ofensiva aérea

Un requisito esencial de la operación, como se ha señalado, era la superioridad aérea, clave para que pudiese mantenerse a la Royal Navy fuera de los Estrechos. Por ello, la primera parte de la operación consistió en grandes ataques aéreos en varias fases, ejecutados por tres Luftflottes, la II y la III desde Francia y la V desde Noruega. En la primera de las fases se entablaron encuentros a pequeña escala en el Canal, que culminaron con la interrupción del paso de convoyes británicos a la luz del día. En la segunda fase, a partir de agosto de 1940, la Luftwaffe intentó destruir el aparato defensivo aéreo británico en el sudeste de Inglaterra, para lo que se desencadenó la llamada Operación Día del Águila (Unternehmen Adler). A finales de agosto de 1940, la situación del Grupo 12 de caza de la RAF era tan desastrosa que el Jagdführer 2 de la Luftflotte II afirmaba el 29 de ese mes que "la supremacía ilimitada en cazas" era ya un hecho. Sin embargo la incompetencia de Goering y el cambio de objetivo de la Luftwaffe a partir del 7 de septiembre de 1940, cuando, a consecuencia de los ataques de represalia ordenados por el bombardeo británico de Berlín a fines de agosto, se interrumpen los ataques masivos contra aeródromos y se toma como blancos principales Londres y las ciudades de producción bélica, hacen que no se consiga la deseada y necesaria supremacía y se reconsidere la oportunidad de la invasión.

Other Languages