Operación Cólera de Dios

La Operación Cólera de Dios[4] en la que perecieron once miembros del equipo olímpico israelí.

Sus objetivos incluían a militantes del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, responsable del ataque de Múnich, y a aquellos miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) acusados por Israel de estar involucrados.[6]

Durante la operación, unidades de agentes israelíes mataron a docenas de palestinos y árabes en varias regiones de Europa, incluyendo el asesinato por error de un camarero en Lillehammer ( Noruega), de nombre Ahmed Bouchiki. Además, se lanzó un ataque militar adicional en el interior de Líbano destinado a matar a importantes objetivos palestinos. Esta serie de muertes espoleó actos de represalia por parte de Septiembre Negro contra miembros e intereses del gobierno israelí en todo el mundo. También se desencadenaron críticas a Israel relativas a los objetivos seleccionados, a las tácticas de asesinato empleadas y a la efectividad de la operación. Debido al carácter secreto de las acciones, algunos detalles no se pueden verificar más que a partir de una única fuente, entre las que se incluye el relato de un israelí que afirma haber dirigido uno de los comandos.

La operación fue representada en una película del canal estadounidense HBO en 1986 y en la cinta de Steven Spielberg Múnich (2005).

Contexto y planificación

Tras el secuestro, Meir supuestamente les dijo a Yariv y a Zamir "Enviad a los muchachos".[7]

La masacre de once atletas en los Juegos Olímpicos de 1972 por parte del grupo terrorista Septiembre Negro llevó a Israel a plantearse medidas para evitar que se produjesen acciones similares en el futuro. Poco después del atentado, la primera ministra Golda Meir creó el "Comité X", un pequeño grupo de funcionarios del gobierno que tenía la tarea de estudiar cuál sería la respuesta israelí. La propia Meir y su ministro de Defensa, Moshé Dayán, estaban al frente del mismo. También nombró al general Aharon Yariv como su consejero en la lucha contra el terrorismo; éste, junto con el director del Mossad Zvi Zamir, desempeñaría un papel principal en la dirección de la operación. El comité llegó a la conclusión de que, para evitar futuros ataques terroristas contra Israel, era necesario eliminar a aquellos que habían apoyado o llevado a cabo la matanza de Múnich, y hacerlo de manera que causara el suficiente impacto como para disuadir a Septiembre Negro de realizar otras acciones parecidas. Presionada por la opinión pública israelí y por los altos cargos de los servicios de inteligencia, Meir autorizó con cierta reticencia el inicio de la campaña de asesinatos.[10]

El primer encargo que el comité encomendó a la inteligencia israelí consistió en la preparación de una lista de objetivos en la que figurasen todos aquellos individuos involucrados en los sucesos de Múnich. Esto se llevó a cabo con la ayuda de espías infiltrados en la OLP que trabajaban para el Mossad y con información proporcionada por agencias europeas aliadas.[12] Una vez que se completó la tarea, se le encargó al Mossad que localizase a los individuos y se les exterminara.

La idea de la "negativa plausible" fue uno de los conceptos clave que se acordaron. Consistía en que debería ser imposible probar alguna conexión entre las muertes y el Estado de Israel.[14]

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