Omayra Sánchez

Omayra Sánchez Garzón
Información personal
Nacimiento28 de agosto de 1972
Armero, Colombia Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento16 de noviembre de 1985 (13 años)
Flag of Colombia.svg Colombia, Armero
NacionalidadColombiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónEstudiante

Omayra Sánchez Garzón (28 de agosto de 1972 – 16 de noviembre de 1985) fue una niña colombiana de 13 años, quien murió en Armero, Tolima, víctima de la erupción del volcán Nevado del Ruiz en 1985. Adquirió reconocimiento mundial al estar tres días atrapada entre el lodo y restos de su propia casa, mientras las cámaras de televisión transmitían incesantemente sus últimas horas de vida. Actualmente, en el sitio donde padeció su agonía, una valla de la Fundación Armando Armero que forma parte del Centro de Interpretación de la Memoria y la Tragedia de Armero, cuenta su historia.

Después de que un lahar demoliese su casa, Omayra quedó atrapada bajo los escombros, donde permaneció en medio del lodo durante tres días. Su valentía y dignidad conmovió a los periodistas y socorristas, quienes pusieron gran empeño en reconfortarla. Después de 60 horas de lucha, murió, probablemente como resultado de la gangrena o hipotermia. Su muerte puso en relieve la incapacidad de los funcionarios para responder correctamente a la amenaza del volcán, en contraste con los esfuerzos de los voluntarios de rescate y los trabajadores por llegar y atender a las víctimas atrapadas, a pesar de los inadecuados suministros y equipos.

Una fotografía de Omayra tomada por el periodista Frank Fournier poco antes de su muerte fue publicada en medios de prensa de todo el mundo. Posteriormente la foto fue designada como foto del año ( World Press Photo of the Year) de 1986. Omayra se ha mantenido como una figura en la cultura popular, recordada a través de la música, la literatura y artículos conmemorativos.

Escenario de la tragedia

El 13 de noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz entró en erupción. A las 9:09 de la noche, flujos piroclásticos emitidos por el cráter del volcán fundieron cerca del 10% del glaciar de la montaña, enviando cuatro lahares —flujos de lodo, tierra y escombros productos de la actividad volcánica— que descendieron por las laderas del Nevado a 60 km/h. Los lahares aumentaron su velocidad en los barrancos y se encaminaron hacia los cauces de los seis ríos que nacían en el volcán. La población de Armero, ubicada a poco menos de 50 km del volcán, fue golpeada por dichos lahares, falleciendo más de 20 000 de sus 29 000 habitantes;[3]

En el centro de esta zona, la ciudad de Armero fue sepultada por un grueso flujo de lodo volcánico en 1985.

La pérdida de vidas se vio agravada por el fracaso de las autoridades en tomar medidas preventivas debido a la ausencia de señales claras de peligro inminente. No había erupciones sustanciales del volcán desde 1845, lo que contribuyó a la complacencia; los lugareños llaman al volcán el «León dormido».[4]

En septiembre de 1985, debido a los terremotos y la erupción freática que sacudió a la zona alrededor del volcán, los funcionarios comenzaron a planificar la evacuación del área. Un mapa de riesgos fue preparado en octubre;[7]

El Congreso colombiano criticó a los científicos y la defensa civil por el alarmismo, ya que el gobierno y el ejército estaban ocupados con la campaña de la guerrilla en Bogotá, la capital nacional, que entonces estaba en su apogeo.[8]

El número de muertos se incrementó por la falta de alertas tempranas,[12]​ Su lahares fueron los más sangrientos en la historia volcánica.

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