Olga Aleksándrovna Románova

Gran Duquesa Olga Aleksándrovna
Grand Duchess Olga Alexandrovna.jpg
La Gran Duquesa Olga Aleksándrovna de Rusia.
Información personal
Nacimiento 13 de junio de 1882
Palacio Peterhof,
San Petersburgo, Bandera de Rusia Imperio ruso
Fallecimiento 24 de noviembre de 1960
(78 años)
Toronto, Flag of Canada.svg  Canadá
Familia
Casa real Dinastía Románov
Padre Alejandro III de Rusia
Madre Dagmar de Dinamarca
Consorte Pedro Alexándrovich de Oldemburgo
Nikolai Kulikovsky
Descendencia Tikhon Nikolaevich
Guri Nikolaevich
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Gran duquesa Olga Aleksándrovna Románova (en ruso: Ольга Александровна Романова; 13 de junio de 1882 - 24 de noviembre de 1960), fue la última hija de Alejandro III y de la zarina María Fiódorovna Románova. A su muerte fue conocida como la última gran duquesa de la Imperio ruso.

Fue criada en el Palacio de Gátchina, fuera de San Petersburgo. Desde pequeña mantuvo una relación más distante con su madre que con su padre. Tenía 12 años cuando el zar Alejandro III murió y su hermano fue coronado soberano de Rusia.

En 1901, con 19 años, se casó con el duque Pedro Alexándrovich de Oldemburgo (muerto en 1924), considerado por la alta aristocracia como homosexual. El matrimonio duró 15 años y no se consumó. El matrimonio llevaba vidas separadas y finalmente fue anulado por el emperador en 1916. Al mes siguiente, Olga se casó con el coronel Nicolás Aleksándrovich Kulikovsky, quien era su amante desde hacía varios años. Durante la Primera Guerra Mundial, sirvió como enfermera del ejército y le fue concedida la medalla al mérito personal. Con la caída de los Románov en 1917, huyó con su marido e hijos a Crimea.

Olga y su familia lograron huir de Rusia en febrero de 1920 y se reunieron con su madre, la emperatriz viuda, en Dinamarca. En el exilio, Olga actuó como compañera y secretaria personal de su madre, reuniéndose a menudo con los impostores Románov que afirmaban ser sus parientes muertos. En 1925 conoció a Anna Anderson, que afirmaba ser su sobrina, la gran duquesa Anastasia. Después de la muerte de la emperatriz viuda en 1928, Olga y su marido compraron una granja en Ballerup, cerca de Copenhague. Allí llevó una vida sencilla: criar a sus dos hijos, trabajar en la granja y pintar. Durante su vida, pintó más de 2.000 obras de arte, lo que proporcionó ingresos adicionales a la familia.

En 1948, sintiéndose amenazada por el régimen de Stalin, Olga y su familia emigraron a una granja de Ontario ( Canadá). Con avanzada edad, Olga y su marido se trasladaron a un bungalow. El coronel Kulikovsky murió en 1958. Dos años más tarde, mientras su salud se deterioraba, Olga se mudó a un pequeño apartamento en el este de Toronto. Murió a los 78 años, siete meses después de su hermana mayor, Xenia.

Primeros años

Black-and-white photograph of the Romanov family. Olga is a young girl who stands at the front resting against the arms of her seated bearded and bald father, who wears a military uniform. The older children and the empress complete the group.
Olga (en el centro) con su padre, Alejandro III, en 1888. En la fila trasera (de izquierda a derecha), sus hermanos y madre: el gran duque Miguel, la emperatriz María, el zarévich Nicolás, la gran duquesa Xenia y el gran duque Jorge.

Sus padres fueron el zar Alejandro III de Rusia y la zarina María Fiódorovna Románova (nacida princesa Dagmar de Dinamarca). La gran duquesa Olga nació en la púrpura, en 1882, en el Palacio Peterhof, al oeste de San Petersburgo. Su nacimiento fue anunciado con los tradicionales 101 cañonazos desde la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, con igual parecido en todo el Imperio ruso.[1]​ Por consejo de su tía, la princesa de Gales, su madre la colocó al cuidado de una niñera británica.

Dado que la familia imperial rusa había sido frecuente objetivo de atentados (su abuelo, el zar Alejandro II había sido asesinado en 1881), la gran duquesa fue enviada al Palacio Gátchina, a las afueras de San Petersburgo. En Gátchina, Olga y sus hermanos llevaron un estilo de vida austero: dormían en duros catres, se levantaban de madrugada, se lavaban con agua fría y desayunaban una simple papilla.[2]

Olga dejó por primera vez el palacio en 1888, cuando visitó con la familia imperial el Cáucaso. Cuando el tren que los regresaba a toda velocidad pasaba por un pequeño pueblo se sacudió violentamente y se salió de los rieles. Su familia se encontraba en el coche-comedor, que quedó destruido, con el techo de hierro derrumbado y las ruedas y el suelo cortados. El zar en "un esfuerzo hercúleo" tuvo que levantar el pesado techo para que todos pudieran escapar.[4]

La gran duquesa y sus hermanos fueron educados por profesores privados en materias como historia, geografía, inglés, francés y dibujo, además de baile y equitación.[5]​ Sus vacaciones familiares las pasaba en verano en Peterhof y con sus abuelos maternos, los reyes de Dinamarca, en el Palacio de Fredensborg, en la isla de Selandia.

La relación entre Olga y su madre era más reservada.[7]​ Olga dijo de su padre:

Mi padre era todo para mí. Inmerso en el trabajo como estaba, siempre conseguía media hora para nosotros. Una vez mi padre me mostró un álbum muy viejo lleno de dibujos a lápiz de la ciudad imaginaria de Mopsópolis, habitada por mopses. Me lo mostró en secreto y yo estaba encantada con que compartiera secretos de su infancia conmigo.[8]

En 1894, la nefritis de su padre obligó a la familia imperial a cancelar sus vacaciones en Dinamarca.[10]

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