Objetivismo

El objetivismo es un sistema filosófico desarrollado por la escritora y filósofa ruso- estadounidense de origen judío Ayn Rand (seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum; San Petersburgo, 1905 - Nueva York, 1982) que presenta posturas propias en metafísica, epistemología, ética, política y estética. Sostiene que existe una realidad independiente de la mente del ser humano, que éste está en contacto con dicha realidad a través de la percepción de los sentidos y que adquiere conocimiento procesando los datos de dicha percepción por medio de la razón (o la «identificación no-contradictoria»). Afirma que a la realidad (naturaleza de las cosas) solo se le domina obedeciéndola, que el propósito moral de la vida es la búsqueda de la propia felicidad o el «interés propio racional»; que el único sistema social acorde con este fin es el capitalismo puro (llamado también capitalismo laissez-faire) y que el rol del arte en la vida humana es la transformación de las ideas metafísicas en una forma física ( obra de arte) que se pueda comprender y a la que se pueda responder emocionalmente.

Rand presenta ésta como una filosofía «para vivir en la Tierra», enraizada en la realidad y orientada al alcance del conocimiento del mundo natural, para lo cual se rechaza la religión (véase ateísmo) y se busca una interacción armoniosa y mutuamente beneficiosa entre los seres humanos. Aunque poco conocido, el objetivismo es una influencia filosófica importante en el pensamiento moderno, y a la vez genera controversias.

La esencia del objetivismo

Ayn Rand definió el objetivismo como una filosofía «para vivir en la Tierra».

Mi filosofía es, en esencia, el concepto del hombre como un ser heroico, con su propia felicidad como propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble y con la razón como su único absoluto.

Ayn Rand

Poco antes de la publicación de La rebelión de Atlas, se le pidió a Rand que resumiera el objetivismo en unas pocas palabras. Su respuesta fue:

1. Metafísica: realidad objetiva.
2. Epistemología: razón.
3. Ética: interés propio.
4. Política: capitalismo.

Metafísica: realidad objetiva

La naturaleza, para ser dominada, debe ser obedecida.

El mero desear algo no lo convertirá en realidad.

La realidad existe como un absoluto objetivo: los hechos son los hechos, independientemente de los sentimientos, deseos, esperanzas o miedos de los hombres.

Ayn Rand

La metafísica Objetivista, y por lo tanto toda su filosofía, está basada en axiomas. Dentro del Objetivismo, se entiende por axioma un hecho reconocible por mera percepción y en el que se basa toda forma de conocimiento.[2]​:

Debido a su caracter axiomático, solo es posible indicarlos de forma redundante. En este contexto, existencia es un concepto que incluye todo: lo que ha existido, existe y existirá y el primer axioma simplemente subraya el hecho de que existe. El segundo axioma señala al hecho implicito de que somos conscientes de que existe algo. El tercero, de que todo lo que existe es algo en particular, es decir, con una identidad o naturaleza y está implícito en los otros dos.[2]

Existen otros principios en la filosofía objetivista, pero son corolarios de los axiomas:

  • Ley de la causalidad. Es la ley de la identidad aplicada a las acciones. Como las acciones son acciones de entidades y toda entidad es algo en concreto, ninguna entidad puede actuar a parte de ni en contra de su identidad.
  • Primacía de la existencia. Establece que la realidad existe independientemente de la conciencia humana. Consciencia presupone que existe algo de lo que ser consciente, aunque la existencia no presupone consciencia. Dicho de otra forma, este principio declara que los hechos son los que son independientemente de lo que cualquier persona crea, piense, sueñe, desee, espere, tema o se imagine.

Epistemología: razón

No puedes comerte tu pastel y conservarlo.

La razón (la facultad que identifica e integra las percepciones provistas por los sentidos de los hombres) es el único medio de percepción de la realidad del hombre, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia.

Ayn Rand

Los seres humanos individuales se hacen conscientes de la realidad a través de sus sentidos. No hay, pues, «racionalidad colectiva». La razón es el único modo de conseguir conocimiento («las emociones no son instrumentos cognitivos»).

Ética: egoísmo «racional»

El hombre —cada hombre— es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida.

Ayn Rand

Ayn Rand propugnaba el egoísmo racional, esto es, la autoestima basada en valores objetivos y que, por tanto, nunca tuviese siquiera la pretensión de violentar en modo alguno la vida o la libertad de los demás. Se ha acusado a veces a Ayn Rand de plagiar el concepto de voluntad de poder de Friedrich Nietzsche, lo cual es erróneo, puesto que la autora define esta última como un egoísmo «irracional»; supone la imposición de la propia voluntad a los demás.

Ayn Rand condenaba inequívocamente el egoísmo irracional de entregarse a los propios caprichos irracionales. Llamaba a esta actitud whim-worshipping ("adoración del capricho"), y a sus practicantes les daba el gráfico nombre de «egoístas sin ego».

Política: capitalismo

El sistema político económico ideal es el capitalismo laissez-faire. Es un sistema en el cual los hombres tratan unos con otros no como amos y esclavos, sino como comerciantes, mediante intercambio libre y voluntario, en beneficio mutuo. Es un sistema en el cual ningún hombre puede obtener ningún valor de otro mediante el uso de la fuerza física, y ningún hombre debe iniciar el uso de la fuerza física contra otros. El gobierno actúa exclusivamente como policía, protegiendo los derechos de los hombres solo en represalia y solo contra aquellos que inician el uso de la fuerza física, tales como criminales o invasores extranjeros. En un sistema de capitalismo puro, debe haber (pero históricamente esta situación aún no se ha dado nunca) una separación total entre el estado y la economía, en la misma manera y por las mismas razones que en el caso de la separación entre la iglesia y el estado.

Ayn Rand

Según Ayn Rand, el capitalismo puro es el sistema económico más productivo que existe y el que generó mayor bienestar. Pero, decía, este no debe ser el motivo principal para defenderlo. Según Ayn Rand el capitalismo debe ser defendido prioritariamente en términos morales, no prácticos. Y el principio de esta moral sería el respeto a la libertad de todos los individuos, que se relacionan y cooperan de forma voluntaria y no impuesta.

Según ella, el único sistema social moral es el del puro capitalismo laissez-faire, con un gobierno estrictamente limitado a gestionar las instituciones destinadas a impedir o castigar el inicio de violencia por parte de unos seres humanos sobre otros, esto es: sistema judicial, policía y ejército.

Estética

Portada del primer libro de Ayn Rand, de 2500 palabras, sobre la femme fatale polaca Pola Negri, publicado en 1925 en la URSS.[3]

El arte da al hombre la experiencia de vivir en un mundo donde las cosas son como deberían ser. Esta experiencia es de crucial importancia para él: es su salvavidas psicológico. Dado que la ambición del hombre no tiene límite, dado que su búsqueda y logro de valores es un proceso que dura toda la vida —y cuanto más elevados los valores, más dura es la lucha—, el hombre necesita un momento, una hora, cierto período de tiempo en el cual pueda experimentar el sentido de su tarea terminada, el sentido de vivir en un universo donde sus valores hayan sido exitosamente realizados. Es como un descanso, un momento de repostar combustible mental hacia nuevos logros. El arte le da este combustible, un momento de alegría metafísica, un momento de amor por la existencia. Como un faro, alzado sobre los oscuros cruces de caminos del mundo, diciendo «Esto es posible».

Ayn Rand

El objetivismo sostiene que el arte es al espíritu del hombre lo que la tecnología es a su vida material, y, por consiguiente, el arte debe mostrar al hombre «como podría y debería ser».

Las teorías estéticas objetivistas se plasman en una escuela artística llamada realismo romántico, que tiende a plasmar seres humanos en situaciones de alegría y triunfo.[4]

El objetivismo considera que la práctica totalidad del arte moderno no es tal arte, y que su origen está en la corrupción filosófica pretendidamente introducida por Immanuel Kant en la filosofía occidental.

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