Niní Marshall

Niní Marshall
NiniMarshall.png
Información personal
Nombre de nacimiento Marina Esther Traveso[1]
Otros nombres

La dama del humor

La Chaplin con faldas
Nacimiento 1 de junio de 1903
Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 18 de marzo de 1996 (92 años)
Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad Argentina Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Pareja Felipe Edelmann
Marcelo Salcedo
Carmelo Santiago
Hijos Ángela Dora Edelmann de Abregó (n. 1926) 
Información profesional
Ocupación Actriz, humorista, cantante, guionista, periodista, pintora
Años activa 1933-1988
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Niní Marshall ( Buenos Aires, 1 de junio de 1903- ibídem, 18 de marzo de 1996) fue el seudónimo de Marina Esther Traveso,[2]

Inició su carrera como redactora en la revista Sintonía en la década de 1930 bajo el seudónimo de Mitzy.[4]​ Entre 1939 y 1940, encabezó una trilogía dirigida por Romero que incluyó los filmes Divorcio en Montevideo, Casamiento en Buenos Aires y Luna de miel en Río.

Su observación minuciosa de la sociedad la llevó a crear dos personajes emblemáticos, Catita y Cándida, dos arquetipos de la inmigración europea del siglo XX, con los que intervino en gran parte de sus películas. A comienzos de los años de 1940, encabezó las primeras superproducciones de la historia del cine argentino, Carmen (1943), Madame Sans Gene (1945) —por la que obtuvo el premio a la mejor actriz cómica de la ACCA— y Mosquita muerta (1946), todas dirigidas por Luis César Amadori.[5]

Su retorno al cine luego tras la caída del peronismo tuvo lugar en Catita es una dama (1956), que no tuvo el mismo éxito que sus películas anteriores. Sus siguientes actuaciones fueron en comedias de bajo presupuesto que le ofrecieron un lucimiento limitado y tuvieron una mala recepción. En cambio, sus presentaciones televisivas en los años de 1960 en el ciclo de Nicolás Mancera, Sábados circulares, generaron repercusión en el público.[7]

Marshall se retiró del cine en 1980 después de filmar ¡Qué linda es mi familia! junto a Luis Sandrini, aunque en 1985 publicó sus memorias y continuó trabajando esporádicamente en televisión hasta 1988. Los últimos años de su vida estuvieron marcados por los homenajes,[9]

Biografía

Infancia y juventud

Niní Marshall en su niñez, cerca de 1904.
La vivienda de la calle Defensa 219, en la que vivió Marshall durante su infancia. Actualmente es sede del Museo de la Ciudad.

Marina Esther Traveso[13]

En su niñez, la familia se trasladó al barrio de Montserrat y Marina inició sus estudios de danzas españolas, pintura, dibujo, canto, piano[17]

Fue en esa institución donde se recibió de bachiller en 1921.[6]

Inicios en el periodismo y la radio

En 1933, a instancias de su amigo Delfín Ravinovich, consiguió trabajo como redactora en La Novela Semanal, donde escribió artículos con el fin de promocionar artefactos domésticos, como los de la empresa General Electric.[6]​ Sus redacciones rápidamente adquirieron popularidad y comentó acerca de su trabajo:

Mi especialidad era un poco tomarle el pelo a la gente de la radio. Tenía una página de humor a mi cargo, en la que hacía mis comentarios ilustrados con mis propios monitos, porque también me defiendo dibujando. Iba, miraba, escribía y dibujaba. Ese acercamiento, más las clases de canto que había tomado de chica, me permitieron iniciar mi carrera como cantante.[26]

Niní Marshall caracterizada como Cándida.

En 1934, por sugerencia de uno de los directivos de Sintonía, se presentó en una prueba radiofónica y resultó elegida en la categoría de «cantante internacional». Un mes después, realizó su primera presentación como cancionista en el ciclo de radio La voz del aire, donde cantó en tres idiomas y permaneció trabajando durante ocho meses bajo el seudónimo de Ivonne D'arcy.[34]

En 1936, conoció a Marcelo Salcedo, un contador paraguayo de una empresa yerbatera con el que se casó poco tiempo después[33]

A partir de marzo de 1937, sus presentaciones estuvieron acompañadas por su partenaire Juan Carlos Thorry, con quien trabajó asiduamente hasta los finales del apogeo de su carrera. Su experiencia como redactora publicitaria y su alto rendimiento en creatividad le dieron rápidamente un perfil novedoso como artista.[36]

Comienzos en el mundo del cine

Aunque el equipamiento era aún precario, el cine comenzó a posicionarse como una industria activa y pequeña en torno a la cual artistas y directores construían una popularidad creciente. El público comenzó a inclinarse por el cine como modo de entretenimiento atraído por la posibilidad de ver a sus ídolos de radio en pantalla.[41]

En 1939, contratada nuevamente por Lumiton, protagonizó Divorcio en Montevideo junto a Enrique Serrano y bajo dirección de Romero.[18]

Consagración y éxito comercial

El éxito creciente de Marshall fue motivo de disputa entre dos compañías cinematográficas. Los directivos de Lumiton se enteraron por medio de un periódico de un supuesto precontrato de la actriz con otra empresa. El hecho generó consternación ya que Lumiton poseía la exclusividad de las interpretaciones de Catita, motivo por el cual Marshall debió aclarar que se había tenido en cuenta ese detalle en su nuevo proyecto con Argentina Sono Film y Lumiton continuaría con la concesión de Catita.[50]

Marshall junto a las gemelas Mirtha y Silvia Legrand en Hay que educar a Niní (1940).

En 1940, Marshall también protagonizó Los celos de Cándida, que generó un modesto éxito. La actriz intervino en el armado de los diálogos junto a Luis Bayón Herrera y su actuación estuvo acompañada por Augusto Codecá. El Heraldo, en sus sugerencias para el programa de mano, la catalogó como una «magnífica comedia de gracia irresistible».[5]

En julio de 1940, Marshall firmó un contrato de exclusividad con Argentina Sono Film para filmar dos películas bajo dirección de Luis César Amadori en seis meses, acuerdo que luego se extendió hasta diciembre de 1943.[60]

Marshall presentó un nuevo personaje, la cantante lírica Giovanina Regadiera, en su filme Orquesta de señoritas, con el que ridiculizó a las divas de Bel canto que se presentaban en el Teatro Colón.[65]

Primeras superproducciones y problemas políticos

Marshall volvió a retomar el género de la parodia cuando fue convocada en 1943 para encabezar Carmen, inspirada en la ópera de Georges Bizet y considerada la primera superproducción del cine argentino al servicio de una temática cómica. La trama indica que una costurera fanática de Carmen cree corporizarse en la protagonista a raíz de un golpe en la cabeza. De acuerdo a Contreras, el filme posee «un poco de célebre ópera, otro poco de literatura y mucho de ingenio y locura».[69]

El 4 de junio de 1943, un golpe militar conocido como Revolución del 43 destituyó al presidente Ramón S. Castillo, lo que marcó el fin de la denominada Década Infame. Arturo Rawson ocupó el cargo hasta su renuncia tres días más tarde, momento en que fue reemplazado por el coronel Pedro Pablo Ramírez. El 7 de junio, fecha de su llegada al cargo, se creó el Consejo Superior de las Transmisiones Radiotelefónicas, cuya primera resolución fue presentar una larga lista de palabras y locuciones mal empleadas en el lenguaje corriente que debían «proscribirse de la radiofonía».[72]

Ahora ya no es solo el deseo de descansar. Ahora su labor, que nunca tuvo más censura que la propia, debe entrar como todas en una nueva y más rápida regla de propalaciones y sus muñecos ya no serán los mismos, ya no lo eran en sus últimas noches.

Publicación de Antena.[73]
Niní Marshall y Francisco Charmiello en Mosquita muerta (1946).

Marshall parodió la vida de Cathérine Hübscher, la viuda del mariscal francés François Joseph Lefebvre, en Madame Sans Gêne (1945), que se convirtió en la película más costosa del cine argentino.[80]

Desaceleración profesional

En 1947, Marshall retornó a la radio cuando viajó a Uruguay y realizó una serie de presentaciones en Radio Carve de Montevideo. En Buenos Aires, fue partícipe de la obra teatral Un lío de millones en el Teatro Astral. La actriz se entusiasmó con la propuesta y se encargó de retocar los personajes que había elegido representar. El estreno generó una gran concurrencia de público a tal punto que la policía debió abrir paso para que cada uno de los artistas pudiera descender de su automóvil y llegar al hall del teatro sin inconvenientes.[82]

En Una mujer sin cabeza, dirigida nuevamente por Amadori, las buenas críticas no lograron que su permanencia en las salas se extendiera por más de dos semanas. La Nación publicó que «el público pudo ver nuevamente cómo llena esta actriz el interés de las escenas con su presencia o su palabra».[84]

Su siguiente película, Navidad de los pobres, se estrenó en 1947 en el cine Monumental y significó el retorno de Catita luego de seis años fuera de la pantalla. Según La Prensa, Marshall «constituye el alma y la mejor base de la película».[88]

Gobierno peronista y prohibición

El último trabajo de Marshall con Manuel Romero ocurrió en 1949 con Mujeres que bailan y, a pesar del modesto éxito, las críticas se vieron desplazadas por las crónicas de hechos de actualidad.[90]

Un mes después del estreno del filme, Marshall partió hacia Nueva York contratada por Carlos Montalbán para actuar en el Teatro Puerto Rico. El contrato inicial de siete días pronto se extendió a dos semanas y finalizado el mismo,[93]

Juan Duarte, secretario del presidente Perón.

Durante el peronismo (1946-1955), la actividad en el mundo del cine había sido intensa pero la suma de favoritismo y censura para todo lo que escapara a la visión oficial había afectado la calidad de las producciones.[95]

De regreso a Buenos Aires, Ángel Mentasti le transmitió a Marshall que debían cancelar todos los proyectos que la convocaban por un pedido expreso de la primera dama Eva Perón.[96]​ En sus memorias, Marshall relató que ante esa situación decidió pedir una audiencia con el presidente Perón:

En busca de razones solicité una entrevista al presidente de la Nación y me contestaron que me recibiría en la Casa de Gobierno, su secretario privado, Juan Duarte, ¡mi antiguo admirador! Tres veces fui a la audiencia acordada y en ninguna de las dos primeras me recibió. En la tercera... tras dos horas de amansadora, en una amplia antesala con mucha otra gente alrededor, salió el secretario del secretario del Presidente y en voz alta gritó: «Señora, dice el señor Duarte que se acuerde cuando en una fiesta de pitucos, vestida de prostituta, imitó a su hermana Eva».[97]

Marshall debió emprender el exilio ante la imposibilidad de trabajar en Argentina,[97]

Exilio y filmación en México

Marshall viajó a México y se estableció en la Casa Latinoamericana, un edificio de departamentos donde se hospedaban otros artistas en similar situación como Amanda Ledesma y Libertad Lamarque, con la que mantuvo una íntima amistad hasta su muerte.[102]

A lo largo de su estadía en ese país, Marshall diseñó dos nuevos personajes, Bárbara Mac Adam, una turista mexicana que gusta vestirse con todas las prendas típicas, y Lupe, una pueblerina maltratada por su marido. La actriz los presentó en Argentina durante una actuación en Radio Belgrano en 1954 pero no tuvieron repercusión.[108]

En marzo de 1956, Marshall participó en festivales, colectas y funciones a beneficio de los niños enfermos de poliomielitis,[22]

Reveses profesionales

Niní Marshall a principios de los años de 1960.

Su retorno al cine argentino ocurrió en 1956 cuando estrenó Catita es una dama, que no tuvo una buena recepción en críticas y solo perduró una semana en las salas de cine. En ese momento, Marshall percibió que el público había cambiado con respecto al de la década anterior y que debía adecuarse al presente.[113]

En 1961, fue convocada por Manolo Fábregas para actuar en el Teatro de los Insurgentes de México con Cosas de mamá y papá, labor por la que obtuvo el premio a la mejor actriz del año de la Asociación de Cronistas Teatrales Mexicanos.[116]

Marshall retornó al cine luego de ocho años con Cleopatra era Cándida en 1964, que resultó un fracaso al igual que todos los filmes que lo sucedieron hasta el final de su carrera.[121]

En 1969, presentó en teatro una versión musical de Las de Barranco, Recuerdo del viejo Buenos Aires. El proyecto le generó entusiasmo pero la obra se ubicó en el séptimo lugar entre los espectáculos más vistos y progresivamente descendió hasta el décimo primero.[123]

Resurgimiento y retiro

En 1972, Lino Patalano se hallaba en búsqueda de un espectáculo para montar y mientras husmeaba una revista, leyó una entrevista de Marshall donde anunciaba su retiro. Patalano consiguió su teléfono y se comunicó inmediatamente con el fin de convencerla para llevar a cabo un espectáculo de café-concert. Luego de insistir durante seis meses,[127]

En 1975, recibió un premio Martín Fierro a título de homenaje junto con otras figuras del espectáculo como Libertad Lamarque, Tita Merello y Mirtha Legrand.[130]

Luis Sandrini y Niní Marshall en ¡Qué linda es mi familia! (1980), la última película de ambos.

En 1980, tras haber rechazado el papel central de La nona, filmó su última película, ¡Qué linda es mi familia!, junto a Palito Ortega y Luis Sandrini. Mientras se tomaban fotografías el último día de rodaje, Sandrini sufrió un colapso vascular, fue internado y falleció once días después.[106]

Últimos años

Marshall lanzó sus memorias en 1985 con la colaboración de Salvador D'Anna y un año después, donó parte de los vestuarios de sus personajes al Museo del Cine.[138]

Niní Marshall recibiendo el premio Podestá a la Trayectoria de manos de Mirtha Legrand (1992).

En junio de 1992, Marshall cedió los derechos de sus guiones para ser representados en París en el espectáculo Mortadela y a pesar de su avanzada edad, se encargó personalmente de supervisar la traducción de los mismos al francés. Marilú Marini fue la encargada de recrear sus personajes y la obra recibió el Premio Molière a la mejor comedia musical. Marshall asistió entre lágrimas al estreno en el Teatro Lola Membrives de Buenos Aires, donde fue ovacionada y se le dedicó la función.[141]

La vida me ha dado muchas cosas, sobre todo el amor de la gente que es lo que yo más agradezco. Lo dije y lo diré hasta el cansancio: «Mi vida no es más que la de una señora de su casa que se hizo la graciosa». Así quiero que me sientan y así quiero que me recuerden.

Niní Marshall, en su 90º. cumpleaños.[106]

La última aparición pública de Marshall ocurrió en diciembre de 1995 cuando, visiblemente débil y frágil, asistió al Teatro Nacional Cervantes para acompañar a su amiga Libertad Lamarque en el homenaje que le brindó la Secretaria de Cultura de la Nación.[142]

Fallecimiento

En enero de 1996, Marshall fue ingresada en la Clínica Bazterrica de la Recoleta por molestias de origen respiratorio.[145]

Vida personal

Marshall contrajo matrimonio en 1924 con Felipe Edelmann, un ingeniero ruso mucho mayor que ella y educado en Alemania, con el que tuvo a su única hija, Ángela, nacida en 1926. Edelmann era ludópata y perdió todo sus bienes a causa del juego, entre ellos la casa donde convivía con Marshall, motivo por el cual la actriz decidió separarse:[18]​ Edelmann falleció en julio de 1957.

Cuando comenzó a actuar en radio, conoció a Marcelo Salcedo, un contador paraguayo de una empresa yerbatera, con el que se casó vía México poco después.[127]​ Santiago falleció en agosto de 1993.

Marshall vivió la mayor parte de su vida en el barrio porteño de Recoleta, frente a la Plaza Vicente López, donde desarrolló afición por la pintura, la lectura y el coleccionismo de antigüedades.[152]​ La hija de Degoy, sobrina bisnieta de Marshall, es la actriz ítalo-argentina Antonella Costa.

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