Nezahualcóyotl

Nezahualcóyotl
Tlatoani de Texcoco
NezahualcoyotlGardenTADF.JPG
Bronce dedicado a Nezahualcóyotl en el Jardín de la Triple Alianza.
Información personal
Reinado 1429- 1472
Nacimiento 1402
Texcoco
Fallecimiento 1472
Texcoco
Predecesor Ixtlilxóchitl
Sucesor Nezahualpilli
Familia
Padre Ixtlilxóchitl
Madre Matlalcihuatzin
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Nezahualcóyotl (también escrito como Netzahualcóyotl)[3] ( 1402- 1472) ( náhuatl: Nezahual.cóyō.tl 'coyote que ayuna') fue el monarca ( tlatoani) de la ciudad-estado de Tetzcoco en el México antiguo y se convirtió en el principal aliado militar y político de los mexicas, pueblo con el que estaba emparentado por la rama materna, aunque no se considera de raza mexica sino chichimeca.

Ejerció el poder y se desempeñó notablemente como poeta, erudito y arquitecto. Nació el 28 de abril (según otras fuentes, el 4 de febrero) de 1402 en Texcoco (actualmente un municipio del Estado de México) en la actual República Mexicana y murió en 1472. Era hijo del sexto señor de los chichimecas, Ixtlilxóchitl, cuyo nombre significa 'flor oscura' (īxtlīl- 'oscuro, negro', xōchitl 'flor') señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del tlatoani azteca Huitzilíhuitl, segundo señor de Tenochtitlan. Al nacer, le fue asignado el nombre de Acolmiztli (en náhuatl: Acōlmiztli‘felino fuerte’) , pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa «coyote que ayuna o coyote hambriento», entendiéndose el ayuno como una forma de sacrificio.[ cita requerida]

Biografía

Primeros años

A principios del siglo XV el mayor centro de poder en la cuenca de México era Azcapotzalco, capital de los tepanecas. El señorío tepaneca bajo Tezozómoc tenía tintes tiránicos, y después de un relativo fracaso militar, mediante una conspiración palaciega logró expulsar de Texcoco y eventualmente, dar muerte a Ixtlilxóchitl, padre de Nezahualcóyotl. Tiempo después éste tuvo la oportunidad de participar en una alianza con los mexicas, que además de vengar la muerte de su padre, logró derruir el poder tepaneca.

Equipo militar
Nezahualcóyotl ataviado en su vestimenta militar: tambor de señalizaciones ( teponaztli), armadura textil flexible ( ichcahuipilli), espada de obsidiana ( macuahuitl), escudo anti-proyectil ( chimalli).
Grebas en antebrazos y pantorrillas de bronce. Casco ( cuatepoztli) de caoba en forma de cabeza de coyote o lobo, sandalias.
Nezahualcoyotl.jpg
 Ilustración a color (Códice Ixtlixóchitl).

Una vez que recuperó el trono, Nezahualcóyotl gobernó Texcoco. Asimismo, ganó reputación de sabio y obtuvo fama como poeta. Su formación intelectual quedó reflejada no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas. Nezahualcóyotl llegó a construir un jardín botánico adornado con pozas de agua y acueductos en Tetzcotzingo, donde eran habituales las reuniones de poetas e intelectuales. Algunos historiadores han manifestado que aun cuando los acolhuas profesaban el politeísmo, él comenzó a desarrollar la idea de un dios único, al cual llama Tloquenahuaque. Varios de sus versos se encuentran actualmente plasmados en los muros del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México.

Texcoco o la guerra chichimeca de rojes

Desde su infancia y durante su adolescencia, Nezahualcóyotl recibió una educación muy completa correspondiente a su linaje. Estudió primero en el palacio con tutores designados por su padre, y más tarde en el calmecac, escuela de estudios superiores donde asistían los jóvenes de las clases privilegiadas y gobernantes. De esta forma aprendió la escritura, los ritos y tradiciones ancestrales de sus antepasados chichimecas-toltecas, la historia, las enseñanzas y las doctrinas heredadas por los mexicas y acolhuacanos venidos del norte y las artes de la guerra y la política, que lo prepararían para gobernar a su pueblo.

Aunque Netzahualcóyotl era heredero nato del reino de Texcoco, no vivía como un príncipe rodeado de lujos y comodidades, pues en esos años su padre enfrentaba el asedio de los tepanecas de Azcapotzalco, cuyo belicoso rey, Tezozómoc, ya había conquistado Tenayuca y Culhuacán, y ambicionaba extender su imperio hacia la región norte del gran lago. La intención de Tezozómoc era asesinar al rey Ixtlilxóchitl y a toda su familia para poder apoderarse del trono de Texcoco. Para entonces, el reino texcocano se encontraba debilitado, no contaba con aliados comprometidos, ni tenía las suficientes armas ni el ejército necesario para sostener una guerra y repeler la invasión.

En 1418, los tepanecas sitiaron la ciudad de Texcoco durante 30 días. Bajo la amenaza de muerte lanzada por Tezozómoc, el rey Ixtlilxóchitl de 54 años, errante y furtivo, tuvo que abandonar su palacio. Mientras las huestes de Tezozómoc rastreaban los alrededores de la ciudad para encontrar al rey y príncipe texcocanos, éstos se refugiaron en las cuevas de Cuauhyacac y Tzinacanoztoc, rodeados de unos pocos leales. No pudiendo ocultarse allí por mucho tiempo, Ixtlilxóchitl ordenó a su hijo que se adentrara en el bosque, mientras él y unos pocos hombres trataban de detener sin éxito el avance de sus captores. Sin embargo, éstos anticiparon su ataque y lo sorprendieron en el bosque. El príncipe Nezahualcóyotl, oculto entre las ramas de un árbol, fue testigo de cómo su padre luchó hasta caer abatido por las lanzas tepanecas.

Exilio

Monumento a Nezahualcoyotl en el Bosque de Chapultepec

Luego de presenciar el asesinato de su padre, Nezahualcóyotl, de apenas 16 años, logró escapar y huyó. Antes había pedido a sus partidarios que cesaran la resistencia y que, por el momento, se sometieran a la tiranía de Tezozómoc, mientras él buscaba el apoyo de otros pueblos y encontraba el modo de liberarlos. Una vez que Tezozómoc se apoderó completamente de la ciudad, ordenó la captura de Nezahualcóyotl y ofreció una recompensa para quien se lo entregara vivo o muerto; sabía que el legítimo príncipe heredero representaba un peligro pues intentaría liberar a su reino.

A partir de entonces y durante los siguientes dos años, Nezahualcóyotl debió eludir el acoso y las asechanzas de sus perseguidores. Clandestinamente, recorrió varios poblados con el fin de conseguir aliados y mantenerse informado de los planes del rey usurpador.

Un tiempo se mantuvo encubierto en Tlaxcala, donde pudo pasar inadvertido disfrazado de campesino. De ahí se trasladó a Chalco y se incorporó como soldado al ejército de los chalcas, pero fue descubierto y encerrado en una jaula. Toteotzintecuhtli, el soberano de esa ciudad, lo condenó a muerte para congraciarse con el tirano Tezozómoc. Sin embargo, Quetzalmacatzin, hermano del gobernante chalca, se compadeció de Nezahualcóyotl y lo ayudó a escapar, cambiando sus ropas y ocupando su lugar en la jaula. Nezahualcóyotl pudo salir de Chalco y regresar a Tlaxcala sin ser reconocido; mientras tanto, su protector fue ejecutado en su lugar, acusado de traición.

Retorno a Texcoco

Es hasta 1420 cuando concluye ese periodo errante, luego de que las tías de Nezahualcóyotl, hermanas de su madre y esposas de los gobernantes de Tenochtitlan y Tlatelolco, solicitaron al rey tepaneca el perdón para su joven sobrino. Tezozómoc consintió que Nezahualcóyotl viviera en Tenochtitlan, ciudad donde el príncipe sin trono fue afectuosamente recibido.

Durante los siguientes ocho años, gracias a la hospitalidad de su familia materna, Netzahualcóyotl pudo continuar con su educación y adiestramiento militar, lo cual le permitió convertirse rápidamente en un guerrero; de igual modo cultivó su vocación por las artes y las ciencias. En esos años, Tezozómoc le otorgó un palacio en Texcoco y le autorizó a viajar entre las dos ciudades. Sin embargo, Nezahualcóyotl no había olvidado los sucesos que provocaron su exilio. Decidido a recuperar su trono, planeaba la estrategia para cumplir su objetivo. Para entonces, el viejo Tezozómoc, debilitado y gravemente enfermo, sospechaba de las intenciones de Nezahualcóyotl y, casi al borde de la muerte, encomendó a sus tres hijos Maxtla, Teyatzin y Tlatoca Tlitzpaltzin asesinar al príncipe destronado.

Netzahualcóyotl, al tanto de los planes de sus enemigos, se refugió en Tenochtitlan bajo la protección de su tío, el rey Chimalpopoca. Un año después sobrevino la muerte de Tezozómoc, y Maxtla ocupó su lugar como soberano de Azcapotzalco. Aunque conocía el propósito de asesinarlo, Nezahualcóyotl asistió al funeral del patriarca tepaneca. El heredero de Tezozómoc no estaba dispuesto a ceder el trono de Texcoco a Nezahualcóyotl, y decidió hacer prisionero a Chimalpopoca como represalia contra este por haber ayudado a su enemigo; al mismo tiempo, envió a un grupo de mercenarios para buscar y ejecutar al temerario príncipe.

Netzahualcóyotl, desafiando el peligro, llegó a Azcapotzalco para interceder por la libertad de Chimalpopoca. Maxtla fingió ser benevolente, pero trató de asesinarlo a traición. Netzahualcóyotl consiguió salir ileso y escapó hacia Texcoco. Entonces Maxtla preparó una nueva trampa para eliminarlo. Convenció a Yancuiltzin, hijo natural del padre de Nezahualcóyotl, para que invitara a su medio hermano a un banquete y una vez que estuviera solo en su casa lo matara. Sin embargo, Nezahualcóyotl es advertido del siniestro plan por un amigo y, para librarse de la muerte, dispuso que un labriego se hiciera pasar por él para asistir al banquete de Yancuiltzin. Allí, el supuesto Nezahualcóyotl es decapitado y su cabeza fue entregada como trofeo a Maxtla, quien creía que al fin había acabado con el invencible príncipe. Sin embargo, no tardó en enterarse de que Nezahualcóyotl aún estaba vivo. Enfurecido, Maxtla dio órdenes a sus principales capitanes para que se dirigieran a Texcoco en busca de Nezahualcóyotl y lo aniquilaran sin piedad.

Ataque de Maxtla

Glifo de Nezahualcóyotl

De nuevo, el príncipe texcocano tuvo que huir de una feroz persecución. En múltiples ocasiones logró salir indemne de las emboscadas ordenadas por Maxtla. Éste, al no poder dar alcance a su escurridizo oponente, descargó su venganza contra Chimalpopoca y alevosamente lo asesinó, lo cual daría un drástico giro en favor de Nezahualcóyotl, pues los mexicas, indignados, decidieron romper su alianza con Azcapotzalco y nombraron a Izcóatl como su nuevo rey. Esto acarreó que Tenochtitlan fuera sitiada por Maxtla.

Entre tanto, con gran habilidad diplomática, Netzahualcóyotl consiguió atraerse los favores de otras ciudades descontentas con la tiranía tepaneca y organizó un frente común, cuyo peso principal recayó en los tlaxcaltecas y los huejotzincas. El formidable ejército aliado alcanzó victorias en Otumba y Acolman antes de tomar Texcoco en 1429.

Enseguida Netzahualcóyotl dedicó sus esfuerzos a liberar México y Tlatelolco. En una cruenta batalla, destruyó Azcapotzalco después de un sitio de ciento catorce días. Maxtla murió a manos de Nezahualcóyotl, quien, dispuesto a inaugurar una época de esplendor en el Valle de México, consiguió sellar un pacto confederal con Itzcóatl, de Tenochtitlan y Totoquiyauhtzin, señor de Tlacopan, pacto conocido como la Ēxcān Tlahtolōyān.

Fallecimiento y heredero

Cuando en 1472 falleció Netzahualcóyotl, subió al trono su hijo Nezahualpilli, quien gobernó la ciudad hasta el año 1516, continuando la política expansiva emprendida por su antecesor.

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