Neutralidad sueca

Bandera de Suecia

La neutralidad sueca se refiere a la antigua política sueca de neutralidad en los conflictos armados, que estuvo vigente entre principios del siglo XIX y 2009, cuando Suecia firmó varios tratados de defensa mutua con la UE y otros países nórdicos. [1]

Desde el momento de las Guerras Napoleónicas, Suecia no ha iniciado ningún combate armado directo. Sin embargo, el ejército y el gobierno de Suecia han participado en importantes acciones de mantenimiento de la paz y otras funciones de apoyo militar en todo el mundo. La adhesión a la Unión Europea en 1995 significó la eliminación de la neutralidad como principio. Suecia sigue siendo hoy un país neutral y no alineado con respecto a la política exterior y de seguridad. Sin embargo, mantiene fuertes vínculos con la OTAN.

Antecedentes

Suecia no se considera tradicionalmente como una nación militar. Sin enfrentar ocupación militar desde 1523, Suecia controlaba en el siglo XVII la actual Suecia y partes de Dinamarca, Finlandia, Rusia, Estonia, Letonia y el norte de Alemania. Suecia libró guerras contra poderes como Dinamarca, Polonia y Rusia. Su papel en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue significativo, ayudando a determinar el equilibrio de poder político y religioso en Europa que prevalece hasta la actualidad. Suecia invadió Rusia en 1700 y estuvo cerca de derrotar a los rusos. Sin embargo, las fuerzas de Pedro el Grande vencieron a los suecos en 1709 y, a partir de entonces, el poder de Suecia declinó, ya que una por una sus conquistas externas se esfumaron. En 1809, Suecia se vio obligada a ceder Finlandia a Rusia.[2]