Neuschwanstein

Castillo de Neuschwanstein
Schloss Neuschwanstein
Schloss Neuschwanstein 2013.jpg
El Castillo de Neuschwanstein en Baviera, Alemania.
Nombre(s) anterior(es) Nuevo castillo de Hohenschwangau
Información general
Uso(s) Complejo artístico y turístico
Estilo Neo-gótico, neorrománico.
Catalogación Baudenkmal
Localización Baviera, Flag of Germany.svg  Alemania
Coordenadas 47°33′27″N 10°45′00″E / 47.5575, 47°33′27″N 10°45′00″E / 10.75
Inicio 5 de septiembre de 1869
Finalización 13 de junio de 1886
Propietario Estado Libre de Baviera
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Christian Jank
Ingeniero estructural Eduard Riedel
Ingeniero civil Georg von Dollmann
Premios Nominado a Nuevas maravillas del mundo
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El castillo de Neuschwanstein (pronunciación: nɔʏˈʃvaːnʃtaɪ̯n, traducción literal en español: "La nueva piedra del cisne") está situado en el estado federado de Baviera cerca de Füssen, Alemania. Lo mandó construir Luis II de Baviera, el «rey loco», en 1866. Su nombre original era Nuevo castillo de Hohenschwangau,[2]

El castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Nació en la imaginación de Luis II como una pura fantasía romántica de un castillo medieval idealizado. El castillo es una composición de torres y muros que pretendía armonizarse con las montañas y los lagos. Está situado sobre el desfiladero de Pöllat en los Alpes Bávaros y se alza sobre el castillo de Hohenschwangau y los lagos Alpsee y Schwan.

Combina eclécticamente varios estilos arquitectónicos y su interior alberga múltiples piezas de artesanía no menos fantásticas. Su diseño no es funcional, sino estético, siendo en buena medida el producto de la mente de un escenógrafo teatral. Por dentro, además de continuas referencias a leyendas y personajes medievales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico, contiene una completa red de luz eléctrica, el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros), una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci y vistas a los paisajes de los Alpes Bávaros, incluyendo una cascada que el monarca podía contemplar desde su habitación.

Historia

Historia del lugar y primeros diseños

Uno de los borradores de Christian Jank.
El castillo en construcción en 1886.

Durante la edad media había en el desfiladero de Pöllat dos pequeños castillos. El primero consistía de un palacete románico y un torreón llamado Vorderhohenschwangau ("Frente a Hohenschwangau"). El segundo consistía de una torre fortificada con recámaras, llamado Hinterhohenschwangau ("Detrás de Hohenschwangau").[3] El distrito de Schwangau, donde los dos castillos estaban localizados, era feudo de la familia Wittelsbach desde el siglo XV, y para el siglo XIX ambos estaban en ruinas. Los restos del Hinterhohenschwangau habían sido convertidos en un mirador.

Luis II de Baviera pasó parte de su niñez y juventud cerca de estas ruinas, en el Castillo de Hohenschwangau, que su padre Maximiliano II había transformado de un castillo medieval a un castillo residencial en el año 1837. El nombre original de Hohenschwangau era Schwanstein ("Piedra del cisne") y el nombre no cambió hasta el fin de la remodelación.[5]

El primer gran proyecto de construcción del joven rey Luis II al subir al trono en 1864, fue la reconstrucción de Vorderhohenschwangau, el futuro castillo de Neuschwanstein. Después de Neuschwanstein, que estaba conceptualizado como el castillo ideal para el caballero medieval, siguieron Linderhof, un palacio de placer en estilo rococó y el palacio de Herrenchiemsee, que representaba un monumento al absolutismo.[7] En la apreciación del rey ambos castillos representaban una visión romántica de la Edad media, al igual que las sagas musicales de Richard Wagner, cuyas óperas Tannhäuser y Lohengrin lo habían impresionado fuertemente.

El 15 de mayo de 1868 le escribió a Wagner diciéndole que quería construir un castillo «al estilo auténtico de los antiguos castillos alemanes» sobre el desfiladero de Pöllat y que sería «más bello y acogedor que el castillo de abajo, el de Hohenschwangau».[8]

Con la muerte en 1848 de su abuelo, Luis I de Baviera, el joven rey Luis II obtuvo control de los bienes de su infantazgo, por lo que tenía a su disposición considerables recursos financieros.[12]

El castillo bajo Luis II

Retrato de Luis II de Baviera a los veinte años de edad por Ferdinand von Piloty.

La construcción del castillo empezó en 1869. Los caprichos y las demandas del Luis II crecieron con el edificio de la misma manera que lo hicieron los presupuestos, los planes y los costos reales.[13]

En 1871 en compensación por la llamada "Carta del Káiser" (Kaiserbrief), por la cual Luis II aceptó que Guillermo I de Prusia pudiera usar el título de Kaiser o Emperador de Alemania, Luis II recibió parte de los fondos confiscados a los welfos. A pesar de esto, sus recursos financieros siguieron disminuyendo debido a sus otros proyectos de construcción. En 1884 el rey viajó desde Múnich para residir por primera vez en el castillo aún en plena construcción.[14]

Neuschwanstein estaba supuesto a servirle a Luis II como un escenario teatral habitable.[1] Por ejemplo, el "Cuarto de las Damas" (Kemenate) debía recordar el segundo acto de Lohengrin que en parte toma lugar en un cuarto similar.

Luis II pagó por sus edificios de sus propios recursos monetarios y del dinero asignado por el estado a los nobles por gastos de representación, en la llamada lista civil. Contrario a lo que comúnmente se piensa, sus construcciones no fueron un peso insostenible para los recursos del reino.[17] Los medios privados del rey no alcanzaban para pagar todos sus proyectos, por lo que tuvo que depender de préstamos para continuar. Para el año 1883 sus deudas ascendían a siete millones de marcos de oro y en 1885 se vio amenazado de un posible embargo.

Las disputas sobre las deudas del gobernante llevaron a que en 1886 el gobierno bávaro incapacitara al rey. Al momento de su incapacitación el 9 de junio de 1886, Luis II se encontraba en Neuschwanstein y este fue el último de los palacios comisionados por él en que vivió. Con motivo de su inminente derrocamiento por medio de una comitiva enviada al castillo desde Múnich, Luis II mandó al día siguiente que se cerraran las puertas de la barbacana.[19] Luego del fracaso de la primera comitiva, una segunda comitiva con Bernhard von Guddens a la cabeza, visitó al rey el 11 de junio. Esa misma noche el rey se vio forzado a abandonar el castillo, al que nunca más regresaría.

Historia desde el fin del siglo XIX al presente

Fotocromo del castillo tomado entre 1890 y 1905.
Fotocromo de la Sala del trono, vista desde el trono.

Al momento de la muerte del rey en el lago de Starnberg, el 13 de junio de 1886, el castillo de Neuschwanstein aún no estaba terminado. Nunca fue la intención de Luis II que el castillo estuviera abierto al público,[21]

Durante la Segunda Guerra Mundial el Grupo de trabajo del Reichleiter Rosenberg, un grupo del Partido nazi, utilizó el castillo para almacenar obras de arte robadas en Francia.[23] Cerca del final de la guerra el castillo fue nuevamente utilizado por los nazis, esta vez para almacenar reservas de oro del Reichbank. El oro desapareció sin dejar pistas antes de terminar la guerra. En abril de 1945 Neuschwanstein escapó de una demolición por parte de tropas de la SS para evitar que las obras de arte alemanas ahí almacenadas cayeran en manos de los aliados. El Gruppenführer a cargo no llevó a cabo esta orden y entregó el castillo a las tropas del Ejército de los Estados Unidos. Neuschwanstein sobrevivió la Segunda Guerra Mundial sin sufrir daños.

Después de la guerra el castillo fue utilizado provisionalmente para archivar documentos debido a la falta de lugar en la bombardeada ciudad de Múnich. En el año 2002 partes de un meteorito cayeron en las cercanías del castillo. El meteorito está catalogado hoy en día como el Meteorito de Neuschwanstein. En 2007 el castillo de Neuschwanstein fue finalista en la elección de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, pero no resultó electo, quedando en octavo lugar.[25]

Neuschwanstein es uno de los destinos turísticos más populares de Alemania. Por razones de seguridad, solo es posible visitar el interior del castillo con el acompañamiento de un guía turístico para hacer recorridos de aproximadamente 35 minutos. Es también posible hacer recorridos temáticos con énfasis, por ejemplo, en el mundo de las sagas descritas en los frescos y cuadros del interior. Durante la temporada alta, entre junio y agosto, el castillo tiene hasta 10 000 visitantes diarios. El 27 de junio de 2013 el castillo recibió su visitante número 60 millones[27]

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