Neurofisiología clínica

La Neurofisiología Clínica es una especialidad médica en unos países, y una subespecialidad en otros que, fundamentada en el conocimiento de las neurociencias, estudia la función y disfunción del sistema nervioso producida por enfermedades del cerebro, médula espinal, nervio periférico, músculo y órganos de los sentidos, utilizando técnicas fisiológicas y de imagen para medir la actividad del sistema nervioso. Los datos obtenidos, cuando se interpretan en el contexto clínico del paciente permiten diagnosticar o ayudar al diagnóstico del proceso neurológico, así como cuantificar, monitorizar y valorar su evolución. La Neurofisiología Clínica también comprende métodos fisiológicos para tratamiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas".[1]

En los países europeos en los que la Neurofisiología Clínica está reconocida como una especialidad independiente, y reconocida su libre circulación (Directiva 98/63/CE, de 3 de septiembre de 1998), como son Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Suecia, Reino Unido, Malta... se requieren al menos 4 años de formación genérica y específica en centros acreditados tras alcanzar el Grado de Medicina.

En los países en los que la Neurofisiología Clínica es una subespecialidad, para llevar a cabo la formación específica se requiere ser previamente especialista en otra neurociencia (por ejemplo Neurología, Psiquiatría, Neurocirugía, ...), tal como ocurre en Estados Unidos, Alemania, Francia, etc.

En la mayoría de los hospitales la Neurofisiología Clínica se encuentra como un Servicio Central de exploraciones complementarias, como apoyo al diagnóstico y seguimiento para especialidades diversas: Neurología, Neurocirugía, Traumatología, Rehabilitación, Reumatología, Pediatría, Oftalmología, Otorrinolaringología (ORL), Medicina Interna, Medicina Intensiva, Medicina Legal, Psiquiatría, Neumología, etc.

Historia

Si bien los inicios de la neurofisiología básica podemos encontrarlos en los experimentos sobre la “electricidad animal” del médico y físico italiano Luigi Galvani (1737-1798), el desarrollo de la Neurofisiología Clínica tiene sus comienzos con el fisiólogo británico Lord Adrian (1889-1977), el cual incorporó el método y el lenguaje de la neurofisiología básica-experimental a la práctica clínica, y en el médico inglés de origen estadounidense Grey Walter (1910-1977), quien introdujo la metodología de la ingeniería con fines clínico-diagnósticos.

La Neurofisiología Clínica comienza a implantarse en la actividad asistencial hospitalaria después de la Segunda Guerra Mundial, con la era de los transistores. Surge de la conjunción multidisciplinar de médicos y físicos para conseguir el registro y la interpretación de las actividades fisiológicas, tanto a nivel del sistema nervioso central como periférico. Esto generó el progreso en el conocimiento del funcionamiento normal y patológico de las estructuras nerviosas y permitió establecer correlaciones electroclínicas con las diversas patologías. Hay que destacar que, en sus inicios, se podía llegar a la Neurofisiología Clínica tanto desde la Medicina como desde la Física, realizando en ambos casos una formación complementaria, en el caso de los médicos en el área de la física, y en el caso de los físicos en el área de la medicina.

El primer Congreso de Neurofisiología Clínica, impulsado por William Grey Walter y Denis Hill se celebró en Londres en 1947 con el objetivo de estandarizar las técnicas de electroencefalografía que habían empezado a desarrollarse antes de la Segunda Guerra Mundial. En él fue elegido Lord Adrian como primer Presidente de la Sociedad. En este congreso, España participó con el neurocirujano Sixto Obrador, gran impulsor de la Neurofisiología Clínica en España.

También se fundamenta en los estudios del médico e histólogo español Santiago Ramón y Cajal, (1852-1934) quien, en 1891, postuló la Ley de la polarización dinámica de las neuronas. Esta Ley indica que las corrientes, que conducen información bioeléctrica en las células nerviosas ( neuronas), fluyen desde las ramificaciones dendríticas hacia el cuerpo de la neurona, donde se procesa dicha información, y de este hacia las ramificaciones terminales o axones, para contactar a través de la sinapsis con otra u otras neuronas. Además, Ramón y Cajal descubrió que el sistema nervioso no es una madeja neuronal continua sino una red de células nerviosas exquisitamente interconectadas entre sí, pero manteniendo su individualidad.