Neoclasicismo musical del siglo XX

El neoclasicismo fue una corriente de la música contemporánea del siglo XIX-XX que se manifestó especialmente en el periodo de entreguerras, en las décadas 1920 y 1940. Sus características son un retorno a los grupos instrumentales pequeños (de cámara) en lugar de la gran orquesta; uso de la técnica del concerto grosso; énfasis sobre las cualidades contrapuntísticas; y la elusión de la expresión "emocional" típica del romanticismo que surgió durante muchos años.

Después de la I Guerra Mundial varios compositores (como Ígor Stravinski y Paul Hindemith) realizaron composiciones donde se notaba un retorno a los cánones del clasicismo de la escuela de Viena (de Haydn y Mozart) y del barroco, especialmente Johann Sebastian Bach, aunque con una armonía mucho más disonante y rítmicas irregulares. Ese movimiento o tipo de música se denominó "neoclasicismo".

Historia

Se considera generalmente que el neoclasicismo se inicia con una obra de Stravinski, Pulcinella, u obras sucesivas, como en el Concierto para piano e instrumentos de viento (1924), la Sonata para piano (con referencias a Bach, 1924), la Serenata en la (1925), The Rake´s progress ( Stravinski), Persephone ( Gluck), El beso del hada ( Chaikovski), la Sinfonía en do ( Haydn), Oedipus Rex (con referencias que van desde Händel a Verdi) y que se cerrará con los Requiem Canticles, obra en que las referencias son al propio dodecafonismo, y que muchos consideran como una obra puramente tal.

Muchos músicos en esos años escribieron obras que podrían considerarse adscritas a esta tendencia. Prokofiev, por ejemplo, en 1918 ya había compuesto un antecedente claro, la Sinfónica clásica. Ravel firma obras de difícil adscripción estilística, siempre entre el impresionismo y el neoclasicismo, su vinculación no obstante con esta última estética es especialmente expresa en "Le tombeau de Couperin", "Valses nobles y sentimentales", La Valse y sus 2 conciertos para piano.

En Francia, por esos años, el Grupo de los Seis está en actividad y tres de sus integrantes, Francis Poulenc, Arthur Honegger y Darius Milhaud puede considerarse que componen obras neoclásicas. También lo hacen Henri Sauguet y Charles Koechlin. El neoclasicismo gozaría de una amplia presencia en Italia, donde encontramos a Alfredo Casella, Gian Francesco Malipiero, Ildebrando Pizzetti o Giorgio Federico Ghedini.

En España, las obra más características de esta tendencia serán de Manuel de Falla: El retablo de maese Pedro y el Concierto para clave y cinco instrumentos. Luego, la generación del 27 le seguirá. Ernesto Halffter con la Sinfonietta (1927), su hermano Rodolfo, con el ballet Don Lindo de Almeria y las Sonatas del Escorial, y Gustavo Pittaluga y Salvador Bacarisse.

Otro de los compositores tradicionalmente considerado neoclásico es Hindemith, que se fija al inicio sobre todo en el barroco. Obras suyas como Marienleben o la serie de los Kammermusik irán evolucionando hasta su obra maestra Matías el pintor.

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