Neoantisemitismo

Pintada captada en 2003 en el barrio de Lavapiés, en pleno centro de Madrid (España), asociando la Estrella de David con el nazismo.

El neoantisemitismo (o nuevo antisemitismo) es un concepto utilizado por algunos estudiosos para referirse al resurgimiento internacional de incidentes y ataques contra los judíos y sus símbolos, así como a la aceptación y difusión actual de creencias antisemitas de forma más o menos explícita. Según consideran sus proponentes, el nuevo antisemitismo se promueve fundamentalmente desde tres fuentes ideológicas dispares entre sí: la extrema izquierda, el islamismo y la extrema derecha.

Sus proponentes constatan también que se han recuperado mitos tradicionales antijudíos, como las distintas teorías de la conspiración y en particular la del dominio mundial, uniéndose «a una nueva construcción política e ideológica euro-árabe de deslegitimación y destrucción de Israel».[1]

Algunos autores, como Pierre-André Taguieff, proponen el término «nueva judeofobia» para referirse al mismo fenómeno.[2]

Origen y uso

El término tiene su origen en el ámbito anglosajón,[4] Sus proponentes lo emplean sobre todo para diferenciar el actual antisemitismo (de base ideológica) del antisemitismo tradicional, de base etnicista y tradicionalmente vinculado con ideologías de derecha. Actualmente, suele ir asociado con el antiamericanismo y opuesto a la existencia del Estado de Israel como patria judía. Los críticos del concepto rechazan el término pues consideran que se usaría con la intención de equiparar el antisemitismo con la crítica legítima a determinadas políticas o acciones de Israel y de ese modo restar credibilidad o silenciar a sus críticos.

El término se ha hecho relativamente común con la ola de antisemitismo que brotó con fuerza, especialmente en Europa Occidental, tras la Segunda Intifada de 2000, el fracaso de los Acuerdos de Oslo, y los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, no existe consenso con respecto a su uso, pues desde 1945 el término antisemitismo quedó completamente proscrito del lenguaje político en las sociedades democráticas y nadie se reconoce públicamente como «antisemita» o «antijudío». El término es rechazado por los sectores de izquierda antisionista, que niegan que el antisionismo y el nuevo antisemitismo tengan relación alguna, también lo rechazan los miembros del movimiento Jaredí o judío ultraortodoxo como los jasidim o los Neturei Karta,[8]

Joel S. Fishman, del Jerusalem Center for Public Affairs, realiza un repaso histórico en "La gran mentira y la guerra mediática contra Israel",[10]

El rabino estadounidense Michael Lerner considera que existe de un «antisemitismo de izquierdas» que se fundamenta en la negación del derecho a la existencia de Israel y en la falta de crítica hacia el terrorismo palestino.[11]

Otros de los intelectuales que lo han empleado son Alain Finkielkraut, Bernard-Henri Lévy[16] En el ámbito hispanohablante lo usan algunos periodistas como Pilar Rahola o escritores como Jon Juaristi y Gustavo Perednik.

Other Languages