Navegación aérea astronómica

La navegación astronómica es una parte de la astronomía para el uso directo del navegante aéreo, que comprende principalmente las coordenadas celestes, el tiempo y la posición y movimiento aparente de los astros con respecto a la Tierra.

Se emplea en vuelos de larga distancia donde se carece de radio ayudas convenientes. Para utilizarla se requiere disponer de sextante, cronómetro, almanaque aéreo y tabla de reducción. La combinación de los diferentes métodos de navegación permite resolver el problema de navegación con mayor facilidad.

Historia

Con la evolución y desarrollo de las aeronaves, así como el aumento de la autonomía de vuelo, se hizo patente la necesidad de nuevos sistemas de posicionamiento que permitieran atravesar zonas en las cuales las radio ayudas existentes no llegaban (por ejemplo en el mar). Para superar este problema se echó mano de la navegación marítima, la cual disponía desde muy antiguo de una técnica para establecer la posición de un punto a partir de la observación de los astros. Para ello se utilizaban instrumentos tales como el astrolabio y el sextante. El Astrolabio permite localizar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste y se utilizaba para determinar la altura, la posición y el movimiento de los astros sobre el horizonte. Este instrumento, tan antiguo y complejo, tiene además otro tipo de aplicaciones, como son: determinar la hora del día o de la noche, mediante la observación del Sol o de un Astro sobre el horizonte; calcular la hora de salida de las estrellas; así como resolver problemas astronómicos más complejos. Poco tiempo después se inventó el sextante, que se basa en los mismos principios que el astrolabio pero se vale de dos nuevos elementos: un largavistas y un juego de espejos, cuyo uso de precisión resultaron efectivos después de los estudios sobre óptica. El sextante es un instrumento que permite medir ángulos entre dos objetos tales como dos puntos de una costa o un astro -tradicionalmente el Sol- y el horizonte. Conociendo la elevación del Sol y la hora del día se puede determinar la latitud a la que se encuentra el observador. Esta determinación se efectúa con bastante precisión mediante cálculos matemáticos sencillos de aplicar.

La navegación astronómica jugó un papel de complemento para la navegación a estima y sirvió básicamente para determinar la posición cuando no era posible establecer referencias visuales con el terreno. Esta técnica de realizar periódicamente la fijación de la posición permitió las más importantes proezas registradas en el progreso de la aviación.

Por otra parte, los cálculos a realizar, aún con la utilización de unos métodos muy elaborados, exigían una dedicación que no era compatible con la atención que la tripulación había de destinar al control de la aeronave en vuelo. Esta situación supuso la aparición del navegante como miembro adicional de la tripulación, capaz de establecer varias veces la posición del avión basándose en la observación con sextante, de determinados cuerpos celestes y el empleo de almanaques que indicaban su posición en las diferentes épocas del año.

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