Naturalismo (arte)

Émile Zola, padre y mayor representante del naturalismo.

El naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, emparentado con el realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola, quien expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su ensayo Le roman expérimental ( 1880). Así mismo publicó entre 1871 y 1893 un ciclo de veinte novelas dentro de esta estética que forman su Les Rougon-Macquart.

Historia

Vicente Blasco Ibáñez, novelista español del Naturalismo.

Desde Francia, el Naturalismo se extendió a toda Europa en el curso de los veinte años siguientes adaptándose a las distintas literaturas nacionales. El naturalismo presenta al ser humano sin albedrío, determinado por la herencia genética y el medio en que vive. En él influyen el Positivismo de Auguste Comte, que no valora lo que no puede ser objeto de experiencia, el Evolucionismo natural de Darwin (en 1859 se publica El origen de las especies) y el Darwinismo social de Herbert Spencer, que niega la espiritualidad del hombre al negar la intervención divina, así como el materialismo histórico de Marx y Engels (en 1848 se había publicado el Manifiesto comunista).

También experimenta el influjo de las ciencias naturales y, sobre todo, de la medicina y la reciente ciencia de la genética: el austriaco Gregor Johann Mendel (1822-1884) había formulado las leyes fisiológicas de la herencia que condicionan al ser humano. Hipólito Taine afirmaba que “la virtud y el vicio son productos como el vitriolo y el azúcar”. Junto a este materialismo, influyeron poderosamente en Zola los principios incluidos en La Médecine expérimentale (1869) de Claude Bernard. Zola considera que «el novelista está formado por un observador y un experimentador" que aperciben los síntomas de enfermedad de la sociedad:

El observador y el experimentador son los únicos que trabajan en la pujanza y felicidad del hombre, en devolverle poco a poco el señorío de la naturaleza. No hay nobleza, dignidad, belleza ni moralidad si se pretende, se miente, se finge que somos algo más que un aumento del error y la confusión. Por eso las únicas obras grandes y morales son las obras de la verdad.


Esto es, lo que se conoce en filosofía como Determinismo. De aquí deriva otra importante característica del Naturalismo, una crítica (implícita, ya que el valor documental y científico que se pretende dar a la literatura de este tipo impide aportar opiniones propias) a la forma como está constituida la sociedad, a las ideologías y a las injusticias económicas, en que se hallan las raíces de las tragedias humanas.

  • La fisiología como motor de la conducta de los personajes;
  • Sátira y denuncia social. La novela naturalista no vale como simple pasatiempo, es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental
  • Concepción de la literatura como arma de combate político, filosófico y social;
  • Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca, pero construidos con rigor documental.
  • Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casos de enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social.
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