Narrativa hipertextual

Se denomina hiperficción o narración hipertextual a las mediante hipertexto, es decir, compuestas por un conjunto de fragmentos de texto (que algunos llaman lexías) relacionados entre sí por enlaces. Se caracterizan por no tener un único camino establecido por el autor, sino que deja al lector la capacidad de elegir su camino entre varios posibles. En ocasiones no tiene ni siquiera un principio establecido. Casi nunca tiene final. Las versiones más extremas permiten al lector modificar la obra, o bien directamente, o bien colaborando con el autor original.

Antecedentes

A lo largo de la historia, la humanidad ha creado diferentes maneras para poderse comunicar y expresar. Originariamente fueron las imágenes y la lengua oral (los vehículos de comunicación por excelencia), mucho antes de que se estableciera el código alfabético. Esos vehículos transportan relatos de generación en generación, manteniéndose viva la memoria colectiva.

Sin embargo, en los dos últimos siglos, ha surgido un despliegue de conocimientos científico-tecnológicos. Con la imprenta, el siglo XIX fue eminentemente narrativo ya que permitió que se expandieran los saberes hacia todos los lugares posibles.

En el siglo XX, los autores literarios buscaron los modos de romper las limitaciones que imponía la tradición heredada del siglo XIX a su labor creativa. Ello significaba eliminar la voz autorial, multiplicar perspectivas, romper la sucesión cronológica del discurso... Se propone así un reto que se distancia del esquema secuencial propio de los discursos narrativos (introducción, desarrollo y desenlace). La lógica discursiva de los textos digitales rompe esta secuencia tradicional (lineal) y desarrolla una lógica circular, donde la información está interconectada y no existe una jerarquía en sus relaciones. Es entonces que los esquemas y recursos narrativos que poseen los lectores de textos tradicionales no son suficientes para dar sentido a la información obtenida a través de la red, debido a la falta de orientación en el discurso. La discontinuidad en la trama es la característica básica que señala la fragmentación del discurso propio de la red.

Otro de los objetivos es intentar acabar con los obstáculos que nacen del papel y la lectura en formato de libro. Sin embargo, el placer de la lectura de un relato escrito, un relato audiovisual o de un hipertexto difiere en función el contexto cultural que los producen.

Nacieron así obras no lineales (o que se plantean suprimir la linealidad) publicadas en papel, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX:

También, sin ser "alta literatura", aparecieron todo tipo de obras de Elige tu propia aventura o Libros Juego en los que la lectura se completaba con otros elementos más propios de los juegos de mesa: dados, anotaciones, etc.

Estas obras intentaban romper el paradigma narrativo moderno, en el que los papeles del lector, el narrador, los personajes, el tiempo, etc. estaban plenamente establecidos. De esta manera, se puede relacionar el nacimiento de la narrativa no lineal o hipertextual con la idea de posmodernidad, en la que ya no es posible establecer una voz o una visión dominante, sino que se impone el perspectivismo.

También la crítica literaria de Roland Barthes o Jacques Derrida parecía haber previsto este desarrollo tecnológico, apuntando a lo que después sería el hipertexto a través de la intertextualidad o las "lexías" de contenido que se relacionan con múltiples niveles de significación.

Es en nuestros tiempos cuando aparecen los más variados y numerosos relatos emitidos desde las revistas, las pantallas de televisión, del cine, de los videojuegos o de cualquier otro formato que posibilite la narración de historias. Se constata que estos relatos creados en entornos digitales multimedia han ganado todos los espacios públicos, en contrapartida a los sitios de más difícil acceso para la población, propio de las Bibliotecas Públicas.

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