Narcoterrorismo

Terrorismo
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El narcoterrorismo es la cooperación y alianza estratégica entre mafias del narcotráfico y grupos armados extremistas así como otros grupos insurgentes o terroristas.

Se suele postular el narcoterrorismo como cierta alianza natural que acaba produciéndose entre grupos narcos y guerrilleros que, aunque persiguen objetivos opuestos, operan en la clandestinidad. Así, muchas organizaciones terroristas en declive son capaces de reconstituirse gracias a la poderosa financiación que obtienen de proporcionar cobertura y apoyo armado al narcotráfico. Por otro lado, los cárteles de la droga consiguen una capacidad de respuesta militar frente a los gobiernos con los que están en constante pugna.

La conjunción entre movimientos insurgentes y narcotráfico se concibe, a largo plazo, como una amenaza a la estabilidad de los países de regiones productoras de estupefacientes como el arco andino (Colombia y Perú).

La formación de conglomerados narcoterroristas en países como Colombia y Perú han provocado un estado de guerra de baja intensidad permanente que, unidos a otros factores, hacen de la confrontación armada uno de los problemas más graves al que se enfrentan los gobiernos de cada país. Organizaciones armadas como las guerrillas de las FARC (desmovilizadas en 2017) y el ELN, paramilitares como las AUC (desmovilizados en 2006) y las Bandas Criminales o Grupos Armados Organizados (BACRIM o GAO´s) como el Clan del Golfo, Los Pelusos y las disidencias de la FARC en Colombia, además del grupo guerrillero maoísta Sendero Luminoso en el Perú, han estado implicadas en el negocio internacional de las drogas y en actos terroristas; por consiguiente, estas organizaciones (las activas) son consideradas en sus países y en el mundo como grupos narcoterroristas.

Fuera del área andina, la convivencia narcoterrorista alimenta diversos conflictos armados en otras partes del globo como Afganistán, ligando el tráfico de opioides a las luchas tribales internas, a los movimientos islámicos armados y a la resistencia a la presencia militar estadounidense en el país mantenida a raíz de la ocupación de Afganistán 2003-2006.

Narcoterrorismo en Colombia

Narcoterrorismo también es el nombre que recibe el periodo de la historia de Colombia, desde 1984 hasta 1993, caracterizado por el enfrentamiento de los gobiernos sucesivos de Belisario Betancourt, Virgilio Barco y César Gaviria con narcotraficantes organizados en poderosas mafias que se autodenominaron Los Extraditables, pertenecíentes al Cartel de Medellín y liderados por Pablo Escobar Gaviria y Gonzalo Rodríguez Gacha. Dicho periodo es una de las épocas más sombrías en la espiral de violencia que afectó a Colombia durante el conflicto armado interno.

Según uno de los testimonios recogidos en una Comisión de la Verdad conformada en 2005, Escobar les habría pagado US$2 millones a la guerrilla del M-19 por 'tomarse el Palacio de Justicia' en noviembre de 1985.[cita requerida] Dicha toma fue contrarrestada por las Fuerzas Armadas.

Entre sus crímenes más notorios está el haber hecho estallar el vuelo 203 de Avianca en pleno vuelo, para matar al entonces candidato César Gaviria (quien no subió al avión por consejo de sus asesores), con un saldo de más de 100 muertos. Durante la campaña presidencial de 1990 asesinó a varios candidatos. También puso un carro bomba al frente del edificio del DAS, la policía secreta colombiana, buscando acabar con su director, el general Miguel Alfredo Maza Márquez, quien salió ileso a pesar que la edificación quedó semidestruida. Dicho atentado le costó la vida a cerca de 70 personas y causó centenares de heridos.

Causas

El tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, que surgió en los años 70´s, generó enormes beneficios a los jefes de las organizaciones delictivas que deseaban consolidar un poder económico, político y social en la nación. Se alimentó del olvido del estado hacia las clases mas pobres del país; producto de la violencia política de los años 50´s, del desplazamiento de campesinos por parte de guerrilla y paramilitares, de la marginalización en las ciudades y del dinero fácil que se obtenía por el narcotráfico. No se puede dejar por descontado como una de sus causas el aumento del consumo de drogas ilegales en Estados Unidos y Europa.

Historia

Pablo Escobar fue elegido Representante a la Cámara suplente en 1982, pero las denuncias de algunos políticos, del periódico El Espectador y del entonces Ministro de Justicia; Rodrigo Lara Bonilla, lo declararon narcotraficante y le expulsaron del Congreso en enero de 1984. El 30 de abril de 1984, cuando el Ministro de Justicia se desplazaba en automóvil, es asesinado por sicarios moto transportados en Bogotá. Durante su sepelio, el Presidente de la República; Belisario Betancourt, anuncio la reactivación del Tratado de Extradición de narcotraficantes a los Estados Unidos para que sean juzgados allí. Esto fue para los narcotraficantes una declaración de guerra del estado, a la que respondieron con violencia.

El 6 de noviembre de 1985, el M-19 (guerrilla de inspiración marxista) llevó a cabo la Toma del Palacio de Justicia, un sangriento hecho de armas donde pretendían mantener rehenes a los magistrados supremos. Sin embargo, la reacción rápida y desordenada de las Fuerzas Militares provocó el incendio del edificio (destruyendo así los archivos sobre casos de narcotráfico) y la muerte de 91 personas, entre ellos 11 magistrados. Aunque el M-19 lo ha negado, múltiples versiones sostienen que fueron financiados por el Cartel de Medellín.

Dado que Gonzalo Rodríguez Gacha mantenía una lucha militar con la guerrilla de las FARC, se atribuye a éste y al Cartel de Medellín, el asesinato del dirigente de la UP (Unión Patriótica); Jaime Pardo Leal, el 11 de octubre de 1986, de José Antequera, el 3 de marzo de 1989, y de miles de muertes selectivas de miembros de este partido político por todo el país, así como el de su candidato a la presidencia Bernardo Jaramillo Ossa, ya que consideraban a este movimiento el brazo político de dicha guerrilla. Sin embargo, este punto no ha sido aclarado, pues también se acusa de este genocidio a otras fuerzas derechistas del país, entre militares, paramilitares y políticos.

Carlos Pizarro Leongomez, candidato a la presidencia del partido izquierdista AD M-19 (nombre del partido político de la guerrilla desmovilizada del M-19), es asesinado en un avión en 1990 y, en este caso, la acusación también es dirigida contra el narcotráfico; los hermanos Fidel y Carlos Castaño Gil, socios indirectos del brazo militar del Cartel de Medellín, se atribuyeron estos hechos.

También se dan los asesinatos del periodista Guillermo Cano, Director del periódico El Espectador, el 17 de diciembre de 1986, de Carlos Mauro Hoyos, Procurador General de la Nación, el 25 de enero de 1988, el de Luis Carlos Galán, candidato a la presidencia por el Partido Liberal, el 18 de agosto de 1989, y del periodista Jorge Enrique Pulido, el 9 de noviembre de 1989. Se cuentan, además, atentados fallidos contra muchas personalidades como Ernesto Samper, Álvaro Gómez Hurtado, Enrique Parejo González en Budapest (Hungría). Al Cartel de Medellín se le atribuyeron más de 4.000 asesinatos de periodistas, jueces, fiscales y policías; de hecho, Pablo Escobar pagaba $2.000.000 de pesos a quien asesinara un policía en Medellín, lo que provocó la muerte de más 300 uniformados, entre ellos, el Comandante de Policía de Antioquia, Valdemar Franklin Quintero, el 18 de agosto de 1989. Las amenazas se pueden contar por miles contra todo tipo de colombianos, jueces, fiscales, altos mandos militares, periodistas, políticos, comerciantes, ganaderos, etc.

Adicionalmente, estallaron enormes cantidades de carro bombas y explosivos por todo el país; los más recordados fueron: Una bomba en la carrera 7ª contra el entonces Director del DAS, general Miguel Maza Márquez, que causó 9 víctimas mortales en enero de 1989; el 2 de septiembre contra la sede de El Espectador; contra 9 sedes políticas el día 21 del mismo mes; el 17 de octubre contra las instalaciones del periódico Vanguardia Liberal en Bucaramanga; el 27 de noviembre contra un avión de pasajeros en pleno vuelo sobre Soacha (Cundinamarca), dejando 107 muertos; el 6 de diciembre contra el edificio del DAS con un bus-bomba, cargado con 500 kilos de dinamita que detonó, dejando 104 muertos y más de 500 heridos.

En otros años como 1990, Pablo Escobar puso una bomba cerca del Hotel Intercontinental en Medellín, para detonarlo cuando un carro lleno de policías pasara. Efectivamente, fue detonado y por lo menos murieron 10 policías. Puso otra bomba al frente de la policía cerca del Río Medellín y una en la Plaza de Toros La Macarena con 17 muertos.

Además, el Cartel de Medellín sostenía una guerra con los rivales del Cartel de Cali, como lo demuestran las muertes selectivas, los atentados con bombas contra la cadena de farmacias Drogas La Rebaja, entonces pertenecientes al Cartel de Cali, o contra el Edificio Mónaco, propiedad de Pablo Escobar.

El gobierno, por su parte, conformó un grupo élite de policía bajo el mando del coronel Hugo Martínez que, con apoyo de Estados Unidos, capturó a Carlos Lehder, quien luego fue extraditado, apoyado en el Tratado de Extradicción entre Colombia y Estados Unidos. También dio muerte a Gonzalo Rodríguez Gacha en diciembre de 1989, al tiempo, Los Extraditables secuestraron a muchas personalidades políticas entre ellas: Francisco Santos, de la familia dueña del periódico El Tiempo, el 19 de septiembre de 1990; Diana Turbay, hija del expresidente Julio César Turbay; Maruja Pachón de Villamizar, esposa del congresista Alberto Villamizar; Azucena Lievano, periodista; Andrés Pastrana, hijo del expresidente Misael Pastrana; y Lizandro Ospina Baraya, nieto del expresidente Mariano Ospina Perez, entre otras.

Tras un trato con el gobierno, Pablo Escobar se entregó y se recluyó en una cárcel de su propiedad en Envigado (llamada "La Catedral"), donde estuvo “preso” desde el 19 de junio de 1991 y hasta el 22 de julio de 1992, fecha en que se fugó antes de que se le trasladara a otra prisión. En los siguientes meses, el cuerpo élite (llamado entonces el Bloque de Búsqueda) capturó o dio muerte a muchos miembros del Cartel de Medellín; al mismo tiempo, un grupo paramilitar, autodenominado Los Pepes (perseguidos por Pablo Escobar), atacó al cartel, a sus propiedades, asesinó a sus abogados, familiares, amigos, contadores, entre otras personas ligadas con el cartel.

Al atentado del 30 de enero de 1993 en Bogotá, le siguieron nueve bombas indiscriminadas dejando cientos de muertos. Sin embargo, el 2 de diciembre de 1993, Pablo Escobar fue abatido tras un enfrentamiento con las autoridades en Medellín. El Cartel de Cali nunca siguió las tácticas terroristas de Pablo Escobar, por ello, se afirma que la época del Narcoterrorismo en Colombia terminó en aquella fecha.

Legado

En aquella época, las muertes se convirtieron en algo cotidiano. Solo en Medellín hubo 3.500 homicidios en 1986 y, puesto que a cada acto de violencia le seguía su correspondiente venganza, los fines de semana llegaban a contabilizar hasta 200 muertes violentas. Por ello se entiende que la desaparición del cartel no fue el fin de la violencia. De sus restos, se formaron miles de pequeños combos de narcotraficantes, terroristas y grupos sicariales que, posteriormente, se organizaron en una gran confederación conocida en los últimos tiempos como la "Oficina de Envigado".

El narcotráfico sigue siendo una fuerza desestabilizadora dentro de Colombia. Aún se recuerda el escándalo político judicial llamado proceso 8.000 en la década de 1990. Las guerrillas de izquierda como el ELN y la disidencia del EPL (conocida hoy día como "Los Pelusos"), al igual que la desmovilizada en 2017 guerrilla de las FARC, se financian o se financiaron con el cultivo de coca y el tráfico de cocaína. Los paramilitares de las AUC, desmovilizados en 2006, son una consecuencia de aquella época, siendo inicialmente parte del brazo armado del Cartel de Medellín, luego pasando a ser parte de Los Pepes y, posteriormente, enemigos directos de las guerrillas. Pese a estar desmovilizados los grupos paramilitares, existen las llamadas Bandas Criminales o BACRIM (llamados por el gobierno como Grupos Armados Organizados o GAO), que no son otra cosa que grupos de exparamilitares que se negaron a la desmovilización prefiriendo el lucro económico que deja el tráfico de drogas, junto a otras actividades ilícitas como la minería ilegal, la extorsión, el sicariato, entre otras. Aunque los orígenes de las BACRIM sean de grupos paramilitares, grupos como las disidencias del EPL y las FARC entran en la categoría de Grupos Armados Organizados o GAO´s, ya que su objetivo es el lucro de las actividades relacionadas al narcotráfico.

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