Nacionalismo vasco

Las siete provincias o países (en euskera, herrialdeak) de Euskal Herria, que abarcan territorios pertenecientes a España y Francia. Algunos nacionalistas consideran a la Alta Navarra y a la Baja Navarra como una única provincia: Navarra, lo que reduciría el número de provincias a seis. La mayor parte del nacionalismo vasco deriva su ideología política en base a este territorio.

El nacionalismo vasco (en euskera, eusko abertzaletasuna) es una ideología política y cultural que, a grandes rasgos, defiende que el pueblo vasco es una nación y reivindica su derecho de autodeterminación con base en el principio del Estado-nación.

El nacionalismo vasco aboga por la unidad y defensa de la identidad cultural en los territorios que entiende que configuran la nación vasca y que actualmente se distribuyen entre España y Francia. La denominación que dichos territorios reciben es diversa, pero la postura mayoritaria es que los territorios vascos reciben el nombre de Euskal Herria y están compuestos por las provincias de la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra en España (que configurarían la zona sur o Hegoalde); y Labort, Baja Navarra y Sola en Francia (que configurarían la zona norte o Iparralde). En Euskal Herria se integrarían asimismo el Condado de Treviño (Burgos)[2]

Existen diversas concepciones y posturas nacionalistas que difieren en cuanto a cuál debería ser el destino último de dicha unión política vasca y que abarcan posturas de muy diverso signo, desde posiciones autonomistas y federalistas al independentismo vasco propiamente dicho. Aunque actualmente todos las fuerzas políticas nacionalistas son democráticas en la medida en que concurren a las elecciones españolas y francesas, existieron sectores dentro de la izquierda abertzale (que es asimismo un sector dentro del nacionalismo vasco) que propugnaron métodos de actuación violentos, como ETA, los Iparretarrak o los Comandos Autónomos Anticapitalistas.

La popularidad del nacionalismo no es homogénea en todos los territorios vascos. Tiene una mayor implantación en la comunidad autónoma española del País Vasco, especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa,[9]


Historia

Antecedentes del nacionalismo vasco decimonónico

  • Según algunos autores[¿quién?],[11]​ aunque no se puede confundir el significado de "nación" en esa época con su equivalente actual.[Aclaración requerida]

Sin embargo, estando seguro de que los vascos, entre todas las demás naciones, no somos tan bárbaros que no podamos reconocer y alabar al Señor en nuestra lengua.

  • En 1643 Pedro de Axular especifica los territorios que constituyen Euskal Herria: "Ceren anhitz moldez eta differenqui minçatcen baitira Euskal herrian, Naffarroa garayan, Naffarroa berrean, Çuberoan, Lapurdin, Bizcayan, Guipuzcoan, Alaba-herrian eta bertce anhitz leccutan".[cita requerida]
  • La Diputación del Reino de Navarra expresa repetidamente en un texto de 1672 el término "Nación Bascongada" referido a "sus hijos, y naturales" y a los del "Señorío de Vizcaya, y Provincias de Guipúzcoa y Alava"[cita requerida]
  • Manuel de Larramendi (1690-1766) defendía ya en el siglo XVIII la existencia de una "nación bascongada" :

El Proyecto de las Provincias Unidas del Pirineo es sin duda magnífico y especioso (hermoso). República que se hará famosa con su gobierno aristocrático o democrático, como mejor pareciere, tomando de las repúblicas antiguas todo lo que las hizo célebres y ruidosas en el mundo, y de las modernas todo lo que es conveniente para su duración y subsistencia.[12]

  • Lo mismo que Juan de Perochegui que en 1769 edita su libro titulado "Origen de la Nación Bascongada y de su lengua".
  • El alavés Landázuri habla ya en 1780 de "país bascongado" y en 1798 publica su obra "Historia civil de la M. N. y M. L. Provincia de Álava", en la que señala la tradicional independencia de Álava y de Vizcaya. Esta obra generó una gran controversia e inició una época de publicaciones en defensa de la independencia de los territorios vascos como la realizada por Pedro Novia de Salcedo en su libro "Defensa histórica legislativa y económica del Señorío de Vizcaya y Provincias de Álava y Guipúzcoa", acogiéndose también a esta tesis autores no vascos como Pérez Villamil, Vicente de la Fuente, Danvila y Collado y Oliver Hurtado; en oposición a la misma cabe citar a Luis Salazar y Castro.[13]
  • Tras la primera invasión francesa de 1794, Diputados de Guipúzcoa solicitan la protección francesa para formar una provincia independiente amparada por la República, lo cual no es aceptado por los franceses.[14]
  • Desde el exterior, en 1801, el investigador alemán Humboldt recorre el país y lo denomina expresamente como "nación vasca". Diez años más tarde, el senador laburdino Dominique Joseph Garat, que creía a los vascos descendientes de los fenicios, propone al Emperador Napoleón la formación de un ""Estado Nacional Vasco" que se llamaría Nueva Fenicia con los territorios de ambos lados de los Pirineos, que se agruparían en dos departamentos, Nueva Tiro y Nueva Sidón, y cuya bandera y escudo serían los de Navarra, que considera eran los de las naves de Tiro[15]​ y Juan Antonio de Iza Zamácola publica en 1818 "Historia de las naciones bascas de una y otra parte del Pirineo Septentrional y costas del mar Cantábrico (Auch, 1818, tres vols.)."
  • Precisamente será la Diputación de Navarra la institución que, en 1864, invita a las otras tres a participar en un proyecto mancomunado al que denomina "Laurac bat",[16]​ es decir, "cuatro en una".
  • El suletino Augustin Chaho es considerado un predecesor del nacionalismo vasco, pues en 1836 realiza una formulación explícita del nacionalismo vasco en su libro “Viaje por Navarra durante la insurrección de los vascos”.
  • En sus memorias (1852), Francisco Espoz y Mina expresa: "Los gipuzkoanos, vizcaínos y alabeses en el interés de derechos y nacionalidad siempre han marchado unidos con los nabarros".[17]
  • En 1881 Pedro de Soraluce-Zubizarreta es el autor de una bandera de Euskal-Erria (sic), roja por Navarra y blanca por las tres Provincias Bascongadas que desfila en París en ese año en un homenaje a Víctor Hugo. La enseña venía acompañada de una estrella dorada en cada ángulo, un escudo con los de las cuatro provincias coronado por la corona real, en cada cuartel una cabeza de rey moro para recordar el lauburu y la divisa Laurac-bat sobre una cinta con los colores de España, en recuerdo de la hermandad vasco-navarra.[19]

Nacionalismo decimonónico

El nacionalismo vasco moderno surge en el siglo XIX y llega hasta nuestros días. Debido a la extensión del tema, su trayectoria ha sido recogida en "Historia del nacionalismo vasco".

El nacionalismo vasco tiene sus antecedentes en los finales del siglo XVIII, en la filosofía de Herder y su concepto de Volksgeist, («la voluntad del pueblo»), idea que posteriormente fue seguida y desarrollada por autores como Fichte y Schelling (véase Antecedentes del nacionalismo vasco).

Algunos autores se remontan a la época del origen y esplendor del antiguo Reino de Navarra en el que ven los orígenes de este movimiento ideológico.

El alavés Landázuri habla en 1780 de país bascongado. En 1801, el investigador alemán Humboldt recorre la región y la reconoce expresamente como nación vasca.[23]

Diez años más tarde, en 1811 el senador labortano Garat, que creía a los vascos descendientes de los fenicios, propone al Emperador Napoleón la formación de un "Estado Nacional Vasco" que se llamaría Nueva Fenicia con los territorios de ambos lados de los Pirineos, que se agruparían en dos departamentos, Nueva Tiro y Nueva Sidón, y cuya bandera y escudo serían los de Navarra, que considera eran los de las naves de Tiro.[24]​ Precisamente será la Diputación de Navarra la institución que, en 1864, invita a las otras tres a participar en un proyecto mancomunado al que denomina "Laurac bat" (cuatro provincias unidas en una sola), en recuerdo de la unidad de los cuatro territorios de la Vasconia peninsular.

El nacionalismo de Sabino Arana

Libre e independiente de poder extraño, vivía Bizcaya, gobernándose y legislándose a sí misma; como nación aparte, como Estado constituido, y vosotros, cansados de ser libres, habéis acatado la dominación extraña, os habéis sometido al extranjero poder, tenéis a vuestra patria como región de país extranjero y habéis renegado de vuestra nacionalidad para aceptar la extranjera.
Vuestros usos y costumbres eran dignos de la nobleza, virtud y virilidad de vuestro pueblo, y vosotros, degenerados y corrompidos por la influencia española, o lo habéis adulterado por completo, o lo habéis afeminado o embrutecido. Vuestra raza… era la que constituía vuestra Patria Bizkaya; y vosotros, sin pizca de dignidad y sin respeto a vuestros padres, habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa; os habéis hermanado o confundido con la raza más vil y despreciable de Europa. Poseías una lengua más antigua que cualquiera de las conocidas... y hoy vosotros la despreciáis sin vergüenza y aceptáis en su lugar el idioma de unas gentes groseras y degradadas, el idioma del mismo opresor de vuestra patria.
—Sabino Arara, Bizkaitarra, 1894.

En 1892 Sabino Arana Goiri publicó el libro Bizkaya por su independencia, que representa el acta de nacimiento del nacionalismo vasco. Diez años antes, cuanto tenía 17 años, se produjo su «conversión» del carlismo al nacionalismo bizkaitarra gracias a que su hermano Luis Arana lo convenció —un hecho ocurrido el Domingo de Resurrección, que desde 1932, cincuentenario del acontecimiento, el PNV lo conmemoró como el Aberri Eguna o Día de la Patria Vasca.[25]

Su doctrina política se concretó en junio del año siguiente en el discurso de Larrazábal, en el que explicó que el objetivo político del libro Bizcaya por su independencia era despertar la conciencia nacional de los vizcaínos, pues España no era su patria sino Vizcaya y adoptó el lema Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra (JEL, 'Dios y Ley Vieja'), síntesis de su programa nacionalista. Ese mismo año de 1893 comenzó a publicar el periódico Bizkaitarra en el que se declaró «antiliberal» y «antiespañol» —por esto último, sobre lo que sustentaba ideas muy radicales, pasó medio año en la cárcel y el periódico fue suspendido—.[25]

Cabecera del periódico Bizkaitarra con el lema Jaun-Goikua eta Lagi Zarra ('Dios y Ley Vieja') que será también el del PNV.

La propuesta nacionalista vasca de Sabino Arana se basaba en las siguientes ideas:[26]

  • Una concepción «orgánico-historicista» (o «esencialista») de la nación vasca —las naciones existen desde siempre con independencia de la voluntad de sus habitantes— cuyo «ser» propio son la religión católica y la raza vasca —identificada por los apellidos y no por el lugar de nacimiento, de ahí que exigiese tener los cuatro primeros apellidos vascos para ser miembro del primer batzoki, aunque el PNV más adelante los redujo a uno— y no el euskera —en lo que se diferenciaba notablemente del nacionalismo catalán, cuyo rasgo identitario más importante era la lengua—. «Si nos dieran a elegir entre una Bizcaya poblada de maketos que sólo hablasen el euskera y una Bizcaya poblada de bizcaínos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda porque es preferible la sustancia bizcaína con accidentes exóticos que pueden eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizcaínas que nunca podrían cambiarla», escribió Sabina Arana en su opúsculo de 1894 Errores Catalanistas.
Sabino Arana en la cárcel de Larrinaga en 1895
  • El integrismo católico y el providencialismo que le lleva a rechazar el liberalismo, pues éste «nos aparta de nuestro último fin, que es Dios», y en consecuencia a reclamar la independencia de la España liberal, y alcanzar así la salvación religiosa del pueblo vasco. «Bizkaya, dependiente de España, no puede dirigirse a Dios, no puede ser católica en la práctica», afirmó, y por eso proclamó que su grito de independencia «SÓLO POR DIOS HA RESONADO».
  • La nación vasca entendida como antagónica de la nación española —son «razas» distintas— pues han sido enemigas desde la antigüedad. Vizcaya, como Guipúzcoa, Álava y Navarra, lucharon siempre por su independencia frente a España, cosa que consiguieron cuando los reyes «españoles» no tuvieron más remedio que concederles sus fueros. Desde entonces, según Arana, los cuatro territorios fueron independientes de España y entre sí, hasta que en 1839 los fueros fueron subordinados a la Constitución española, pues según Arana, a diferencia de los fueristas, fueros vascos y Constitución española eran incompatibles. «El año 39 cayó Bizcaya definitivamente bajo el poder de España. Nuestra patria Bizkaya, de nación independiente que era, con poder y derecho propios, pasó a ser en esa fecha una provincia española, una parte de la nación más degradada y abyecta de Europa», escribió Arana en 1894.
Ikurriña con las proporciones del diseño original de los hermanos Luis y Sabino Arana.
  • El pueblo vasco —definido racialmente, no lingüística ni culturalmente— ha ido «degenerando» en un dilatado proceso que culmina en el siglo XIX con la desaparición de los Fueros. En ese proceso los inmigrantes españoles que han llegado —«invadido», según Arana— al País Vasco a trabajar en sus minas y en sus fábricas —los maquetos— son los culpables de todos los males: de la desaparición de la sociedad tradicional —con la industrialización, de ahí el anticapitalismo inicial y la idealización del mundo rural de Arana: «Fuese pobre Bizcaya y no tuviera más que campos y ganados, y seríamos entonces patriotas y felices»— y de su cultura basada en la religión católica —con la llegada de ideas modernas antirreligiosas, como «la impiedad, todo género de inmoralidad, la blasfemia, el crimen, el libre pensamiento, la incredulidad, el socialismo, el anarquismo...»— y del retroceso del la lengua vasca.
  • La única forma de acabar con la «degeneración» de la raza vasca es que recupere su independencia de España, volviendo a la situación anterior a 1839 —lo fundamental, según Arana, era reclamar la derogación de la ley de 1839, no la de 1876—. Una vez conseguida la independencia se constituiría una Confederación de Estados vascos con los antiguos territorios forales de ambas vertientes de los Pirineos —Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y Navarra, de la parte sur; Benabarra, Lapurdi y Zuberoa, de la parte norte—. Esta Confederación que denominó Euskadi se basaría en la «unidad de raza, en lo posible» y en la «unidad católica», por lo que en ella sólo tendrían cabida los vascos de raza y los católicos confesionales, quedando excluidos no sólo los inmigrantes maquetos sino también los vascos de ideología liberal, republicana o socialista.

El Partido Nacionalista Vasco

En 1894, Sabino Arana fundó el Euskeldun Batzokija, el primer batzoki, un centro nacionalista y católico integrista muy cerrado, pues sólo contó con un centenar de socios por las rígidas condiciones de ingreso. También fue clausurado por el gobierno, pero fue el embrión del Partido Nacionalista Vasco (Eusko Alderdi JELtzalea, EAJ-PNV) fundado en la clandestinidad el 31 de julio de 1895 —festividad de san Ignacio de Loyola, a quien admiraba Arana—. Dos años después Arana adoptaba el neologismo Euskadi —país de los euzkos o vascos de raza—, pues no le gustaba el nombre tradicional de Euskalerria —pueblo que habla euskera—.[25]

El EAJ-PNV, fundado en el contexto de la corriente del romanticismo, organizativamente resultó novedoso para su época en comparación con los partidos tradicionales, que resultaban muy poco participativos y tenían una férrea estructura de "partidos de cuadros", con la excepción del PSOE.

Los Arana se preocuparon de que su partido lo formara una base social teniendo como referencia los "batzokis", configurados como centros vasquistas que constituirían algo más que sedes de un partido. Estos se dotaron de un funcionamiento democrático interno y participativo entre sus miembros, quienes tenían en un principio restringida su afiliación, e incluso la entrada, en virtud de sus orígenes genuinamente vascos. Eran los propios miembros de estos centros los que designaban a los representantes y cargos del partido. En la actualidad existen casi doscientos.

Este partido contaba con más apoyo en el medio rural que en las grandes ciudades; ciertos autores señalan que, analizando los electos nacionalistas de esa época, se desprende que pertenecían en su mayoría a la clase media, en su mayor parte autónomos, del entorno rural.

El surgimiento de la izquierda abertzale

Euskadi Ta Askatasuna (ETA)

El nacionalismo vasco en el siglo XXI

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